Se confirma el favoritismo en Filadelfia

Brasil venció a Haití por 3 a 0 en Filadelfia, en la segunda jornada de la fase de grupos del Mundial de 2026.

El resultado no fue ninguna sorpresa. Brasil, que actualmente ocupa el quinto puesto en la clasificación de la FIFA, cuenta con una plantilla que incluye a siete jugadores nominados para el Ballon d'Or y sigue siendo la única selección que ha participado en todas las ediciones del Mundial, además de ser la más laureada de la historia, con cinco títulos. Por su parte, Haití ocupa el puesto 87 en la clasificación y disputaba apenas su segundo Mundial; el primero había sido hacía más de 50 años.

El partido también supuso la mayor diferencia de posiciones en la clasificación de la FIFA entre dos selecciones en la fase de grupos de esta edición del torneo.

A pesar del amplio dominio brasileño, el marcador de 3-0 fue el más ajustado registrado a favor de la Seleção en el historial de este enfrentamiento, que incluye victorias por 4-0 en 1974, 6-0 en 2004 y 7-1 en 2016.

Aunque la actuación ha reforzado la imagen de una selección brasileña bien organizada por Carlo Ancelotti —un equipo que juega de forma colectiva, valora el intercambio de pases y busca habilitar a sus delanteros por las bandas y entre las líneas rivales—, dos actuaciones individuales llamaron especialmente la atención.

Matheus Cunha aprovecha la oportunidad

La primera fue la de Matheus Cunha.

El delantero del Manchester United comenzó en el banquillo en el debut contra Marruecos, pero se ganó un puesto en el once inicial frente a la selección caribeña, sustituyendo a Igor Thiago. Y lo aprovechó de la mejor manera posible. Aunque Cunha solo había marcado un gol con la selección antes del partido, vio puerta dos veces contra Haití.

En el minuto 23, Bruno Guimarães asistió a Vinícius Júnior, que avanzó por la izquierda, recortó hacia dentro y disparó con precisión. El portero haitiano Johny Placide no pudo atajarlo, y el defensa Hannes Delcroix desvió el balón hacia Cunha, que lo empujó a la portería vacía. No fue un gol espectacular, pero cumplió su función.

Apenas 13 minutos después, Cunha volvió a marcar con un disparo potente y preciso desde un ángulo difícil. A diferencia del primero, este fue un gol de gran calidad, que puso de manifiesto la impresionante habilidad del delantero como rematador letal.

Con este segundo gol, Cunha entró a formar parte de un club exclusivo: solo otros seis delanteros centro brasileños han marcado dos o más goles en un único partido del Mundial (Ademir de Menezes en 1950, Tostão en 1970, Careca en 1986 y 1990, Ronaldo en 1998, 2002 y 2006, Luís Fabiano en 2010 y Richarlison en 2022).

Vinícius Júnior domina el partido

El jugador responsable de la asistencia del segundo gol de Cunha —que inició el contraataque brasileño tras la pérdida de balón de Haití en el centro del campo— fue el mismo que ya había participado en la brillante jugada que dio lugar al primero: Vinícius Júnior, otra de las grandes figuras del partido.

El extremo de 25 años, ya consolidado como una de las principales figuras del Real Madrid y pieza clave en dos de los 15 títulos de la Liga de Campeones del club español, volvió a demostrar por qué se le considera uno de los mejores futbolistas del mundo.

Tras ser decisivo en los dos primeros goles de Brasil, asistiendo a Matheus Cunha, Vini también marcó el suyo. Poco antes del descanso, Lucas Paquetá lanzó un balón por encima de la defensa y encontró al delantero del Real Madrid, que superó en velocidad a la zaga haitiana y batió al portero con un disparo raso al segundo palo.

El gol tiene además un peso simbólico: con él, Vini ha participado directamente en todos los goles de Brasil en este Mundial. Ya suma 6 participaciones en 6 partidos del torneo, una cifra aún más impresionante si se compara con la de Ronaldinho, ganador del Ballon d'Or de 2005 y campeón del mundo en 2002, que también sumó 6 participaciones en goles, pero en 10 partidos.

