El tono queda claro incluso antes de cruzar la puerta de su dúplex en el barrio barcelonés de Sant Gervasi. "Salid y disfrutad. Johan Cruyff", reza el felpudo de nuestro anfitrión a modo de bienvenida.

"Cruyff me marcó enormemente; para mí, el fútbol es ante todo un juego", explica Xavi de entrada, haciéndose eco de una filosofía que adoptó desde su ingreso en La Masia, el centro de formación del FC Barcelona, a los 11 años, en 1991.

"Claro que el objetivo es ganar, pero eso llega solo si juegas bien y disfrutas en el campo. Mi filosofía se basa en cuatro 'P'. La presión para recuperar rápidamente "nuestro" balón, porque debemos partir del principio de que es nuestro. La posesión, porque si no tengo el balón el 90 % del tiempo, sufro. La posición: cada uno ocupa una zona y sabe dónde está su compañero. Y la percepción, es decir, entender el juego y anticiparse para tomar las mejores decisiones. Incluso añadiría una quinta 'P': la pasión, porque si el jugador está realizado, el éxito llegará de forma más natural", comienza Xavi.

Regreso programado a los banquillos

Tras tres temporadas agotadoras intentando aplicar sus principios como entrenador del Barça, Xavi se ha tomado un respiro. Durante este año sabático, no para de devorar partidos. Y es que está decidido a volver a un banquillo en el corto plazo. "Me gusta ver a los equipos que juegan con el balón de una u otra manera", cuenta, como era de esperar.

"Entrenadores como Pep Guardiola (Manchester City), Arne Slot (Liverpool), el Bayern de Múnich de Vincent Kompany, el Arsenal de Mikel Arteta... También observo al Tottenham, al Newcastle, el trabajo de Nuno Espírito Santo, el de Roberto De Zerbi o el de Luis Enrique en París. Pero también sigo las ligas de Catar, Arabia Saudí, Portugal...", explica.

- ¿Hay algún campeonato que le atraiga especialmente? 

- "No, estoy abierto. ¿Por qué no entrenar a otro equipo de LaLiga? Busco un proyecto ilusionante, tengo la ambición de ganar trofeos. Ese es el objetivo principal. Estaré atento a las diferentes ofertas. ¿Por qué no también dirigir una selección y jugar una clasificación para un Mundial?".

- ¿Y qué hay de la Ligue 1? 

- "Esta temporada he visto sobre todo a los clubes franceses que disputan la Champions League y también al Olympique de Marsella. Es difícil competir con el PSG, que tiene un proyecto maravilloso y un equipo extraordinario... Es interesante ver qué soluciones intenta encontrar Luis Enrique ante los bloques bajos, con una posesión muy favorable en el campeonato".

Tras una carrera futbolística en la cima, el excentrocampista tiene, como es lógico, grandes ambiciones en su segunda vida: "Deseo que mis jugadores disfruten, que desarrollen un fútbol atractivo para los aficionados y que ganen títulos. Quiero ganar la Champions League, la Eurocopa, el Mundial...".

Palmarés de Xavi como entrenador

  • Liga Española 2023

  • Supercopa de España 2023

  • Liga de Catar 2021

  • Supercopa de Catar 2019

  • Copa de Catar 2020 y 2021

  • Copa de la Liga de Catar 2020 y 2021

  • Copa de las Estrellas de Catar 2020

Religión y Bernd Schuster

Como jugador, ya lo consiguió con España y con el Barça, el club de su vida a pesar de lo que vivió como entrenador: "Nunca olvidaré el día en que mi abuelo invitó a toda mi familia a ver un partido en el Camp Nou, con motivo de un trofeo Joan Gamper. Para nosotros, el Barça es mucho más que fútbol, es casi una religión. Cuando vi a Bernd Schuster bajo los focos con su melena rubia, quedé maravillado. Por su forma de jugar, por ese estadio, por ese equipo...".

