El Barcelona de Ronaldinho en su mejor momento
En la reciente miniserie documental de Netflix sobre Ronaldinho Gaúcho, Lionel Messi habla con cariño —y mucha gratitud— sobre el enorme papel que el brasileño tuvo en su vida y en su carrera.
Messi debutó en el primer equipo del Barcelona durante la temporada 2004-05, en una época en la que Ronaldinho no solo era la mayor estrella del club, sino también del fútbol mundial.
El brasileño llegó al Barça en 2003, procedente del París Saint-Germain, y rápidamente se convirtió en uno de los jugadores más populares del planeta. Era uno de esos cracks a los que simplemente no podías dejar de ver: regates imposibles, creatividad desbordante y un juego lleno de alegría. Ronaldinho ayudó a volver a encarrilar al Barcelona tras un periodo inestable, devolviendo al equipo lo que más necesitaba: alegría y confianza. Y, por supuesto, se convirtió en un ídolo, tanto de la afición como de la propia plantilla.
En 2005 llegó la consagración con el Ballon d'Or, coronando una etapa en la que ya dominaba el fútbol mundial. En el Barcelona, lideró las conquistas de la Liga y la Supercopa de España, además de haber sido pieza fundamental en el quinto título mundial de la selección brasileña en 2002.
Pero, para quienes convivieron con él, quizá lo que más les marcara no fuera solo el talento, sino su forma de ser. A Ronaldinho siempre se le ha recordado como alguien generoso, dentro y fuera del campo, dispuesto a compartir el protagonismo en lugar de acapararlo.
El ascenso de un joven tímido
Y fue en ese contexto donde surgió Messi: un chico argentino de las categorías inferiores, lleno de talento, pero aún tímido, en busca de un hueco y de confianza. Ronaldinho vio en él algo familiar: técnica, visión, creatividad, pero también humildad y unas ganas enormes de crecer.
Y decidió acogerlo.
En aquel momento, un club gigantesco como el Barcelona podía ser un ambiente bastante intimidante para un joven recién llegado. El club tenía una jerarquía muy marcada dentro de la plantilla, y los más jóvenes tenían que ganarse un hueco poco a poco. El propio Ronaldinho ya ha contado que los jugadores de la cantera solían hacer favores a los atletas más experimentados -traer café, agua- y a veces eran objeto de bromas y acoso. El vestuario estaba dividido en grupos definidos, y saltarse esas reglas no escritas no siempre estaba bien visto.
Pero Ronaldinho nunca fue precisamente de seguir las reglas solo porque "siempre había sido así".
El gesto que lo cambió todo
En el documental, Messi recuerda un momento sencillo, pero que lo cambió todo: estaba solo en el vestuario cuando llegó Ronaldinho y le dijo, con naturalidad: "Ven a sentarte con nosotros ahí. No tienes por qué quedarte aqu". (Ronaldinho Gaúcho - Netflix)
El gesto no fue solo simbólico: el brasileño presionó internamente para que el club permitiera que Messi entrenara con el primer equipo, y se lo dejó claro a Juanjo Castillo, responsable de tender puentes entre los jugadores de la cantera y la plantilla principal. Poco después, el entrenador Frank Rijkaard ascendió definitivamente al argentino a la plantilla profesional.
Ronaldinho celebró la decisión.
Al fin y al cabo, tenía una convicción casi instintiva: Messi sería el mejor del mundo.
La confianza en Messi
Antes de fallecer, la leyenda de la NBA Kobe Bryant recordó una historia memorable sobre el brasileño —de quien era amigo— y sobre la primera vez que conoció a Messi. Según Kobe: "Hace mucho tiempo, el Barcelona vino a Los Ángeles. Ronaldinho, que es un buen amigo mío, estaba hablando conmigo y me dijo: 'Kobe, mira, te voy a presentar al chico que será el mejor jugador de todos los tiempos'. Yo le respondí: '¿Y tú? Tú eres el mejor'. Pero él dijo: 'No, este chico será el mejor'. Y era Lionel Messi, con solo 17 años". (Gazeta Esportiva)
Fue la confianza de Ronaldinho la que acabó siendo decisiva para consolidar a Messi en la plantilla principal. Y, más allá de eso, dio lugar a una relación poco común en el fútbol: una mezcla de amistad, mentoría y admiración mutua.
