Nico Williams, extremo de la Selección Española y del Athletic Club, se consolidó como una de las revelaciones del fútbol mundial en estos últimos tiempos, a tal punto que fue nominado al Ballon d’Or en la temporada 2024.
En esta entrevista exclusiva con France Football, el jugador de 23 años habla sobre su pasión por el regate, su espectacular Eurocopa y los aspectos más íntimos de su vida familiar.
Además, cuenta cómo es su relación con Lamine Yamal dentro y fuera del campo de juego, qué planes tiene para su futuro profesional y a quiénes toma como referentes para su posición.
La Eurocopa: El torneo que catapultó a Nico Williams
- ¿Cuántas veces ha vuelto a ver su gol del 14 de julio en la final de la Eurocopa contra Inglaterra (2-1)?
¡Uf! Un número incalculable de veces. Para mí, es un sueño hecho realidad. Ya el hecho de jugar una final de la Eurocopa es increíble, así que imagínate marcar un gol... Toda mi familia me estaba viendo desde España y en el estadio. Pfff... Y logramos ganarla, será un recuerdo inolvidable.
- ¿Qué recuerda de esa jugada?
Al principio no veo lo que pasa porque estoy en el lado opuesto. Luego veo a Lamine (Yamal) recortar hacia el centro. O tiraba o la pasaba. Y cuando vi que el balón venía hacia mí, fue como si llegara filmado a cámara lenta. Lo vi llegar muy despacio y tuve la impresión de que había mucho espacio en la portería. En ese momento, la portería se hizo tan grande... Solo puse el pie y pude celebrarlo con mucha rabia y alegría a la vez.
- ¿Ha vuelto a ver la final completa?
(Risas). No, he visto el resumen varias veces. Es un partido que nos permitió hacer historia para España. Al principio, mucha gente no creía en nosotros. El míster, Luis de la Fuente, demostró que es un gran míster. Sacó lo mejor de todos los jugadores y, gracias a él, ganamos esta Eurocopa y ahora intentaremos ir a por el Mundial.
- ¿Hubo algún momento clave en el que pensó: 'esta competición es nuestra'?
De hecho, incluso cinco o seis meses antes, Álvaro Morata ya estaba convencido de que la íbamos a ganar. Y él, al igual que el míster, intentó inculcarnos esa ambición, esas ganas de hacer las cosas, esa idea de no sentirnos inferiores a nadie. Había muchas selecciones con grandes nombres, como Inglaterra, Francia... Y la gente no nos veía como posibles ganadores.
- ¿Qué hace que Rodri sea tan especial?
La primera vez que fui convocado, el que más me sorprendió fue Sergio Busquets. Parecía que tenía ojos en la nuca. Con Rodri pasa lo mismo. Es uno de los mejores jugadores que he visto en su posición. Tiene un control del juego increíble. Si eres delantero, solo tienes que correr y él te pondrá el balón perfecto en los pies. La calidad que tiene, tanto defensivamente como con el balón, es increíble. En esta Eurocopa nos ayudó muchísimo. Siempre lo apoyaremos y le felicito por su Ballon d'Or.
La relación con Lamine Yamal: ¿Clave para su futuro?
- Para el gran público, esta Eurocopa fue también la suya y la de Lamine Yamal... Cuéntenos sobre su dúo...
Desde el primer momento en que lo conocí, conectamos. Es un jugador como yo, al que le gusta regatear. Muchas veces me aprovecho de lo que él hace en el campo y viceversa. Cuando hay muchos jugadores en su zona, yo me quedo libre en el uno contra uno, y a él le pasa lo mismo. Lo aprovechamos bien en la Eurocopa. Pero creo que el mérito no es solo nuestro; teníamos un gran equipo detrás que nos apoyaba cuando perdíamos un balón.
- Fuera del campo, ¿cómo es su relación?
Es un buen amigo, hablamos todo el tiempo. También soy muy cercano a Alejandro Balde (FC Barcelona). Nos llevamos todos muy bien. Este verano, por ejemplo, Lamine y yo nos fuimos de vacaciones juntos a Marbella. Y siempre que podemos hablar, que él puede darme consejos y yo a él, lo hacemos.