No podía ser de otra manera, con un círculo familiar apasionado por el fútbol. "Con mis tres hermanos y mi hermana, nos pasábamos todo el día corriendo detrás de un balón en casa, lo destrozábamos todo", ríe el de Terrassa, a unos treinta kilómetros al norte de Barcelona.

"En mi casa se respiraba fútbol, hablábamos de ello casi veinticuatro horas al día. Mi padre jugó a un buen nivel (principalmente en la Segunda B), mi abuelo fue presidente de una escuela de fútbol y a mi madre también le encanta. En cuanto tenía un momento libre entre clases, por la mañana y por la tarde, iba a la plaza a jugar al fútbol y por la noche iba a entrenar", sonríe Xavi.

Siete años en La Masia

En 1991, Xavi recibió una llamada que cambiaría su vida. "Cuando el Barça me llamó, fue uno de los días más felices de mi vida", confiesa el excentrocampista. "A partir de ese momento, me convertí prácticamente en profesional. Dediqué mi cuerpo y toda mi alma al fútbol: los horarios, la disciplina, la alimentación. No fue demasiado difícil para mí, porque en casa éramos bastante estrictos en esos aspectos", agrega.

Tras siete años puliendo su talento en La Masia, Louis van Gaal lo convocó con el primer equipo en 1998, justo cuando alcanzaba la mayoría de edad.

"Soy una persona pequeña (1,70 m), ligera, no soy ni potente ni especialmente rápido, pero el modelo de juego 'cruyffista' encajaba perfectamente con mis cualidades futbolísticas", subraya el cuatro veces ganador de la Champions League con la camiseta azulgrana.

"Mi fútbol se basaba en la reflexión, en la capacidad de detectar los espacios libres en el campo, de identificar las zonas donde había menos rivales para atacar. Así que me encontraba en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Siento una inmensa gratitud hacia todos los entrenadores que prolongaron esta filosofía de juego y, en particular, hacia Louis van Gaal, que apostó por mí y me repetía que tenía un talento increíble. Creía en mí, a veces más que yo mismo", agradece Xavi.

Sin embargo, sus primeros años con la camiseta blaugrana no fueron idílicos. Con frecuencia, los socios mostraban su descontento con el equipo, agitando sus pañuelos para pedir la destitución de los entrenadores ante la pobreza del juego y la falta de resultados. Durante cinco temporadas, entre 1999 y 2004, el club no ganó ni un solo título.

"La marcha de Luís Figo en el 2000 fue un mazazo tremendo", analiza Xavi. "Imagina, fue como si Lionel Messi, en su apogeo, se hubiera ido del club tras ganar el Ballon d'Or. Figo era nuestro capitán, nuestro mejor jugador, y se fue a nuestro eterno rival (el Real Madrid). Con Carles Puyol, Víctor Valdés, Iniesta, Gabri, que como yo éramos canteranos, sufrimos muchísimo. Tardamos tres o cuatro años en levantar cabeza. Con perspectiva, me doy cuenta de que viví tanto el peor como el mejor momento de la historia del Barça", recuerda.


Travesía por el desierto y renacimiento

A esa dura travesía por el desierto le siguió un formidable renacimiento, impulsado desde 2003 por Frank Rijkaard, recomendado por Johan Cruyff al nuevo presidente, Joan Laporta. "Frank venía de la escuela neerlandesa y seguía una línea directriz cercana a la de Cruyff", destaca el ex-cerebro blaugrana. "Poco a poco, recuperamos un cierto orden que se había perdido durante esos años complicados. Al mismo tiempo, grandes jugadores se unieron al equipo: Ronaldinho, Eto'o, Deco, Giuly, Rafa Márquez... Ellos nos permitieron a nosotros, los jugadores de la cantera, crecer y reencontrar el camino del éxito", manifiesta.

