El jugador suizo que ha batido un récord
El duelo entre Colombia y Suiza en los octavos de final del Mundial de 2026 supuso un nuevo capítulo histórico en la carrera de Granit Xhaka. El capitán suizo alcanzó las 151 partidos con la selección y amplió aún más el récord del jugador que más veces ha vestido la camiseta de su país.
Jugadores con más partidos con la selección suiza:
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Granit Xhaka - 151
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Ricardo Rodríguez - 143
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Xherdan Shaqiri - 125
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Heinz Hermann - 118
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Alain Geiger - 112
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Stephan Lichtsteiner - 108
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Stéphane Chapuisat - 103
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Johann Vogel / Yann Sommer - 94
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Haris Seferović / Remo Freuler - 93
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Breel Embolo - 91
El partido terminó en empate a cero tras la prórroga.
El capitán, de 33 años, fue el encargado de lanzar el primer penalti de Suiza en la tanda y lo transformó.
Con la victoria por 4 a 3 en los penaltis -la undécima consecutiva de Suiza en partidos oficiales-, la selección se aseguró una plaza en los cuartos de final de un Mundial por primera vez en 72 años. La última vez había sido en 1954, cuando el país fue sede del torneo.
Ningún nombre simboliza mejor el triunfo suizo que Granit Xhaka.
Los primeros pasos
El actual capitán de la selección ya destacaba como una de las grandes promesas de la 'Nati' desde su adolescencia. En 2009, fue uno de los protagonistas de la conquista de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA.
En esa misma época, también se consolidó como una de las principales promesas del Basilea, contribuyendo a la conquista de tres títulos consecutivos en las categorías inferiores entre 2006 y 2009.
El ascenso al primer equipo llegó en 2010. Xhaka no tardó en demostrar su potencial: un centrocampista de gran calidad técnica, capaz de dirigir el juego, pero también un líder intenso y combativo. Marcó nada más debutar con el primer equipo y terminó la temporada levantando la copa de la Superliga suiza.
Al año siguiente, fue uno de los protagonistas de la campaña de Suiza hasta la final del Campeonato de Europa Sub-21 de la UEFA, aunque el equipo acabó siendo superado por España.
Su debut con la selección absoluta tuvo lugar poco después, en junio, contra Inglaterra, en la fase de clasificación para la Eurocopa.
Aún en 2011, Xhaka participó directamente en sus primeros goles con la selección: dio una asistencia contra Montenegro, en octubre, y marcó por primera vez con la camiseta de Suiza en el partido amistoso contra Luxemburgo, al mes siguiente.
Mientras tanto, en el club, Xhaka seguía en pleno ascenso. En su segunda temporada en el primer equipo del Basilea, conquistó otro título de la Superliga suiza y también se alzó con la Copa de Suiza.
Rápidamente, su presencia en la selección suiza se volvió indiscutible. No cabía duda de que Xhaka era uno de los jóvenes talentos más prometedores del fútbol suizo.
El peso de las raíces
Es interesante pensar que la trayectoria de Xhaka con la selección suiza podría ni siquiera haber tenido lugar si las cosas se hubieran desarrollado de otra manera. Al fin y al cabo, la familia de Xhaka es de Kosovo. Su hermano mayor, Taulant, también futbolista profesional, defendió a Albania en el ámbito internacional, y Granit podría haber hecho lo mismo, pero optó por vestir los colores del país donde nació. La selección de Kosovo no sería aceptada como miembro de la FIFA hasta 2016, mucho después de que Xhaka ya hubiera sellado su futuro con la camiseta suiza.
Aun así, esta doble identidad siempre ha formado parte de su trayectoria. A lo largo de su carrera, Xhaka nunca ha ocultado el orgullo que siente tanto por haber crecido en Suiza como por sus raíces kosovares, un sentimiento que resumió en una frase memorable: "Tengo dos corazones en el pecho". (Sports Illustrated)
Lecciones para la vida
La historia de la familia de Granit y Taulant explica su compleja identidad nacional. Ambos nacieron en Basilea, después de que sus padres, Ragip y Eli, lograran huir de Kosovo -por entonces una provincia autónoma de Yugoslavia- con la ayuda de Amnistía Internacional.
