El gigante de la defensa francesa
Durante gran parte del Mundial de 2026, Francia parecía sencillamente imparable.
Liderada por Kylian Mbappé, ahora el máximo goleador de la historia del torneo, y por el ganador del premio «Ballon d’Or» del año pasado, Ousmane Dembélé, la selección francesa era una fuerza ofensiva difícil de contener, y a menudo parecía capaz de crear goles increíbles a partir de las situaciones más improbables.
Pero sería un error explicar el dominio de Francia en la escena internacional únicamente por su ataque. La selección también cuenta con un sistema defensivo de altísimo nivel.
Y, cuando nos fijamos en la defensa francesa, destaca un nombre: William Saliba.
A sus 25 años, el defensa se ha consolidado como titular indiscutible de Didier Deschamps. En este Mundial, ha disputado los 90 minutos en tres de los cuatro partidos de Francia.
Su importancia para el equipo es enorme. Aunque no llame tanto la atención como los delanteros, la seguridad que transmite Saliba en defensa es fundamental para sustentar los resultados de la selección.
La trayectoria del defensa cobra aún más relevancia si recordamos que, hace tan solo cuatro años, en el último Mundial, se le consideraba una mera opción de plantilla y prácticamente no pisó el terreno de juego. Su única participación fue en un partido de la fase de grupos, cuando Francia ya se había asegurado el pase a octavos de final.
En esta edición, sin embargo, dejar a Saliba en el banquillo sería impensable. Al fin y al cabo, ha llegado al Mundial tras una temporada excepcional, consolidándose como uno de los pilares de la defensa del Arsenal.
Y, al igual que en la selección francesa, su trayectoria en el club inglés también se ha caracterizado por una evolución gradual hasta convertirse en una pieza indispensable.
El descubrimiento de un defensa
William Alain André Gabriel Saliba nació en Bondy, en la región de Île-de-France, en la periferia noreste de París, el 24 de marzo de 2001.
Saliba comenzó a jugar al fútbol a los seis años en el AS Bondy, el club de su ciudad, donde fue entrenado por Wilfrid Mbappé, padre de la futura estrella francesa Kylian Mbappé. En aquella época, todavía soñaba con ser delantero. Hijo de madre camerunesa, tenía como gran inspiración a uno de los mejores jugadores de la historia de Camerún: el delantero centro Samuel Eto'o, ocho veces nominado al Ballon d'Or. Su otro ídolo era, quizá como era de esperar para alguien nacido en el siglo XXI, Lionel Messi, ganador de ocho Ballons d'Or. Como explicó el propio Saliba: "Cuando eres joven, no te quedas mirando a los defensas (risas). Solo ves a los delanteros o a los extremos". (Sky Sports Premier League)
Llegó incluso a hacer pruebas como delantero en algunos clubes, pero no le aceptaron.
"Dios decidió que yo sería defensa, y estoy muy contento con ello" —William Saliba
A los 14 años, se incorporó al MC Montfermeil, donde experimentó una transformación que cambiaría su carrera. Fue allí donde empezaron a prepararlo para jugar de defensa. En lugar de resistirse al cambio, afrontó el reto de frente y comprendió que, a veces, hay que adaptarse para alcanzar el objetivo: "Dios decidió que sería defensa, y estoy muy contento con ello. Aunque hubiera tenido que ser portero para convertirme en profesional, lo habría hecho". (GQ)
Hoy reconoce que esa decisión fue fundamental para su trayectoria: "Si hubiera seguido como delantero, hoy no estaría en el Arsenal. Sigo pensando que me habría convertido en jugador profesional, quizá en cuarta división, o incluso en tercera. Pero no en el Arsenal". (Stadium Astro)
Mirando atrás, el cambio parece haber sido obvio. Al fin y al cabo, Saliba reúne prácticamente todas las características de un defensa de élite: fuerza física, inteligencia, presencia, calidad para salir a jugar, excelente capacidad de recuperación y una determinación incansable por ganar.
En 2016, con 15 años, Saliba dio el salto a las grandes ligas francesas al fichar por el Saint-Étienne, club con el que firmó su primer contrato profesional dos años después. Sus actuaciones llamaron la atención de varios clubes europeos, entre ellos los rivales londinenses Arsenal y Tottenham Hotspur.
Un sueño de infancia
En 2019, con 19 años, Saliba eligió defender los colores rojos de Londres por una sencilla razón: era seguidor del Arsenal desde niño. Recuerda que su madre le regaló una camiseta de Thierry Henry, que pasaba horas viendo vídeos del legendario delantero francés en YouTube y que seguía los partidos del equipo en la Liga de Campeones por televisión.
