El hombre detrás de la 'trivela'
Hace ocho años, en el Mundial de 2018 celebrado en Rusia, Ricardo Quaresma marcó uno de los goles más memorables de la historia de la selección portuguesa.
Por aquel entonces, el extremo ya tenía 34 años y se encaminaba hacia la recta final de una carrera marcada por momentos de puro brillo individual.
Nacido el 26 de septiembre de 1983 en Lisboa, Quaresma comenzó su carrera en el Sporting CP, donde pasó por las categorías inferiores y formó parte de una generación que conquistó tres títulos a principios de la década de 2000. Posteriormente, pasó por el Barcelona antes de regresar a Portugal para jugar en el Oporto, donde vivió una etapa muy brillante y conquistó tres Campeonatos de Portugal consecutivos. Fue allí, además, donde recibió su única nominación al premio Ballon d’Or, en 2007.
A continuación, se marchó a Italia, donde formó parte del Inter de Milán campeón, ayudando al club a conquistar dos títulos de la Serie A y la Liga de Campeones de 2010.
Cuando llegó el Mundial de 2018, Quaresma ya había pasado su mejor momento y estaba viviendo su segunda etapa en el Beşiktaş turco. Aun así, seguía acumulando títulos, con dos campeonatos nacionales en su palmarés.
Con la selección, también se había ganado ya un lugar en la historia: formó parte del equipo campeón de la Eurocopa 2016, el primer gran título en la historia de Portugal.
Por todo ello, Fernando Santos lo convocó para el Mundial de 2018 como uno de los líderes más experimentados de la plantilla.
Y la decisión valió la pena.
El escenario perfecto
Era el 25 de junio de 2018, en el Mordovia Arena, en la ciudad rusa de Saransk.
Portugal se enfrentaba a Irán en la tercera y última jornada de la fase de grupos del Mundial.
Todas las miradas estaban puestas en Cristiano Ronaldo, ídolo mundial y ganador de cinco Ballons d'Or. En los dos primeros partidos, había marcado todos los goles de Portugal: en el empate a 3-3 con España y en la victoria por 1-0 sobre Marruecos.
Ante esta situación, la defensa iraní se centró por completo en neutralizar a CR7. Y, en ese aspecto, la misión funcionó: Ronaldo se quedó en blanco.
Pero Irán acabó pasando por alto a otro nombre importante del ataque portugués: Ricardo Quaresma.
El sello distintivo de una carrera
Poco antes del descanso, el extremo recibió el balón por la derecha, hizo una pared con Adrien Silva y, desde fuera del área, lanzó un tiro de trivela —con el exterior del pie derecho— lleno de efecto, potencia y precisión. El portero Alireza Beiranvand ni siquiera tuvo oportunidad.
Ese remate, realizado con el exterior de la bota, se conoce en todo el mundo como 'trivela'.
En Brasil, este disparo se conoce como 'tres dedos', ya que se ejecuta con los tres dedos externos del pie.
A lo largo de su carrera, Quaresma se ha convertido prácticamente en sinónimo de este tipo de jugada, acumulando goles espectaculares y siendo a menudo apodado en Portugal como el 'Rey de la Trivela'.
Cuando le preguntaron cuántos goles de trivela había marcado, Quaresma admitió que eran tantos que no se acordaba del número: "Hay que ir a verlo a YouTube (risas). Sinceramente, no sé cuántos he marcado". (GE)
Aunque no es el único especialista en esta jugada, contribuyó a popularizar aún más la 'trivela' en el fútbol moderno. Otros nombres conocidos por esta técnica son el brasileño Roberto Carlos, ocho veces nominado al Ballon d’Or, y la leyenda croata Luka Modrić, que ganó el Ballon d'Or en 2018 —el mismo año del golazo de Quaresma—.
Más recientemente, jugadores como Lamine Yamal también figuran entre los que dominan este tipo de disparo.
Sobre el motivo de esta habilidad tan llamativa, Quaresma se remonta a su infancia: "Cuando era pequeño, tenía los pies muy hacia dentro. No tenía dinero para que los médicos me trataran. Así que me fui acostumbrando. Siempre chutaba el balón con la parte exterior del pie. Aún hoy sigo haciendo el 'trivela'. Ya es una costumbre". (Canal 11)
Un gol para la eternidad
Para Portugal, sin embargo, el Mundial de 2018 no tuvo muchos otros momentos brillantes después de aquel. Irán logró empatar en los últimos minutos de aquel partido, y la selección portuguesa acabó siendo eliminada por Uruguay en octavos de final.
Aun así, aquel golazo de Quaresma sigue siendo una de las imágenes más impactantes de aquella edición del Mundial y también de la historia reciente del fútbol portugués.
El gol llegó a ser nominado al Premio Puskás de la FIFA —un homenaje al legendario delantero húngaro Ferenc Puskás, que se otorga al mejor gol del año—.
Además, esa jugada también hizo que Quaresma pasara a la historia como el jugador portugués de más edad en marcar en un Mundial, con 34 años y 272 días. El récord solo lo superaría más tarde Pepe, en el Mundial de 2022, cuando marcó contra Suiza a los 39 años y 283 días. El récord acabó superándose de nuevo en esta edición, cuando Cristiano Ronaldo vio puerta con la selección a los 41 años y 138 días.