"Mi padre me enseñó que hay que ser fuerte para conseguir las cosas. Por eso, en el campo, tengo esa fuerza mental para superar las dificultades y seguir adelante". —Granit Xhaka
Antes de mudarse a Suiza, Ragip, que entonces era un estudiante universitario de 22 años, pasó tres años y medio en prisión por motivos políticos tras participar en manifestaciones contra el Gobierno. Fue detenido tan solo tres meses después de comenzar su relación con Eli. Ella esperó a que lo liberaran y, en cuanto salió de la cárcel, la pareja reanudó su vida en Suiza, donde nacieron Granit y Taulant.
Esta historia no solo explica el fuerte vínculo de Xhaka con sus dos orígenes, sino que también ayuda a comprender la personalidad que le ha convertido en uno de los principales líderes de su generación. Con un carácter intenso y competitivo, el centrocampista siempre ha destacado tanto por su capacidad de liderazgo como por su combatividad sobre el terreno de juego.
El propio Xhaka establece esta conexión: "Mi padre demostró una fuerza increíble, y Taulant y yo crecimos con esa fortaleza mental suya. Teníamos a ese ídolo, ese ejemplo, que nos enseñó que hay que ser fuerte para conseguir las cosas. Por eso crecimos muy fuertes. Por eso, en el campo, tenemos esa fortaleza mental para superar las dificultades y seguir adelante". (The Guardian)
Para ganarse la vida en Suiza, los padres de Xhaka trabajaban sin descanso. El jugador se ha emocionado al recordar que, en algunos días de su infancia, pasaba hasta 18 horas solo en casa, encargado de cuidar del hogar con tan solo cuatro años. Atribuye parte de su capacidad natural de liderazgo a esas experiencias de la infancia.
De promesa a protagonista
Fue precisamente esa vocación de liderazgo lo que llevó al nombramiento de Xhaka como capitán del Borussia Mönchengladbach para la temporada 2015-16, a los 22 años.
Había llegado al club en 2012 y, antes de recibir el brazalete de capitán, vivió la mejor temporada de su carrera hasta entonces. Disputó todos los partidos de la Bundesliga, fue elegido para el equipo ideal de la temporada y ayudó al club a asegurarse una plaza en la Liga de Campeones.
Dos años más tarde, disputó su primer Mundial. La campaña de Suiza terminó en octavos de final, pero Xhaka dejó huella al marcar un gol en la derrota ante Francia, su primer tanto en un Mundial.
Su siguiente gran participación internacional con Suiza fue la Eurocopa de 2016, un torneo dramático para Xhaka. Su penalti fallado en el partido contra Polonia le costó a la selección una plaza en cuartos de final, y además se enfrentó a su propio hermano, Taulant, en la fase de grupos, cuando la 'Nati' se midió a Albania. Como recordaría Granit más tarde: "Fue muy emocionante. Tenía una foto de mi madre con una camiseta que era mitad de Albania y mitad de Suiza. Si le preguntaras dónde se siente más en casa, diría que en los dos sitios". (Sunderland AFC)
En octubre de ese año, Xhaka lució por primera vez el brazalete de capitán de Suiza, en la victoria sobre Andorra, en la fase de clasificación para el Mundial.
El reto inglés
También fue en ese año cuando Xhaka inició un nuevo capítulo en su carrera al fichar por el Arsenal. A lo largo de los siete años siguientes, se convirtió en una pieza indispensable en el centro del campo de los Gunners y en uno de los líderes de la plantilla.
Además de su capacidad para controlar el ritmo del partido, Xhaka se hizo famoso por sus disparos desde lejos, responsables de algunos de los goles más bonitos del club en aquella época. También fue decisivo en la conquista de la Copa de Inglaterra y la Supercopa de Inglaterra en 2017, y marcó el gol que puso fin a la racha de 25 partidos invictos del Manchester United.