El propio Ronaldinho estuvo presente en el partido, viéndolo junto a otros ganadores brasileños del «Ballon d'Or», como Ronaldo, Rivaldo y Kaká, mientras que Vini —cuatro veces nominado al premio— escribía otro capítulo importante con la camiseta de la selección.

Hablando de grandes ganadores del Ballon d'Or, Vini rindió homenaje a Cristiano Ronaldo, cinco veces ganador del premio, con su celebración de las manos en la cintura.

Al igual que en el debut contra Marruecos, la FIFA eligió a Vini como el mejor jugador del partido frente a Haití, coronando así otra actuación destacada con la 'Amarelinha'.

Brasil crece, pero desperdicia ocasiones

A pesar de haber conseguido una goleada de 3-0 ya en la primera parte, Brasil no logró ampliar el marcador, a pesar de crear buenas oportunidades. En la primera parte, Raphinha llegó a marcar, pero el gol fue anulado por fuera de juego. En la segunda, tanto Gabriel Martinelli como Douglas Santos estuvieron a punto de marcar, pero el balón no entró.

En el minuto 33 de la segunda parte, Endrick llegó a marcar tras recibir un pase perfecto de Rayan, pero la jugada también fue anulada por fuera de juego.

Aun así, la jugada supone una señal alentadora para la afición brasileña. Los dos delanteros, ambos de 19 años, se encuentran entre los talentos más prometedores del país y pueden consolidarse como piezas importantes de la selección en los próximos años.

La presencia de la pareja en el campo también supuso un hito histórico: fue solo la segunda vez en la historia de los Mundiales que Brasil alineó a dos jugadores menores de 20 años en un mismo partido. La primera había sido en 1958, durante la campaña del primer título mundial, cuando Mazzola, entonces con 19 años, y Pelé, con 17, jugaron juntos contra Gales.

Liderazgo brasileño y despedida haitiana

Con este resultado, Brasil mantiene el liderato del Grupo C y refuerza un curioso récord: la selección es la que más veces ha marcado al menos tres goles en un único partido de un Mundial, en 41 encuentros.

Ahora, el equipo solo necesita un empate contra Escocia en la última jornada de la fase de grupos para asegurarse la clasificación.

Para Haití, la derrota confirmó su eliminación prematura, tras haber perdido también contra Escocia en la jornada anterior.

Aun así, la selección caribeña abandona la competición con la cabeza alta. Demostró coraje frente a los escoceses e incluso llegó a crear peligro ante la portería de Alisson en una jugada de la segunda parte contra Brasil, cuando un cabezazo de Ricardo Adé fue atajado por el portero del Liverpool. La clasificación conseguida tras medio siglo de ausencia ya supone, por sí sola, un hito importante para el país.

El embajador de Haití en Brasil, Jean-Victor Harvel Jean-Baptiste, celebró la participación de la selección en el torneo incluso tras la eliminación y destacó el simbolismo del encuentro entre ambas naciones: "Esta noche no hemos visto aficionados. Hemos visto a amigos de Haití y a amigos de Brasil. Todos éramos amigos. Eso es simbólico. Cada vez que Brasil está en el Mundial, Haití también lo está. Quien piense que hoy Haití ha perdido, se equivoca. Claro que hemos perdido el partido, pero Haití sigue adelante, porque Brasil también sigue adelante. Desde el principio, todos sabían que, independientemente del resultado, la fiesta se celebraría de todos modos. Haití sigue en el Mundial". (GPS Brasília)

Ambos países mantienen, por cierto, un vínculo histórico en el fútbol, reforzado por el emblemático «Partido de la Paz», disputado en 2004. En aquella ocasión, la selección brasileña viajó a Haití en medio de un periodo de inestabilidad política para disputar un partido amistoso simbólico que acercó aún más a ambas naciones.