Alexia Putellas:
Un Ballon d'Or a la resiliencia
Un repaso íntimo por la etapa más difícil de Alexia Putellas. Descubre el trabajo mental de la capitana del Barcelona para superar su peor etapa y recuperar la gloria.
Julio de 2022. Alexia Putellas estaba en la cima absoluta del fútbol mundial. Era la vigente ganadora del Ballon d'Or, la capitana del FC Barcelona y la gran figura de la Selección de España para la inminente Eurocopa de Inglaterra. Atravesaba el mejor momento de su carrera.
Sin embargo, un mal movimiento en un entrenamiento lo cambió todo. Rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. En un segundo, su realidad dio un giro de 180º. De no creer.
"Supe en el momento en que sucedió. Oí un sonido como el de una rama al romperse. 'No, ahora no'. Nunca lo esperas... No era la rodilla lo que me dolía, era el alma", relató la propia Alexia en 'The Guardian'.
Su mundo se había derrumbado. Mientras el balón rodaba en la Eurocopa, Alexia tuvo que comenzar un encierro solitario. Pasó de los estadios repletos y los gritos de gol a las camillas de fisioterapia.
En este artículo, vamos a descubrir cómo trabajó su mente durante casi diez meses y cómo consiguió reconstruir la cabeza para sobrevivir a la pérdida de su superpoder: el don de jugar al fútbol.
Esta es la historia de cómo la mejor jugadora del mundo obtuvo el trofeo más difícil y valioso de toda su carrera: el Ballon d'Or a la resiliencia.
El vacío después de la cima
Pasar de 100 a 0 es un golpe duro. Un día deslumbras al mundo y al siguiente estás inmovilizada en una cama. Las luces se apagan por completo. Mientras sus compañeras disputaban la Eurocopa, Alexia iniciaba su momento más difícil.
La recuperación de un ligamento cruzado exige disciplina. La rutina se reduce a camillas, hielo y ejercicios dolorosos en el gimnasio. Es un trabajo en el que sudas el doble, sufres el triple y miras los partidos por televisión.
El impacto psicológico es devastador. El cuerpo "olvida" sus funciones básicas y la mente entra en una especie de colapso. Sin ir más lejos, Alexia relató esa impotencia en primera persona.
"La gente no sabe que con lesiones entrenas más que cuando estás sana, pero no obtienes la recompensa de jugar. Al principio no hay nada. Solo dolor. Y sentía mucho dolor", sostuvo la española en 'The Guardian'.
Ese dolor físico invadió su vida y cambió por completo su día a día fuera del campo. La obligó a empezar de cero justo cuando atravesaba el pico más alto de su carrera deportiva.
"No podía dormir. No tenía apetito. Era un círculo vicioso. Incluso para moverme. Pasas de jugar a un nivel estratosférico a no poder caminar, sin saber cómo, aprendiendo con 27 o 28 años", sentenció Alexia.
El Ballon d'Or como motivación para volver a ser
Cuatro meses después de la operación, Alexia viajó a París para recibir su segundo Ballon d'Or consecutivo. Ese momento marcó un antes y un después en su recuperación.
A pesar de la lesión, Putellas subió al escenario del Théâtre du Châtelet frente a los ojos del mundo para recoger el merecido premio por su espectacular temporada 2021-22.
Ahora soy una mejor Alexia, todo el sufrimiento te hace evolucionar
Ese trofeo fue una motivación inigualable. En medio de la frustración, aquel Ballon d'Or le dejó un mensaje claro: el fútbol la estaba esperando. Fue una inyección vital para afrontar la larga rehabilitación que aún tenía por delante.
Aquel galardón le recordaba lo que el mundo esperaba de ella. Ese Ballon d’Or no fue una celebración, fue un compromiso de vuelta: una promesa dorada que la obligaba a no rendirse en las mañanas oscuras de rehabilitación.
Con el galardón dorado entre las manos y la voz quebrada por la emoción, la capitana del Barça se sinceró y dejó en evidencia cuál era su próxima obsesión: "Espero que la próxima vez que me toque hablar sea en el campo, que es donde me gusta estar".
Ese deseo de volver a jugar marcó el inicio de una etapa distinta. Ya no se trataba únicamente de curar la rodilla... Ahora tocaba dominar la mente y reconstruir su cabeza.
Alexia aceptó el desafío, aprendió a escuchar a su cuerpo y encaró una transformación absoluta. En el silencio de la recuperación, empezó a gestar una versión suya todavía más fuerte.
Transformación y madurez: la nueva Alexia Putellas
El talento no sirve para acelerar los plazos médicos. Para superar esa etapa de recuperación, Putellas necesitó algo más que trabajo de gimnasio: se vio forzada a construir una fortaleza mental totalmente nueva.
"Aprendí mucho sobre la lesión, sobre mi cuerpo, sobre mi mentalidad... Aprendí a ser más paciente, cosa que no tenía antes de la lesión. Sabía que esto iba a llevar tiempo, así que tenía que aprender a llevarlo", confesó.
Luego de diez meses de recuperación, el regreso al césped trajo un nuevo desafío: volver a ser. Ese momento es apenas el comienzo de una adaptación compleja y, casi siempre, frustrante.
"El día que recibes el alta médica y vuelves a jugar, aún no está todo hecho: necesitas tiempo, adaptación. No piensas que volverás a ser la misma... Eso no es real", explicó la catalana.
Esa aceptación de la realidad fue su mayor victoria. La Alexia que regresó a las canchas había mutado, ya no era la misma de antes. Esta nueva versión había tocado fondo y se había vuelto más fuerte.
La jugadora que regresó no era la misma 'box-to-box' incansable. Su reconstrucción técnica fue fascinante: al perder un porcentaje de explosividad, agudizó su radar. Se volvió más cerebral, más estratégica. Alexia rediseñó su posición en el campo para dominar desde la sabiduría más que desde el despliegue físico.
Ahora, Putellas entendía el juego desde otro lugar. Había madurado. Su liderazgo ya no dependía de los minutos en cancha. Aprendió a predicar con el ejemplo. Aceptó un rol secundario en su regreso y priorizó el éxito del equipo por encima de su protagonismo.
Con esa nueva mentalidad, sumó su experiencia desde el banco para empujar a su selección a ganar la Copa del Mundo en 2023. Tiempo después, coronó su regreso definitivo con un gol histórico en la final de la Champions League en Bilbao en 2024. Ella misma definió esa noche como "el cierre del ciclo".
A fin de cuentas, el mundo del fútbol la premió con dos Ballon d’Or por su talento dentro del campo. Sin embargo, en el dolor de la recuperación, ella misma pudo ganar su propio Ballon d'Or a la resiliencia.
"Ahora soy una mejor Alexia, todo el sufrimiento te hace evolucionar", culminó.
Contenido relacionado