Pero no todo fueron momentos positivos en Londres. El fuerte temperamento que lo convertía en un líder dentro del campo también provocaba roces con la afición y el cuerpo técnico. A finales de 2019, poco más de un mes después de recibir el brazalete de capitán de manos del entrenador Unai Emery, Xhaka perdió el puesto y llegó a ser apartado temporalmente de la plantilla principal.
Sin dejarse desanimar ante los momentos difíciles, Xhaka volvió a recurrir a experiencias de su infancia para superar esa etapa complicada: "Soy capaz de lidiar con las críticas, sobre todo cuando son merecidas, y eso se debe a que mi padre nunca, jamás, me dijo 'buen trabajo'. Lo hacía a propósito, para que mantuviera los pies en la tierra". (The Guardian)
Con la cabeza alta y los pies en la tierra, Xhaka no se rindió. Al contrario, volvió al trabajo y logró darle la vuelta a la situación bajo las órdenes del nuevo entrenador del club, Mikel Arteta, en 2020. Ese año, ganó su segunda Copa de Inglaterra y la Supercopa de Inglaterra con los Gunners y, en los años siguientes, se convirtió en uno de los jugadores favoritos de la afición: un símbolo de experiencia y madurez en el centro del campo, marcando el ritmo y organizando el juego.
Esa capacidad de convertir los momentos más difíciles en combustible para seguir creciendo se ha convertido en uno de los sellos distintivos de su carrera. El propio Xhaka ve el valor de los obstáculos a los que se ha enfrentado: "Creo que me he vuelto más fuerte, mejor, gracias a eso. Forma parte del proceso. Forma parte de escribir toda esta historia. Por un lado, fue muy duro. Por otro, tuve suerte de pasar por ello". (BBC Sport)
El brazalete de Suiza
Xhaka también supo superar las adversidades con Suiza durante ese periodo. Algunos dudaron de su capacidad para liderar a la selección como capitán, pero Xhaka mantuvo la cabeza alta y siguió respondiendo de la forma que más le gusta: sobre el terreno de juego.
A finales de 2018, asumió definitivamente el brazalete de capitán de la «Nati». Desde entonces, ya ha liderado al equipo en 78 partidos, lo que equivale a más de la mitad de sus encuentros con la selección (52 %). Sin embargo, sin dejarse llevar por ese tipo de reconocimiento, Xhaka resumió el significado del brazalete de capitán de la siguiente manera: "No necesito ese papel para asumir responsabilidades dentro del campo". (Sports Illustrated)
En la Eurocopa de 2020 -disputada en 2021 debido a la pandemia de COVID-, vivió uno de los momentos más destacados de su trayectoria internacional. En octavos de final, dio la asistencia para el gol del empate de Mario Gavranović en el minuto 90 contra Francia. El partido se decidió en la tanda de penaltis, y Suiza eliminó a la entonces campeona del mundo en una de las mayores sorpresas de la historia reciente del torneo.
En el Mundial de 2022, Xhaka estuvo sobre el terreno de juego durante todos los minutos de la campaña suiza. Poco más de un año después, se convirtió en el jugador con más partidos con la selección, superando el récord de Heinz Hermann.
La temporada perfecta
También fue en 2023 cuando Xhaka regresó a Alemania, esta vez para jugar en el Bayer Leverkusen. El impacto fue inmediato. Ya en su primera temporada, lideró a un equipo que estableció un nuevo récord de imbatibilidad en el fútbol europeo y que se proclamó campeón de la Bundesliga por primera vez, poniendo fin a la racha de 11 títulos consecutivos del Bayern de Múnich. Bajo el liderazgo de Xhaka, el Leverkusen se convirtió además en el primer club de la historia de la Bundesliga en completar una temporada invicto.
"Soy de los que les gusta arriesgarse. Me encantan los retos" — Granit Xhaka
En el partido que confirmó el título alemán, marcó uno de los goles de la goleada por 5-0 sobre el Werder Bremen. Pocas semanas después, volvió a ser decisivo al marcar el único gol de la final de la Copa de Alemania contra el Kaiserslautern, asegurando así otro trofeo histórico para el club.
