Alexia Putellas está de vuelta.
Nominada al Ballon d'Or 2026 y embarcada en un nuevo e importante capítulo profesional tras su fichaje por el London City Lionesses, la centrocampista catalana compite otra vez en el escalón más alto del fútbol mundial.
Sin embargo, para recuperar esta versión plena, tuvo que superar la prueba física y psicológica más dura de su vida.
En julio de 2022, estando en la cima absoluta como vigente ganadora del Ballon d'Or y capitana del FC Barcelona, sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda justo antes de la Eurocopa.
Un momento que detuvo su carrera por completo.
El impacto de frenar en seco
Pasar del pico de rendimiento a la inmovilidad total fue un golpe devastador.
Mientras la atención mediática se trasladaba al torneo continental de selecciones, Alexia comenzó una rehabilitación solitaria entre camillas, hielo y sesiones dobles de gimnasio.
En una entrevista concedida al diario británico 'The Guardian', la propia futbolista recordó cómo fueron aquellos primeros momentos tras la lesión.
"Supe en el momento en que sucedió. Oí un sonido como el de una rama al romperse. 'No, ahora no'. Nunca lo esperas... No era la rodilla lo que me dolía, era el alma", confesó.
Y en la misma línea, explicó: "La gente no sabe que con lesiones entrenas más que cuando estás sana, pero no obtienes la recompensa de jugar. Al principio no hay nada. Solo dolor. Y sentía mucho dolor".
"No podía dormir. No tenía apetito. Era un círculo vicioso. Pasas de jugar a un nivel estratosférico a no poder caminar, aprendiendo de nuevo con 27 o 28 años", describió. Fue un momento difícil.
El Ballon d’Or como combustible mental
Cuatro meses después de pasar por el quirófano, Alexia viajó a París para recibir su segundo Ballon d'Or consecutivo por su temporada 2021-22.
Lejos de ser una simple gala de gala, el galardón actuó como un compromiso con su propia recuperación. Aquellos aplausos del Théâtre du Châtelet, de alguna manera, la motivaron a volver más fuerte.
Con el trofeo en las manos, Putellas dejó clara la meta que la sostuvo durante las mañanas más oscuras de trabajo invisible.
"Espero que la próxima vez que me toque hablar sea en el campo, que es donde me gusta estar", prometió la jugadora catalana.
Reinvención táctica y madurez
El proceso de alta médica no significó un retorno automático al nivel previo. La paciencia se convirtió en su herramienta principal para aceptar que el cuerpo necesitaba tiempo de reajuste.
En sus declaraciones a The Guardian, reflexionar sobre esa adaptación fue clave: "Aprendí mucho sobre la lesión, sobre mi cuerpo, sobre mi mentalidad...".
"Aprendí a ser más paciente, cosa que no tenía antes. El día que recibes el alta médica y vuelves a jugar, aún no está todo hecho. No piensas que volverás a ser exactamente la misma... Eso no es real", argumentó.
Esa lectura la llevó a evolucionar sobre el césped. Al ajustar su despliegue físico, potenció su inteligencia táctica: agudizó la lectura de espacios, el control del ritmo y la visión entre líneas.
Dejó de depender exclusivamente de la explosividad para comenzar a dominar el juego desde la ubicación y la jerarquía.
La consagración de la resiliencia
Esa madurez dio sus frutos. Fue pieza clave con su liderazgo en la conquista del Mundial 2023 con la Selección Española y cerró definitivamente el periodo de recuperación marcando un gol decisivo en la final de la Champions League 2024 en Bilbao.
Hoy, nominada al Ballon d'Or 2026 y liderando un nuevo proyecto deportivo en Londres, Alexia Putellas demuestra que la evolución personal tras el dolor terminó construyendo a una futbolista más completa:
"Ahora soy una mejor Alexia, todo el sufrimiento te hace evolucionar".