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Lionel Messi:

Por qué saber renunciar es el primer paso para triunfar

25/03/2026Hispanic team
Lionel Messi: Por qué saber renunciar es el primer paso para triunfar

Antes de alcanzar la gloria, el máximo ganador del Ballon d'Or tuvo que aprender a gestionar la frustración. Un repaso por el momento más vulnerable de Lionel Messi.

Ocho Balones de Oro brillan hoy en las vitrinas de Lionel Messi. Pero detrás de los récords y la consagración final existe un capítulo decisivo que humanizó al mito: el día en que decidió renunciar a la Selección Argentina. Lejos de ser una huida, aquel gesto marcó el inicio de una reconstrucción profunda.

Durante años, la renuncia fue asociada al fracaso o a la falta de carácter. En el caso de Messi, ocurrió lo contrario. Su paso al costado en 2016 fue una respuesta a una presión acumulada durante más de una década. Una presión que no era solo deportiva… Era simbólica, emocional y nacional.

Messi, de la renuncia en 2016 a la gloria eterna

El 26 de junio de 2016, en East Rutherford, Nueva Jersey, Argentina perdió la final de la Copa América Centenario ante Chile. Era la tercera final consecutiva que la Albiceleste caía con Messi como capitán, tras el Mundial 2014 y la Copa América 2015. Aquella noche, el delantero falló su penal en la tanda decisiva. Las imágenes de Messi llorando en el césped recorrieron el mundo.

Minutos después, en la zona mixta, llegó el terremoto. Messi anunció su renuncia a la ‘Albiceleste’. “La Selección se terminó para mí”, dijo ante los micrófonos. “Son cuatro finales, no es para mí”. No fue una frase impulsiva. Fue el resultado de años de cuestionamientos públicos, comparaciones constantes con Diego Maradona y una narrativa persistente en parte de la prensa argentina que lo señalaba como incapaz de triunfar con la camiseta nacional.

Ese contexto es clave para entender el episodio. Desde su debut con la mayor, Messi cargó con una expectativa desmedida: ganar con Argentina lo que ya había ganado todo con el Barcelona. Cada derrota reforzaba la idea de una deuda pendiente. Tras la final de 2016, el propio jugador reconoció el peso de esa carga:

“Ya lo intenté mucho. Quería ser campeón con la Selección y no se dio. Me toca errar el penal a mí”.

No se trató de un berrinche, sino de una confesión. Messi habló de tristeza, de agotamiento mental, de una sensación de injusticia personal. Por primera vez, el mejor jugador del mundo expuso públicamente su fragilidad. Ese acto, lejos de debilitar su figura, reveló la dimensión humana detrás del genio.

Gestionar la frustración: la clave del éxito de Messi

Las reacciones no tardaron. En Argentina, miles de hinchas salieron a las calles y a las redes sociales para pedirle que regresara. El lema “No te vayas, Leo” se multiplicó. Compañeros de equipo, ex jugadores y dirigentes expresaron su apoyo. La renuncia, paradójicamente, desató una ola de empatía que Messi no había sentido antes de forma tan masiva.

Dos meses después, en agosto de 2016, el astro dio marcha atrás. Explicó que había reflexionado, que había hablado con su familia y que el amor por la camiseta seguía intacto. Más tarde, reconocería que aquel retiro fue producto de “una confusión y un cansancio extremo”.

Algo había cambiado: entendió que no podía cargar solo con todas las expectativas y que el fracaso también formaba parte del camino.

El premio a no darse por vencido

El punto de inflexión definitivo llegó en 2021. En el Maracaná, Argentina venció a Brasil y ganó la Copa América. Messi, capitán y figura, rompió finalmente el maleficio. Tras el partido, confesó que ese título le permitió “estar en paz” consigo mismo y con su historia en la selección. Ya no jugaba para saldar una deuda, sino para disfrutar.

A partir de allí, la historia se reescribió. La Finalissima, el Mundial de Qatar 2022 y una nueva Copa América consolidaron a Messi como líder y referente de un equipo que aprendió a acompañarlo. El capitán también se transformó: más sereno, más colectivo, menos prisionero de la obligación de ganar.

Con el octavo Ballon d'Or, Messi cerró un círculo que no fue lineal ni perfecto, sino profundamente humano. Su legado no se resume solo en títulos, sino en haber demostrado que incluso los más grandes necesitan detenerse, dudar y recomponerse.

Sin proponérselo, dejó una lección que trasciende el fútbol: a veces, renunciar no es perder. Es el primer paso para volver más fuerte y, finalmente, ganarlo todo.

Los 8 Balones de Oro de Lionel Messi

  • 2009 

  • 2010

  • 2011

  • 2012

  • 2015

  • 2019

  • 2021

  • 2023

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