Otro factor importante fue el fuerte vínculo histórico entre el Arsenal y Francia. El mejor entrenador de la historia del club, Arsène Wenger, es francés, al igual que algunos de los mayores ídolos de los «Gunners», como Thierry Henry, Patrick Vieira, Robert Pirès y Emmanuel Petit. Más recientemente, otros franceses destacados también han vestido la camiseta del club, como Olivier Giroud y Alexandre Lacazette. Uno de ellos, el centrocampista Mattéo Guendouzi, llegó incluso a animar a Saliba a elegir el Arsenal mientras aún jugaba en el Saint-Étienne.
En el momento de su fichaje, el Arsenal estaba dirigido por Unai Emery y acababa de cerrar su primera temporada completa tras la marcha de Wenger. El equipo tuvo buenos momentos, pero terminó la Premier League en quinta posición, a solo un punto del Tottenham, y se quedó fuera de la Liga de Campeones.
Saliba quería ayudar al club en aquel momento de reconstrucción, pero aún tendría que esperar un poco para tener esa oportunidad. Su trayectoria acabó convirtiéndose en un gran ejemplo de cómo la paciencia y la perseverancia pueden marcar la diferencia.
La larga espera
Poco después de firmar el contrato, fue cedido de nuevo al Saint-Étienne para disputar la temporada 2019-20.
En lugar de frustrarse por la decisión —ansioso por comenzar su andadura en el Arsenal—, reaccionó igual que lo había hecho cuando tuvo que dejar de ser delantero para convertirse en defensa: se adaptó a las circunstancias y siguió trabajando duro, dándolo todo cada día.
En una entrevista de aquella época, dejó claro que veía la cesión como una oportunidad, y no como un obstáculo: "Para mí es importante pasar mi primera temporada cedido de vuelta en el Saint-Étienne, porque quiero demostrar mi valía un año más allí antes de intentar afianzarme aquí en el Arsenal. Este es un gran club, así que, cuando llegas aquí, tienes que estar preparado. Voy a intentar hacer una gran temporada en el club que me dio la oportunidad de darme a conocer para llegar preparado al Arsenal". (Arsenal)
Y eso fue precisamente lo que hizo. Saliba cuajó una excelente temporada y ayudó al club del centro-este de Francia a alcanzar su primera final de la Copa de Francia desde 1982.
Soñaba con disputar la final, pero acabó quedándose fuera. La final se aplazó debido a la pandemia y, cuando finalmente se disputó, su contrato de cesión ya había finalizado. Sin su defensa central titular en el campo, el equipo acabó cayendo derrotado ante el París Saint-Germain de Neymar, nueve veces nominado al premio Ballon d'Or.
En total, Saliba dejó el Saint-Étienne tras haber disputado 36 partidos.
Saliba regresó al Arsenal a mediados de 2020 y recibió el dorsal número 4 de manos del nuevo entrenador, Mikel Arteta. Su debut con el club tuvo lugar en un partido amistoso de pretemporada contra el Milton Keynes Dons, en agosto.
¿Sería esa la temporada en la que por fin se ganaría un hueco en el club del que era aficionado desde niño?
Todavía no.
No fue incluido en las plantillas para las principales competiciones del equipo y solo disputó algunos partidos con el equipo sub-23. En enero de 2021, acabó siendo cedido de nuevo a Francia, esta vez al Niza, hasta el final de la temporada.
La adaptación fue inmediata. Ese mismo mes, fue elegido Jugador del Mes del club, un reconocimiento a una etapa breve, pero extremadamente positiva. En 22 partidos con el Niza, Saliba también marcó su primer gol como profesional, algo que no había conseguido durante su paso por el Saint-Étienne.
Cuando terminó la cesión, creía que, por fin, tendría su oportunidad en el Arsenal.
Pero, una vez más, tuvo que esperar.
En julio de 2021, fue cedido de nuevo, esta vez al tradicional Olympique de Marsella, donde se reencontró con su compatriota y compañero en el Arsenal, Guendouzi.
Al igual que había hecho en las dos ocasiones anteriores, Saliba no vio esta nueva cesión como una frustración, sino como una nueva oportunidad para demostrar su valía y seguir evolucionando. Y, en el Marsella, superó todas las expectativas.
A lo largo de 52 partidos en la temporada, ayudó al club a llegar a las semifinales de la primera edición de la Liga de Conferencias de Europa y a asegurarse una plaza en la Liga de Campeones. Enfrentándose a algunos de los mejores delanteros del mundo semana tras semana, entró a formar parte del equipo ideal de la temporada de la liga.