Con el técnico neerlandés en el banquillo, los barcelonistas ganaron dos Ligas y una Champions League en 2006, la segunda en la historia del club en aquel entonces. "También fue un punto de inflexión a nivel personal", observa el español. "Nosotros, los jugadores formados en el club, éramos muy criticados. Se decía que no teníamos la mentalidad para ganar títulos. Era duro de oír. Después de esos títulos, ya no teníamos ningún límite", exclama.

El nombramiento de Pep Guardiola en el verano de 2008 catapultó al Barça a otra dimensión, la de los equipos que han marcado la historia del fútbol. "Llevábamos dos años sin ganar nada, se barajaban varios entrenadores: brasileños, portugueses...", rememora el antiguo estratega. "Entonces le preguntan a Cruyff quién, en su opinión, debería tomar las riendas del Barça. Él responde sin dudar: 'Guardiola', que en ese momento entrenaba al filial", se sincera Xavi.

"Inmediatamente me dije: 'Con él, vamos a hacer grandes cosas'. Había jugado a su lado y sabía que era un perfeccionista, obsesionado con nuestra filosofía de juego, exigente, trabajador... Estaba convencido de que triunfaría", complementa.

Bajo su dirección, Xavi se convirtió en el metrónomo del Barça y en un campeón de leyenda: "Hasta los 24 años, me sentía pequeño, frágil. Cuando nos enfrentábamos al Liverpool de Steven Gerrard, al Chelsea de Frank Lampard o al Milan de Andrea Pirlo, pensaba: 'Uf, esto va a ser complicado'. Pero esa temporada comprendí que podía competir contra cualquiera y alcancé la cima de mi carrera".

"Tenía una comprensión total del juego, una condición física óptima y, colectivamente, llegamos a un estado de plenitud. Ese Barça quedará en el recuerdo. Teníamos la mejor generación de la historia de España, formada en La Masia, con el mejor jugador de la historia, Lionel Messi. No sé si somos el mejor equipo de todos los tiempos, pero el simple hecho de ser mencionados entre los cuatro o cinco equipos que pueden aspirar a ello es un privilegio inmenso", añade.

El Balón de Bronce y el Dream Team

A pesar de su dominio absoluto del fútbol a finales de la década de 2000 y principios de 2010, no logró ganar el Ballon d'Or. Algo que, según asegura, no le quita el sueño: "No me considero mejor futbolista que Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, ganadores del Ballon d'Or en aquellos años, en absoluto".

"Yo era un creador de juego, pero no tenía la capacidad de ganar un partido por mí mismo. Estoy orgulloso de haber quedado tercero tres veces (su mejor clasificación en 2009, 2010 y 2011), aunque un Balón de bronce no se entregue oficialmente. ¡Es una pena, me gustaría que France Football me diera algunos para exponerlos en mi museo! (Risas)", bromea.

Top-10 del Ballon d'Or 2009

  1. Lionel Messi (ARG, FC Barcelona), 473 puntos 

  2. Cristiano Ronaldo (POR, Manchester United, Real Madrid), 233 pts 

  3. Xavi (ESP, FC Barcelona), 170 pts 

  4. Andrés Iniesta (ESP, FC Barcelona), 149 pts 

  5. Samuel Eto'o (CAM, FC Barcelona, Inter de Milán), 75 pts 

  6. Kaká (BRA, AC Milan, Real Madrid), 58 pts 

  7. Zlatan Ibrahimović (SUE, Inter de Milán, FC Barcelona), 50 pts 

  8. Wayne Rooney (ING, Manchester United), 35 pts 

  9. Didier Drogba (CIV, Chelsea), 33 pts 

  10. Steven Gerrard (ING, Liverpool), 32 pts

En 2020, France Football reconoció su trayectoria incluyéndolo en el Ballon d'Or Dream Team, el mejor once de la historia del fútbol, junto a figuras como Pelé, Diego Maradona y Zinédine Zidane. La portada de esa edición especial ocupa un lugar destacado en su museo personal, rodeada de su vasta colección de medallas. "Pude compartir esta alegría con mis hijos, que nunca me vieron jugar", comenta el campeón del mundo en 2010 y doble campeón de la Eurocopa en 2008 y 2012.