En sus dos primeras temporadas en el Leverkusen, Xhaka lideró la Bundesliga en toques de balón, pases acertados, pases acertados en el último tercio y recuperaciones de balón en el tercio central del campo. Su rendimiento le valió un puesto en los equipos ideales de la temporada de la Bundesliga y de la Liga Europa en 2023-24.
Un lugar en la historia
Aún en 2024, a los 31 años, Xhaka recibió su primera -y hasta ahora única- nominación al premio Ballon d'Or. Quedó en decimosexta posición y entró a formar parte de un grupo muy selecto de la historia del fútbol suizo.
En total, solo ocho jugadores de la historia de la selección suiza han sido nominados al premio, y Xhaka es el único que ha logrado esta hazaña en el siglo XXI.
Jugadores de la selección suiza nominados al «Ballon d'Or»:
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Charles Antenen (1961 - 35.º puesto)
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Norbert Eschmann (1961 - 28.º puesto)
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Köbi Kuhn (1965 - 25.º puesto)
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Heinz Hermann (1987 - 21.º puesto)
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Stéphane Chapuisat (1991 - 13.º puesto; 1992 - 9.º puesto; 1993 - 9.º puesto)
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Ciriaco Sforza (1994 - 21.º puesto)
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Kubilay Türkyilmaz (1996 - 19.º puesto)
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Granit Xhaka (2024 - 16.º puesto)
Cabe destacar que dos porteros de la selección suiza también recibieron nominaciones al Trofeo Yashin, entregado en la ceremonia de los Premios Ballon d'Or: Gregor Kobel (2024 - 10.º puesto) y Yann Sommer (2024 - 6.º puesto; 2025 - 3.º puesto).
El valor de volver a empezar
En 2025, Xhaka sorprendió al cambiar el Leverkusen por el Sunderland, recién ascendido a la Premier League tras ocho años alejado de la élite inglesa. La explicación fue sencilla: "Soy de los que les gusta correr riesgos. Me encantan los retos". (FIFA)
Como en tantos otros momentos de su carrera, la apuesta salió bien. Elegido capitán por el entrenador Régis Le Bris incluso antes de debutar, Xhaka lideró una campaña que superó todas las expectativas. El Sunderland terminó la Premier League en séptima posición y se aseguró una plaza en la Europa League. Con ello, disputará una competición europea por primera vez en más de 50 años. Su única participación anterior había sido en la Recopa de Europa de 1973-74.
En busca del sueño
Xhaka llegó al Mundial de 2026 como uno de los líderes más experimentados del torneo. Hasta ahora, ha disputado todos los minutos de la campaña suiza y ha ampliado aún más su récord de partidos con la selección.
El gol de penalti marcado al final del partido contra Bosnia y Herzegovina también le ha dejado muy cerca de entrar en el top 10 de los máximos goleadores de la historia de Suiza. Solo le falta un gol para alcanzar esa marca.
Máximos goleadores de la historia de la selección suiza:
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Alex Frei - 42
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Max Abegglen / Kubilay Türkyilmaz - 34
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Xherdan Shaqiri - 32
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Jacques Fatton / Trello Abegglen - 29
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Breel Embolo - 26
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Adrian Knup / Haris Seferović - 25
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Charles Antenen / Josef Hügi - 22
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Stéphane Chapuisat - 21
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Hakan Yakin / Lauro Amadò - 20
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Robert Ballaman - 19
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Granit Xhaka - 18
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Mario Gavranović - 16
Pero la importancia de Xhaka para el equipo va mucho más allá de los goles. Presente en todas las fases del juego, ya suma 37 recuperaciones de balón y 71 pases acertados en el último tercio del campo, cifras que reflejan su influencia tanto en la defensa como en la construcción de las jugadas.
Ahora, Suiza se enfrentará a su mayor reto hasta la fecha: medirse a la actual campeona del mundo, la Argentina de Lionel Messi, en cuartos de final.
¿Conseguirán los suizos otro resultado histórico?
Independientemente del plan de juego, una cosa es segura: contarán con su legendario capitán, Granit Xhaka, para ayudarles a superar este reto.
En cuanto al propio capitán, el objetivo sigue siendo el mismo: "Queremos hacer realidad nuestros sueños: conseguir algo extraordinario". (FIFA)