El Marsella no tardó en intentar ficharlo de forma definitiva. Otros clubes también mostraron interés, pero Saliba se mantuvo fiel al plan que se había marcado desde el principio: no se rendiría, no cambiaría de rumbo. Su objetivo seguía siendo jugar en el Arsenal.
Esa convicción se alimentaba no solo del cariño que sentía por el club desde su infancia, sino también del apoyo constante de la afición, que pedía que se le diera una oportunidad con Mikel Arteta. Como contó el propio Saliba: "Tengo una conexión especial con la afición del Arsenal, porque, incluso cuando estaba cedido —cuando no jugaba aquí—, siempre me enviaban mensajes diciéndome que algún día jugaría en este club, que no debía rendirme". (Arsenal)
Su determinación era inquebrantable. No importaba cuántas cesiones tuviera por delante ni cuántas decepciones tuviera que afrontar: estaba convencido de que algún día jugaría en el Arsenal.
Y esa confianza acabaría resultando profética.
La oportunidad que lo cambió todo
Antes de la temporada 2022-23, Saliba recibió por fin la oportunidad que tanto había esperado: vestir la camiseta del Arsenal en la Premier League. Su debut tuvo lugar en la primera jornada, en agosto, a domicilio, contra el Crystal Palace. Los Gunners ganaron por 2-0, y la actuación del defensa llamó la atención de aficionados y expertos de todo el mundo. A día de hoy, sigue considerando aquel momento como uno de los más destacados de su trayectoria: "Uno de los mejores momentos de mi carrera hasta ahora fue cuando volví de la cesión en 2022. Por supuesto que quería jugar cuanto antes, pero no esperaba que fuera tan bien como lo fue. Empecé a jugar en la liga inmediatamente... y lo hice bien". (Arsenal)
Apenas dos semanas después de su debut, Saliba marcó su primer gol con el club: un disparo inesperado desde fuera del área, contra el Bournemouth, que acabó siendo elegido Gol del Mes del Arsenal.
Su paciencia había merecido la pena. Tras tantas cesiones y una larga espera, por fin estaba cosechando los frutos de su propia perseverancia.
Desde entonces, para el francés, todo ha sido un ascenso.
Además de consolidarse como titular indiscutible en la defensa del Arsenal junto al brasileño Gabriel Magalhães, Saliba ha pasado a ser reconocido como uno de los jugadores más sólidos y fiables del equipo.
Y es precisamente esa actitud —creer en sí mismo, no rendirse ante las dificultades y mantener la paciencia en los momentos más complicados— la que sigue marcando su trayectoria.
Ya en su primera temporada en el club, fue una pieza clave en la campaña que situó al Arsenal en la lucha por el título de la Premier League. Pero, en marzo de 2023, pocos meses antes del final de la temporada, sufrió una lesión de espalda en un partido de la Liga Europa contra el Sporting y se quedó fuera del resto de la campaña.
La ausencia de un defensa tan importante acabó pasando factura en la recta final. Sin Saliba, el Arsenal perdió fuerza en la lucha por el título y vio cómo el Manchester City, de Pep Guardiola, se ponía en cabeza y conquistaba un nuevo título inglés.
¿Le afectó eso a Saliba?
Una vez más, no.
Se repuso y se preparó para el siguiente reto.
En la temporada siguiente, Saliba demostró una vez más que rendirse nunca fue una opción. Además de recuperarse de la lesión, se convirtió en el primer jugador de la historia del Arsenal (excluyendo a los porteros) en disputar todos los minutos de una temporada de la Premier League en la era moderna del club.
Sus actuaciones constantes a lo largo de la campaña le valieron al defensa su primera nominación al premio Ballon d'Or a finales de año, un reconocimiento a su rendimiento entre la élite del fútbol mundial.
Aun así, el Arsenal volvió a quedarse a las puertas y terminó la Premier League como subcampeón por segundo año consecutivo.
En la temporada siguiente, volvió a quedar en segundo lugar.
Pero, a pesar de las sucesivas decepciones, Saliba nunca dejó de creer en sí mismo ni en el proyecto del club. Aunque despertó el interés de otros equipos, se mantuvo fiel al sueño que tenía desde niño: ganar títulos con la camiseta del Arsenal.
El sueño hecho realidad
Antes de la temporada 2025-26, firmó un nuevo contrato a largo plazo con el club.
