900 goles de Messi:
Los 8 gritos que marcaron su historia con el Ballon d’Or
Detrás de esta nueva marca histórica, hay momentos que cambiaron el fútbol. Un viaje al pasado para revivir las ocho obras de arte que catapultaron a Lionel Messi a ganar cada uno de sus Ballon d'Or.
Lionel Messi escribió un nuevo capítulo en su historia dorada. El argentino alcanzó la increíble cifra de 900 goles en su carrera profesional. Una marca más en su impresionante registro.
Hablar de los goles de Messi es hablar de la historia del Ballon d'Or. Ningún otro futbolista en el planeta levantó este premio en ocho ocasiones. Y su relación con el galardón se construyó, año tras año, gracias a su capacidad de convertir.
Detrás de esos 900 gritos hay obras de arte, clásicos definidos y eliminatorias épicas. Cada época de Messi tuvo una versión goleadora diferente y cada una de esas etapas fue coronada con el máximo reconocimiento individual.
Por eso, para celebrar este nuevo récord del argentino, decidimos hacer un viaje al pasado y seleccionamos sólo ocho de sus nueve centenares de goles. Es la selección definitiva: un gol por cada premio.
Estos son los ocho gritos que, de alguna u otra manera, catapultaron a Lionel Messi a ganar cada uno de sus ocho Ballon d'Or a lo largo de su heroica y épica carrera profesional.
2009: El cabezazo en Roma
El primer Ballon d’Or de Messi tiene una foto inconfundible. Final de la Champions League 2009 en el Estadio Olímpico de Roma. Barcelona frente al Manchester United. Gradas repletas.
Xavi Hernández envió un centro medido al área. Messi, uno de los jugadores más bajos de la cancha, saltó entre los defensores rivales, se quedó suspendido en el aire y conectó un cabezazo que dejó sin opciones a Edwin van der Sar.
No fue un gol más. Significó el 2-0 definitivo para levantar la Champions y sellar el histórico triplete del equipo de Pep Guardiola en aquella histórica temporada. Además, el gran rival de esa noche era nada más y nada menos que el Manchester United de Cristiano Ronaldo, quien justamente había ganado el Ballon d'Or el año anterior.
Ese cabezazo dejó a Messi en la cima del mundo. El argentino dio un golpe sobre la mesa y se quedó con el galardón de 2009 con una superioridad aplastante en los votos. Fue su primer Ballon d'Or.
2010: La exhibición ante el Arsenal
El segundo Ballon d’Or de Messi premió su talento individual puro. 2010 fue de Mundial para España y de triplete para el Inter de Milán. Sin embargo, el nivel diario del argentino era inalcanzable.
La prueba definitiva ocurrió en abril. Cuartos de final de la Champions League en el Camp Nou frente al Arsenal. El equipo inglés empezó ganando el partido, pero Messi respondió con cuatro goles.
El tercero de esa noche resumió su superioridad. El argentino quedó mano a mano frente al arquero Almunia y, en lugar de definir con potencia, picó la pelota por encima del portero con una frialdad absoluta.
Fue una actuación que dio la vuelta al mundo. Ese póker demostró que Messi jugaba a otro deporte. En ese sentido, su peso individual y sus goles lo llevaron a ganar su segundo Ballon d'Or consecutivo.
2011: Hazaña en el Santiago Bernabéu
El tercer Ballon d’Or consecutivo llegó en medio de una rivalidad histórica. Barcelona contra Real Madrid. Pep Guardiola frente a José Mourinho. Semifinales de la Champions League.
Partido de ida en el Santiago Bernabéu. Tensión absoluta en el campo. Faltaban apenas tres minutos para el final. Sergio Busquets dejó la pelota quieta cerca de la mitad de la cancha. Messi la recogió y aceleró.
Con absoluta sencillez, el argentino dejó en el camino a Lass Diarra, a Sergio Ramos, a Raúl Albiol y a Marcelo. Entró al área y definió cruzado con pierna derecha ante la salida desesperada de Iker Casillas.
Fue una genialidad pura en el partido más caliente de aquel 2011. Ese golazo liquidó la eliminatoria. El Barcelona avanzó hacia la final de Wembley y Messi se aseguró, sin ningún tipo de discusión, su tercer premio dorado.
2012: Adiós al récord de Gerd Müller
El cuarto Ballon d'Or consecutivo no tuvo discusión posible. El año 2012 de Lionel Messi fue, simplemente, inhumano. Anotó 91 goles en un solo calendario. Una cifra que desafía la lógica del deporte y que nadie más ha podido alcanzar.
De esa montaña de festejos, hay uno que cambió la historia para siempre. Diciembre de 2012. Estadio Benito Villamarín contra el Real Betis. El mundo entero esperaba que superara el mítico récord de 85 goles que el alemán Gerd Müller mantenía vigente desde 1972.
Y en una jugada con el sello del mejor Barcelona, Messi combinó a toda velocidad con Andrés Iniesta, el español le devolvió la pelota de taco dentro del área y el astro argentino no dudó: zurdazo raso y cruzado que resultó inatajable para el arquero.