Messi recuerda aún hoy la importancia de esa acogida, especialmente en una etapa tan delicada de la vida: "Era el jugador más importante del vestuario. Y la forma en que se acercó a mí, cómo me trató... El primer día, me dijo que todo sería más fácil, que me relajara, disfrutara de los partidos y formara parte de aquel vestuario. Le estoy muy agradecido y le tengo un cariño especial". (Ronaldinho Gaúcho - Netflix)
Una imagen que se convirtió en un símbolo
El 1 de mayo de 2005, en un partido de La Liga contra el Albacete, Messi marcó su primer gol como profesional con el Barcelona y, con ello, pasó a la historia como el jugador más joven en marcar un gol con el club en aquella época.
¿Y la asistencia? Claro, fue suya: Ronaldinho.
Messi recuerda bien aquella jugada y la forma casi generosa en que el brasileño le dejó todo listo: "Podría haber hecho un montón de cosas en esa jugada, pero prefirió esperar y darme la asistencia". (FIFA)
La celebración se convirtió en una imagen icónica, impresa en los periódicos de todo el mundo: el joven Messi a espaldas de Ronaldinho, ya consagrado como una de las mayores estrellas del fútbol. Un retrato perfecto de aquel momento: el brillo brasileño encontrándose con el potencial argentino.
Messi describe la escena con la misma emoción de quien aún lo revive todo a cámara lenta: "La celebración fue muy espontánea, muy natural. Nos acercamos y él me cargó a hombros. Estaba en las nubes. Parecía un sueño: marcar un gol en el Camp Nou, estar allí, haber entrado en ese momento. Me subí a sus espaldas y dimos la vuelta al mundo". (Ronaldinho Gaúcho - Netflix)
Ese gol sería solo el primero de una historia increíble: en total, Messi marcaría 672 goles con la camiseta del Barcelona a lo largo de su carrera.
"Le estoy muy agradecido y le tengo un cariño especial" - Lionel Messi sobre Ronaldinho
Y la imagen acabó adquiriendo un significado mayor con el tiempo, casi como un relevo de testigo.
Messi aparece extasiado, celebrando su primer gol en el Camp Nou con la camiseta del Barcelona. Ronaldinho, por su parte, también está radiante, no solo por la jugada en sí, sino por el orgullo de ver a un joven compañero y amigo viviendo ese momento.
El propio brasileño ya comentó esto con su sencillez de siempre: "Me llenó de alegría ver a un joven, mi amigo, hacerlo bien en su primer partido, ese primer gol. Y por suerte y alegría, el pase para su gol salió de mi pie". (ESPN)
Incluso el presidente del Barcelona, Joan Laporta, destacó el peso simbólico de la escena: "Creo que el gesto fue muy significativo y excepcional. El mejor jugador del mundo, en aquel momento, es el primero en ayudar a alguien a quien ve como su posible sucesor". (Ronaldinho Gaúcho - Netflix)
Y esa idea del 'paso del testigo' -basada enteramente en la convicción inquebrantable de Ronaldinho de que Messi se convertiría en uno de los mejores jugadores del mundo- se ha confirmado a lo largo de los años.
El 'Chico de Rosario' creció hasta convertirse en uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol, acumulando títulos con su club y su selección y una colección de premios individuales, incluido un récord de 8 Ballon d'Or.
En 2018, Ronaldinho reafirmó lo que siempre había creído: "Messi es el mejor de la historia, sin duda. Nadie ha hecho lo que él ha hecho". (Terra)
Quizá fue realmente una especie de intuición: un crack reconociendo a otro, aún en los inicios de su carrera.