- Estuvo a punto de unirse a ellos en el Barça durante el verano. ¿Por qué decidió quedarse en Bilbao?
Aquí está mi familia. La relación que tenemos dentro del club es increíble. Creo que esa atmósfera no la viviré en ningún otro lugar. En ese momento, tomé la decisión que consideré correcta. Y estoy feliz por ello. Sería bonito ganar un título europeo aquí...
Llevo en el club desde los 11 años, así que ya son doce años... Poder levantar un trofeo con el club que amas, que te lo ha dado todo, no tiene comparación. Estoy muy feliz de haber podido hacerlo en 2024.
- Tras su gol contra Georgia en octavos de final de la Eurocopa (4-1), usted y Yamal hicieron un baile que se hizo famoso. Cuéntenos...
No recuerdo si estábamos en el hotel o en el autobús. Y me dice: ‘Tenemos que hacer algo chulo’. Me enviaba muchos TikToks de gente bailando. Vimos vídeos y hubo un baile que me gustó mucho. A los dos nos gusta Neymar y vimos que lo había hecho hace unos años con el Santos. Esperamos que a la gente le gustara.
- ¿Su mejor momento en la competición?
No puedo quedarme solo con uno, hubo tantos momentos únicos. La gente solo ve lo que pasa en el campo, pero estuvimos cuarenta y cuatro días juntos, como si estuviéramos en un campamento de verano. Pasamos muy buenos momentos, siempre riendo y gastándonos bromas.
- Entonces, ¿el momento más divertido?
Me van a matar si cuento esto, pero bueno... (Se echa a reír). Con Lamine y Fermín (López), cogimos unos packs de botellas de agua y los pusimos encima de la puerta de Dani Vivian (defensa de la Roja y del Athletic), al que no le gustaba que le molestáramos. Fuimos a buscarle y, cuando abrió la puerta, se le cayeron las botellas encima. ¡La verdad es que se enfadó un poco!
- A nivel personal, ¿cuál fue su mejor partido?
Contra Italia (1-0, 20 de junio de 2024, fase de grupos).
- Pensábamos lo mismo y nos decíamos que su rival directo, Di Lorenzo, todavía debe tener pesadillas... ¿Cómo son esos partidos? ¿Se siente enseguida?
De hecho, el partido contra Italia llegó después de nuestro primer encuentro contra Croacia (3-0, 15 de junio), donde jugué sin mucha confianza. Intenté dar lo máximo, pero mucha gente cuestiona tus actuaciones según si haces las cosas bien o mal. Y antes de ese partido contra Italia, decidí que tenía que cambiar algo, que debía demostrar por qué estaba en la selección, por qué era titular. Llevaba varios días mentalizándome de que en mi primer balón tenía que encarar al rival, sin importar su posición. Todos los extremos te lo dirán: si consigues regatear a tu defensor la primera vez, vas a intentar volver a por él una y otra vez. Y además, tenía grandes compañeros que me dejaban siempre en el uno contra uno, sabiendo que esa es mi gran fortaleza... Fue un partido increíble en el que demostré quién soy.
El regate: Su arma técnica más poderosa
- ¿Existe un duelo psicológico entre un extremo y un lateral?
Evidentemente. Es la vida de los extremos: si te roba un balón, el lateral ganará confianza e intentará quitarte el siguiente. Es un juego mental entre tú y él. En el campo, solo estáis tú y el lateral, te enfrentas a él constantemente. Y si lo superas las dos o tres primeras veces, probablemente dejarás tu huella en el partido. En las primeras jugadas, intento ver cómo me deja el espacio, cómo se posiciona, para ir por un lado o por el otro. También hay que jugar con mucha inteligencia.
- ¿Cómo se definiría como jugador?
Eléctrico. Me defino como un jugador eléctrico. El regate es la base de mi juego.
- De hecho, es el jugador que más regates intenta en Europa. ¿Cómo se hace para intentarlo una y otra vez después de haber fallado mucho antes?