El legado de la Selección Española

Xavi también lo ganó todo con la camiseta de España, una selección que hasta entonces era mencionada entre las favoritas pero que solo había logrado un título (la Eurocopa de 1964). "Antes, era una utopía que un jugador español levantara la Copa del Mundo. Era un honor reservado para italianos, alemanes, brasileños, argentinos... Con esa generación de 2008-2012, cambiamos esa mentalidad. Antes, llegar a cuartos de final ya era un éxito. Hoy, si no ganamos, casi parece un fracaso. Cambiamos la historia del fútbol español. Ese equipo será recordado para siempre", se alegra.

El antiguo número 8 de la selección ibérica rinde homenaje a Luis Aragonés, el técnico en la victoria de la Eurocopa 2008: "Luis nos dio un sentimiento de pertenencia, éramos como una familia dentro de la selección. Yo era feliz de ir a las concentraciones en Madrid".

"Nos hablaba individualmente y nos repetía: 'Eres el mejor'. A mí, a David Villa, a Sergio Ramos, a Andrés Iniesta, a David Silva, a Fernando Torres, a Iker Casillas... Toda esa generación fue impulsada por la confianza que nos dio, y luego Vicente Del Bosque tomó el relevo a la perfección", explica.

Antes de cerrar el capítulo de su vida en el Barça, se regaló una última vuelta de honor soñada, aunque decidida en el último momento. "En 2014, tenía en mente irme después de perder la Liga en casa (empate en la última jornada contra el Atlético de Madrid, que se proclamó campeón) y vivir un Mundial muy complicado en Brasil con España (eliminación en primera fase). Tenía una oferta del New York City y pensaba que era el momento adecuado para dejar el fútbol europeo a los 34 años. Pero Luis Enrique, el nuevo entrenador del Barça, me dijo: 'Quédate, serás capitán y lo vamos a ganar todo'. Entonces me retiré de la selección y viví un año excepcional, el mejor final de carrera que un deportista puede imaginar".

"No me considero mejor futbolista que Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, ganadores del Ballon d'Or en aquellos años, en absoluto" - Xavi


Doha y el descubrimiento de otro fútbol

Impulsado por el tridente Messi-Neymar-Luis Suárez, el Barça conquistó un nuevo triplete de Liga, Copa del Rey y Liga de Campeones en 2015. Xavi, por su parte, se despidió para disfrutar de un retiro dorado con la camiseta del Al-Sadd en Catar: "Fue, ante todo, un proyecto de vida, en un país más tranquilo y con menos presión".

"Mis hijos nacieron en Doha y consideramos Catar nuestro segundo hogar. Además, estuve involucrado en los preparativos del Mundial (en noviembre-diciembre de 2022) y eso me permitió preparar mi reconversión. Entrenadores como Massimiliano Allegri, Pep Guardiola y Hansi Flick (su sucesor esta temporada en el banquillo del Barça) nos visitaron, participé en conferencias y así pude formarme", matiza.

Tras cuatro temporadas vistiendo la camiseta del Al-Sadd, colgó las botas y tomó las riendas del equipo en 2019, marcando el inicio de su carrera como entrenador: "Allí descubrí un fútbol diferente, alejado de los principios de Cruyff", indica Xavi. "Algunos entrenadores priorizaban el contraataque, el bloque bajo, la defensa en zona y la transición rápida, cosas que nunca había trabajado durante mi carrera".

El joven técnico valora hoy ese aprendizaje que lo obligó a salir de su zona de confort: "Me empujó a reflexionar sobre mi propia visión del juego. Como entrenador, debes dominar todas las facetas del fútbol: las transiciones, las jugadas a balón parado, el aspecto físico".