Una amistad que perduró
Juntos, Ronaldinho y Messi formaron parte de una de las épocas más memorables del Barcelona, conquistando dos Ligas consecutivas y, sobre todo, la Liga de Campeones de 2006 -la primera del club en 14 años-.
Después de eso, sus caminos se separaron. En julio de 2008, Ronaldinho dejó el Barça y se marchó al Milan. Fueron cinco temporadas inolvidables en Cataluña, pero el final acabó siendo más turbulento, con lesiones y críticas sobre su vida fuera del campo.
Messi, que siempre se ha esforzado por reconocer el papel del brasileño al inicio de su carrera, dejó claro lo mucho que le molestó la forma en que se gestionó la salida de Ronaldinho: "No se lo merecía después de lo que hizo por el club, de haber cambiado la historia del Barcelona". (FIFA)
Y, quizás aún más personal, quedó la sensación de lo que podría haber sido: "Me hubiera gustado madurar un par de años más con él". (FIFA)
Porque, al fin y al cabo, eso fue lo que fue: una colaboración breve, pero decisiva. De esas que no se miden en tiempo, sino en impacto.
Aunque no compartieron el campo durante mucho tiempo, Ronaldinho y Messi mantuvieron una relación cercana a lo largo de los años. En 2021, el brasileño lo resumió así: "Tengo una amistad muy buena con Leo, muy bonita, muy verdadera. Porque desde el principio siempre fuimos lo que somos, sin inventarnos nada. Cada vez que nos vemos, siempre de la misma manera, el cariño es siempre el mismo. No solo con él, sino con toda su familia, nos llevamos muy bien. Somos amigos, no solo compañeros de equipo de fútbol". (ESPN)
Dos caminos, un legado común
Hoy, Ronaldinho tiene 46 años y lleva más de una década retirado del fútbol. Tras dejar el Barcelona en 2008, nunca volvió a vestir la camiseta del club en el ámbito profesional.
Por su parte, Messi, a sus 38 años, vive la recta final de su carrera. Tras dejar el Barcelona en 2021, fichó por el Inter de Miami y ahora se prepara para lo que podría ser su último Mundial con Argentina.
La pareja nunca volvió a jugar en el mismo equipo.
Pero el vínculo que crearon en su día no se ha perdido con el tiempo. Al contrario: se mantuvo, resistió y permaneció intacto, como esas conexiones poco comunes en el fútbol que no dependen de un contrato, ni de una etapa, ni de un club.
Se habla mucho de la rivalidad entre Brasil y Argentina en el fútbol, pero esta historia muestra precisamente lo contrario: cómo uno de los mejores jugadores brasileños de todos los tiempos ayudó a impulsar la carrera de una de las mayores leyendas de Argentina.
Ronaldinho llegó a la cima del fútbol mundial y, siempre que pudo, optó por llevar a otros consigo, en lugar de limitarse a ocupar el centro él solo.
Y uno de esos 'otros' era un adolescente tímido, lleno de talento, pero aún en busca de confianza. Con el tiempo, ese chico acabaría asumiendo el protagonismo del fútbol mundial y pasando a la historia como uno de los mejores deportistas de todos los tiempos.
Aquella imagen icónica de Ronaldinho, ya consagrado, llevando a Messi a hombros tras el primer gol en el Barcelona, acabó convirtiéndose en algo más que una bonita foto. Se convirtió en el retrato de un momento excepcional en el deporte: el encuentro entre un genio en pleno ascenso y otro ya consolidado, pero lo suficientemente generoso como para hacerle un hueco.
Al final, la relación entre ambos va más allá del club o la generación. Es un recordatorio de que el fútbol no vive solo de títulos y rivalidades: también tiende puentes, crea vínculos y deja huellas humanas que traspasan fronteras, culturas y el tiempo.
Ronaldinho y Lionel Messi en el Barcelona
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