Todos los entrenadores que he tenido conocen mi potencial en el uno contra uno. Creo que es mi punto fuerte. Siempre me dicen que encare al rival. También soy alguien que atrae a muchos adversarios y eso es lo que estoy aprendiendo ahora: no solo regatear. Pero siempre lo intento porque creo que es mi arma. A menudo, genero superioridad, intento que mis compañeros queden libres. Por ejemplo, el 'míster' Ernesto (Valverde, entrenador del Athletic) me dice que siempre desafíe al rival, que va a salir bien. Me da esa confianza que todo jugador necesita y estoy muy contento por ello.
- El regate, ¿es innato, se trabaja o es una mezcla de ambos?
Se trabaja, pero ya tienes que tener algo innato. En mi caso, crecí en un barrio donde, cuando estás en el colegio, juegas al fútbol veinticuatro horas al día, estás todo el tiempo intentando cosas, haciendo regates imposibles. Eso influye mucho en tu estilo de juego. La mayoría de los grandes regateadores son brasileños: Ronaldinho, Neymar... Esa gente creció en un barrio siempre con un balón en los pies. Puedes llevar eso al campo. Pero creo que hoy en día, en las canteras, todo está más robotizado.
- ¿Cuál es el regate que más puede dolerle a un rival?
Un caño. Duele mucho. Es lo que más duele en el fútbol. Pero el gesto que más me gusta, y lo intento a menudo, es la chilena. Neymar, Cristiano, todas las chilenas que hacían... Son mis ídolos.
- ¿Han influido esos ídolos en tu juego?
Cuando venía al centro de entrenamiento en Lezama, intentaba imitar los remates de Aduriz. ¡Pero, en cambio, soy muy malo de cabeza! Neymar, Cristiano, ese tipo de regateadores siempre me han gustado. Intentaba reproducir sus regates, copiarlos al máximo y moverme como ellos. Bueno, hacer un 5 % de lo que hacían... Wilfried Zaha, cuando estaba en el Crystal Palace, también era un jugador que me encantaba ver. De hecho, es la razón por la que me peino así, porque él también llevaba este corte de pelo.
- Entre los extremos actuales, ¿en quién te fijas para seguir mejorando?
En Kylian (Mbappé). Él también juega por la banda izquierda, aunque puede actuar de delantero. Los regates que hace, cómo los ejecuta, su forma de moverse... Me gusta mucho observarlo, sobre todo ahora que intento no ser solo un regateador y estoy aprendiendo también a combinar. Me gusta cómo se mueve, cómo se posiciona en el campo, cómo se desmarca. Intento hacerlo yo también y funciona.
- ¿Qué impresión te ha dado desde su llegada a España?
A cualquier jugador que le preguntes te dirá que es «top mundial». Lo he visto dos veces en directo: cuando jugó contra mí en San Mamés, donde ganamos (2-1 en Liga), y en la Eurocopa (2-1, semifinales). Es un jugador fuera de serie. Regatea, tiene olfato de gol, visión de juego... Es el delantero por excelencia. Hace cosas increíbles. Para mí, es uno de los jugadores más completos del mundo en este momento.
"Me defino como un jugador eléctrico. El regate es la base de mi juego" - Nico Williams
- Si hubiera un regate que te gustaría hacer en tu carrera, ¿cuál sería?
La lambretta. Como un sombrero, pero cogiendo el balón desde atrás. Creo que Vinícius lo ha intentado varias veces. Eso sí que es un regate...
- Y para ti, ¿quién es el mejor regateador de la historia?
Uf. ¡Ahí me pillas! Hay tantos...
- Te damos la opción de elegir a tres...
¿Tres? Ronaldinho, seguro. De los que he visto, aclaro. Messi, pfff. Y Neymar.
- ¿Un gesto característico que te gustaría robarle a alguien?
El disparo de Mbappé al primer palo.
- ¿Ese en el que cierra el pie?
Sí. Creo que es imparable.
Sus orígenes: La familia y el rol de su hermano Iñaki
- Le regalaste tu medalla de la Eurocopa a tu madre. ¿Por qué?