¿Acaso toda esa perseverancia, esa confianza inquebrantable, era un error?
¿Estaba dejando escapar oportunidades mejores?
¿Y si el título nunca llegaba?
Esa posibilidad ni siquiera se le pasó por la cabeza.
"La presión es un privilegio" —William Saliba
La última temporada fue, sin duda, la mejor de la carrera de Saliba. Junto al brasileño Gabriel Magalhães, formó una pareja de centrales que muchos empezaron a considerar la mejor —o, como mínimo, una de las mejores— del fútbol mundial.
Y, por fin, tras años y años intentándolo, acercándose pero sin conseguirlo, llegó el gran momento. El Arsenal se proclamó campeón de la Premier League por primera vez en 22 años, y Saliba pudo levantar el tan soñado trofeo. Cuando el club se había proclamado campeón por última vez, él aún era un bebé.
La presión de todo el mundo recaía sobre sus hombros —y sobre los del resto de la plantilla— después de haber estado tan cerca tantas veces. Pero, en lugar de sentir el peso de ese momento, Saliba aceptó el reto. Como él mismo resume: "La presión es un privilegio". (Arsenal)
Las grandes actuaciones del defensa también fueron decisivas para llevar al Arsenal a su primera final de la Liga de Campeones en 20 años. El título acabó escapándosele ante el PSG, pero la trayectoria de Saliba demuestra que las derrotas nunca han sido motivo para rendirse. Al contrario: siempre han servido de combustible para volver aún más fuerte e intentarlo de nuevo.
"El fútbol va demasiado rápido: si te relajas, alguien aparecerá para ocupar tu lugar al instante" — William Saliba
Para un jugador que, en un momento dado, parecía no tener sitio en el Arsenal y fue cedido tres veces seguidas a diferentes clubes, la transformación es impresionante. Hoy, Saliba ya suma 184 partidos con el club y se ha consolidado como uno de los principales pilares de la defensa. De vez en cuando, todavía deja entrever algo del delantero que soñaba con ser de niño, con ocho goles marcados y tres asistencias.
A pesar de ser titular indiscutible siempre que está disponible, Saliba se empeña en no dormirse en los laureles: "Aquí es donde soñaba estar: siendo titular indiscutible en un gran club. Es algo que me encanta. Sabía que tenía las cualidades y el talento para ser un jugador de alto nivel, así que luché por volver al Arsenal y demostrar que mi sitio estaba allí. Tengo cuidado de no dormirme en los laureles. El fútbol va demasiado rápido: si te relajas, alguien aparecerá para ocupar tu puesto al instante". (GQ)
El giro en la selección francesa
Esa misma historia de paciencia y perseverancia también se refleja en la trayectoria de Saliba con la selección francesa.
Como hemos visto al principio del texto, su papel en el Mundial de 2022 era muy diferente al que tiene hoy. En aquel momento, era claramente un suplente, una opción para completar la plantilla. Su función principal era sustituir a Raphaël Varane, que entonces tenía 29 años y era considerado por muchos el defensa titular indiscutible de Francia. Durante toda la competición, Saliba fue precisamente eso: la segunda opción.
Pero, al igual que ha ocurrido tantas veces en su carrera en los clubes, no dejó que eso le desanimara: "¡Me pasé todo el Mundial de 2022 sentado en el banquillo! Claro que eso te da experiencia, pero me dije a mí mismo:'“La próxima vez, tengo que estar en el campo'. Eso me hizo más fuerte". (GQ)
Y, una vez más, sus palabras resultaron proféticas.
En el Mundial de 2026, Saliba llegó como uno de los titulares indiscutibles de la defensa francesa, con 38 partidos ya a sus espaldas con la selección absoluta —y esa cifra sigue aumentando—.
El poder de la perseverancia
A sus 25 años, aficionados, entrenadores, periodistas y otros jugadores lo consideran uno de los mejores defensas del mundo. Fuerte, consistente, seguro y fiable, se ha convertido en una pieza indispensable tanto en uno de los clubes más importantes del planeta como en una de las selecciones más fuertes del fútbol mundial.
El camino hasta la cima no ha sido nada fácil.
Exigió paciencia, adaptación, versatilidad, garra, confianza y mucha dedicación.
Para Saliba, sin embargo, todo ello forma parte de la historia que ha construido: «Esto hace que la historia sea más bonita, porque no fue fácil desde el principio. Tuve que trabajar duro y pasar por momentos muy difíciles. Por eso, hoy estoy muy feliz. Estoy disfrutando de cada partido». (UEFA)