"El jugador se ha convertido en un atleta, el juego se ha acelerado: en tres segundos, una recuperación se transforma en un ataque. En el Barça, dominábamos al rival; pocos entrenadores practicaban la presión alta. Ahora, todo el mundo lo hace para recuperar el balón rápidamente. Por lo tanto, hay que trabajar la salida de balón, el bloque medio, sin descuidar ningún detalle", añade.

Regreso al Barça para poner orden

Su educación futbolística y su rol como eje del mediocampo nutrieron su conocimiento del juego. "He cursado un máster de fútbol a lo largo de toda mi carrera. La Masia y mi posición de centrocampista me dieron una ventaja: siempre he visto el fútbol en su conjunto. No pensaba solo en defender o atacar, sino en construir. Me proyectaba en el funcionamiento global del equipo. Para mí, los mejores entrenadores son excentrocampistas: Pep Guardiola, Louis van Gaal, Carlo Ancelotti, Xabi Alonso, Mikel Arteta...", constata.

En noviembre de 2021, firmó su gran regreso al Barça, apenas seis años después de haberse marchado como jugador. Parecía algo inevitable. "El Barça ya había venido a buscarme dos veces antes de la llamada de (Joan) Laporta (el presidente), pero todavía no me sentía preparado. En ese momento, venía de dos temporadas y media en el Al-Sadd en las que pude formarme, probar cosas y ganar títulos", confiesa Xavi.

El FC Barcelona atravesaba entonces una crisis deportiva e institucional, marcada por la inesperada marcha de Lionel Messi al PSG y un debilitamiento general de su plantilla. "Había que poner orden", insiste el técnico. "Mi primer año y medio en el Barça fue muy, muy bueno. Teníamos un buen proyecto con Mateu Alemany y Jordi Cruyff, que nos permitió acabar segundos en la Liga, antes de ganar el campeonato (en 2023), así como la Supercopa de España. Después, los resultados empeoraron. La marcha de Jordi y Mateu (reemplazados por Deco) fue un golpe duro", explica.

Durante la temporada 2023-2024, su tercera y última en el banquillo blaugrana, Xavi Hernández se encontró en una posición de aislamiento. Su equipo fue eliminado por el PSG en los cuartos de final de la Liga de Campeones (3-2, 1-4) y vio cómo el Real Madrid le arrebataba el título de LaLiga.

El presidente Joan Laporta, quien semanas antes lo había convencido de cumplir su contrato hasta 2025, terminó destituyéndolo: "En retrospectiva, nuestro balance es muy positivo, porque el club se encontraba en una de las peores situaciones de su historia, peor incluso que a principios de los años 2000", valora Xavi.

"Las expectativas eran muy altas debido a mi historial. Mi profundo apego al Barça a veces me ha perjudicado, quizás he sido demasiado sentimental en ocasiones, pero esta aventura ha sido un verdadero aprendizaje", manifiesta.

Xavi continúa su análisis: "Reconozco que cometí algunos errores de gestión. La marcha de Busquets (en el verano de 2023) nos obligó a replantear nuestro juego. Opté por un centro del campo con tres jugadores ofensivos, lo que no siempre dio sus frutos. Más allá de los títulos, estoy orgulloso de haber confiado en una nueva generación: los Fermín López, Lamine Yamal, Pau Cubarsí, Alejandro Balde... Ellos encarnan el futuro del club".

Antes de despedirse, mientras posa para la sesión de fotos en su museo, rodeado de camisetas intercambiadas con rivales y trofeos que llenan una gran vitrina, repasa una vez más la película de su vida. "Soy un privilegiado, he superado mis sueños de niño. Dondequiera que voy por el mundo, la gente me para. Me recuerdan mi época en el Barça, con la selección, el título de campeón del mundo. He ganado todos los trofeos posibles, he disfrutado jugando finales de Liga de Campeones, de Copa del Mundo, de Eurocopa, como cuando era niño y pateaba el balón en el parque, y eso no tiene precio. Es un sentimiento incomparable que me acompañará hasta el final", cierra.