Ese fue el gol número 86. El grito que derrumbó el récord de Müller tras 40 años. Aunque el Barça sólo ganó la Copa del Rey en esa temporada, aquellos 91 goles convirtieron a Messi en el ganador del Ballon d'Or 2012.
2015: La caída de Jérôme Boateng
El quinto Ballon d'Or llegó de la mano de un triplete histórico. El Barcelona de Luis Enrique lo ganó todo en 2015. Messi lideró una delantera letal junto a Luis Suárez y Neymar.
El momento cumbre de esa temporada ocurrió en mayo. Semifinales de la Champions League en el Camp Nou. El rival era el Bayern Múnich, dirigido nada menos que por Pep Guardiola. El partido estaba tenso y cerrado.
A los 80 minutos, Messi recibió la pelota por la banda derecha, entró al área y encaró a Jerome Boateng. Con un cambio de ritmo brutal, amagó hacia su izquierda y salió hacia su derecha. El defensor alemán perdió el equilibrio y cayó de espaldas al piso.
Faltaba el último obstáculo: Manuel Neuer, arquero campeón del mundo. Messi pensó con calma y definió con una vaselina sutil de pierna derecha por encima del gigante alemán.
La imagen dio la vuelta al planeta en segundos. Ese gol rompió la eliminatoria, encaminó al equipo hacia la final de Berlín y dejó claro quién mandaba en Europa. El quinto galardón dorado ya tenía dueño.
2019: Un tiro libre magistral contra el Liverpool
El sexto Ballon d'Or rompió el empate histórico con Cristiano Ronaldo. En 2019, Messi cargó al Barcelona sobre sus hombros. Su temporada individual fue brillante, incluso cuando el equipo mostraba ciertas fallas.
La imagen que definió su año ocurrió en el Camp Nou. Semifinales de la Champions League contra el poderoso Liverpool de Jürgen Klopp. Faltaban ocho minutos para el final del partido.
Tiro libre a casi 30 metros de distancia. Messi acomodó la pelota y sacó un zurdazo imparable. El balón pasó por fuera de la barrera con un efecto perfecto y entró directo por el ángulo superior derecho. El arquero Alisson voló en vano. La pelota limpió las telarañas.
Ese remate espectacular significó su gol número 600 con el club catalán. A pesar de la inesperada eliminación posterior en Anfield, su nivel a lo largo del año fue indiscutible. Ese tiro libre perfecto dejó una huella en el mundo y prácticamente lo catapultó a su sexto galardón dorado.
2021: La redención del capitán
El séptimo Ballon d'Or tuvo un color diferente. Fue el primero teñido de celeste y blanco. Después de muchas frustraciones, el 2021 marcó la redención definitiva de Messi con la Selección Argentina.
Todo empezó en el debut de la Copa América en Brasil. Estadio Olímpico Nilton Santos. El rival era Chile, un viejo verdugo en finales anteriores. A los 33 minutos del primer tiempo, el árbitro cobró una falta cerca del área.
Messi tomó la pelota, se perfiló y ejecutó un tiro libre perfecto de zurda por encima de la barrera. El arquero Claudio Bravo se estiró al máximo, pero el remate fue inalcanzable y se metió contra el palo derecho.
Ese grito fue una declaración de intenciones y marcó el camino de todo el torneo. Argentina rompió una sequía de 28 años sin títulos y levantó la copa en el mítico Maracaná. Messi fue el goleador, el mejor jugador y el líder absoluto. El séptimo premio dorado fue inevitable.
2023: La máxima coronación en Qatar
El octavo Ballon d'Or cerró el círculo perfecto en la carrera de Lionel Messi. Llegó tras la consagración en el torneo más deseado del planeta: la Copa del Mundo de la FIFA 2022.
Final histórica en el Estadio Lusail de Qatar. Argentina contra Francia. Minuto 108 de la prórroga. El partido estaba empatado 2-2 y la tensión era absoluta.
Lautaro Martínez sacó un remate potente dentro del área. El arquero Hugo Lloris dio rebote. La pelota quedó viva en el área chica y Messi apareció en el momento justo para empujarla con la pierna derecha.
El defensor Jules Koundé intentó despejar sobre la línea, pero fue inútil. El árbitro marcó que la pelota ya había entrado. Este tanto significó el 3-2 parcial en la mejor final de todos los tiempos.
Aquel gol no fue el más estético de su carrera. Fue puro instinto y supervivencia. Fue la rebeldía para poner a su país por delante una vez más. Coronarse campeón del mundo borró cualquier debate. El octavo galardón estaba a la vista.
900 goles oficiales. Ocho Balones de Oro. Los números hablan por sí solos. Pero la grandeza de Lionel Messi supera cualquier estadística. El argentino no solo rompió todos los récords posibles. Cambió la historia del fútbol para siempre.
Nadie sabe cuál será su número final. Tampoco importa. Su leyenda dorada ya es histórica. El rosarino conquistó el mundo entero a base de goles y se convirtió en el máximo ganador del Ballon d'Or. Un jugador irrepetible que hizo rutina lo imposible.
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