En la final de la Liga de Campeones de 2026, el defensa del Arsenal Gabriel Magalhães falló el penalti decisivo que le dio al París Saint-Germain su segundo título consecutivo de la competición, solo un año después de haber conquistado su primer título.

Antes de celebrarlo con sus compañeros, el capitán del club francés, el también defensa brasileño Marquinhos, de 32 años, se acercó a Gabriel para consolarlo.

La imagen de Marquinhos abrazando a Gabriel, cuatro años más joven que él, se convirtió en un símbolo de deportividad y liderazgo maduro.

Tras el partido, Marquinhos explicó que aquel momento le había recordado una de sus propias experiencias más traumáticas en el fútbol: el penalti decisivo que falló con la selección brasileña contra Croacia, en los cuartos de final del Mundial de 2022. Aquel día, sintió que su mundo se había derrumbado. Por eso, quería asegurarse de que Gabriel también pudiera superar ese momento: "Simplemente pensé en el momento que yo también viví, que fue muy difícil, y solo quería darle un abrazo y decirle que yo ya había pasado por eso, que sé lo difícil que es, que ha hecho una temporada increíble, que se merece grandes cosas, que pronto volveremos a estar juntos, que le necesitamos mucho, que es un jugador muy importante, así que ojalá pueda disfrutar de este momento, como campeón de la Premier League, y asimilar pronto lo del penalti y pensar en la selección, que va a ser muy importante". (ESPN)

Tal y como explicó el propio Marquinhos, el gesto sirvió no solo para brindar apoyo emocional a su compañero de selección, sino también para ayudarle a dejar atrás ese episodio antes del próximo Mundial.

El seleccionador de Brasil, Carlo Ancelotti, también elogió públicamente la actitud de Marquinhos: "Un gesto muy bonito, propio de un capitán, de un profesional serio que entiende perfectamente lo que puede pasar en el fútbol". (GE)

En cierto modo, el episodio resume algunas de las características que han convertido a Marquinhos en uno de los jugadores más respetados en el vestuario del PSG —y en el único jugador de la historia del fútbol en ganar 40 títulos con un mismo club—.

Es un líder tanto por sus palabras como por sus acciones. Más que buscar su propia gloria, Marquinhos valora el éxito colectivo y trata de animar a sus compañeros cuando están de bajón.

El defensa sabe que el fútbol no siempre está lleno de momentos felices, pero entiende que las dificultades también forman parte del proceso. Al hablar de los altibajos que ha vivido la selección brasileña en los últimos años, afirmó: "Creo que es precisamente en esos momentos cuando los líderes realmente salen a la luz, en los momentos difíciles y desafiantes. Es entonces cuando hay que asumir la responsabilidad, sobre todo por los jugadores más jóvenes, por aquellos que no están acostumbrados a la presión y a la agitación de la selección brasileña en los momentos difíciles. Eso forma parte, sin duda, de la responsabilidad de ser capitán o líder. En esos momentos, hay que ser fuerte, ayudar a calmar los ánimos y saber que, con trabajo, entrenamiento y esfuerzo, podemos mejorar la situación". (FIFA)

Su objetivo es pensar siempre en el bien del colectivo, y no solo en el individual.

Tras la eliminación de Brasil ante Noruega en el Mundial de 2026, Marquinhos volvió a mostrar ese lado. Una vez más, asumió la responsabilidad y dejó claro que haría todo lo posible por mejorar la situación, además de intentar evitar que las críticas recayeran sobre los jugadores más jóvenes, que podrían verse aún más afectados por la presión: "Asumir la culpa, yo, como capitán, y los jugadores más veteranos, para que la próxima generación pueda trabajar con tranquilidad. Creo que debemos ser pacientes con los más jóvenes". (Lance!)

Aunque el veterano siempre está centrado en el bien común, también cuenta con una buena colección de logros individuales.

Y acaba de añadir uno más a la lista: Marquinhos ha recibido su segunda nominación al premio Ballon d’Or, tras una temporada increíble como capitán del PSG.

La primera nominación se produjo hace siete años, en 2019.