Porque se lo merece. Mi madre estaba pasando por una situación familiar delicada. Su hermana había fallecido una semana antes de la final de la Copa del Rey (contra el Mallorca, el 6 de abril de 2024). Y no se lo había dicho a nadie de la familia porque venía esa final y luego la Eurocopa, y quería que yo estuviera concentrado al 100 %. No me dijo nada hasta el 17 de julio. Sabía que mi madre era fuerte, pero ahí me di cuenta también de que es una fuerza dirigida hacia sus hijos. Con todo lo que han pasado mis padres, intento darles lo mejor. Y le di la medalla porque creo que es una luchadora de la vida. Mi madre es una superheroína para mi hermano y para mí.
- Lo que vivieron tus padres lo contáis en una película recién estrenada... ¿Cuál es la historia de los Williams?
En esa película se ve cómo son los Williams: una familia humilde, muy trabajadora y con mucha ternura. Creo que es una historia que puede impactar a la gente, porque es una situación que viven muchos extranjeros que vienen a Europa. Se transmiten muchos sentimientos, muchas emociones sobre lo que les pasó a mis padres y que no se lo deseamos a nadie. La travesía tan dura que sufrieron. Pero creo que es bueno para que los demás tomen conciencia de todo esto.
- Concretamente, ¿qué fue lo que sufrieron?
Mis padres se fueron a pie desde Ghana hasta la frontera española. Puedes imaginar la cantidad de kilómetros para llegar y las dificultades para cruzarla (mientras su madre estaba embarazada de mi hermano mayor, Iñaki). Encontraron a una buena persona que les ayudó enormemente. Tuvieron que decir que venían de Liberia para poder conseguir asilo. Al final, acabaron en Bilbao. Allí conocimos a mucha gente que hizo todo lo posible por nosotros. Siempre estaremos agradecidos al País Vasco, que nos lo ha dado todo.
- ¿Fue fácil la integración?
Nos recibieron con los brazos abiertos y estamos muy contentos de haber podido disfrutar del País Vasco que, para mí, es lo mejor.
- Ahora que ha alcanzado el éxito, ¿se considera un embajador del País Vasco?
(Risas). No, tanto no. Pero me doy cuenta de que los niños se ven reflejados en mí. Y siempre intento dar el mejor ejemplo a los más jóvenes. Como mi hermano hizo conmigo. Porque creo que ese es el camino de la vida, enseñar lo que te han enseñado, transmitir a la gente. Y si ellos pueden verse reflejados en mí, es un orgullo inmenso.
- Su hermano, Iñaki, es ocho años mayor que usted y tuvo que asumir varios roles, sobre todo cuando su padre se fue de España...
Mi padre tuvo que irse a Londres porque la situación en casa no era sostenible (económicamente). Tuvo que buscar una forma de que sus hijos pudieran comer, vestirse, ir al colegio como niños normales. Se fue a un país súper alejado de sus hijos y de su mujer para intentar darles todo. A menudo se habla de mi madre y no se le da a él el crédito que merece. Así fueron las cosas y mi hermano tuvo que ser el hombre de la casa y asegurarse de que yo pudiera ser lo más feliz posible. Iñaki me llevaba a todas partes, aunque a veces le molestara un poco. Me ha enseñado todo lo que sé de la vida. Le estoy muy agradecido.
- ¿Cuántas veces al día hablan?
¡Demasiadas! Tenemos una relación extraña, no somos hermanos, somos amigos. También compartimos el mismo grupo de amigos. Estamos todo el día juntos. Lo veo en Lezama (el centro de entrenamiento), lo veo cuando salimos, ¡estoy cansado de verle la cara! (Risas).
- ¿Tiene la impresión de que las cosas están mejorando con respecto al racismo en los estadios?
Estás acostumbrado a que te digan, por ejemplo, 'gilipollas'. La mayoría de las veces, algunos aficionados te dicen lo primero que se les pasa por la cabeza para hacerte daño. En 2025, todavía nos permitimos decir cualquier idiotez. Cada uno lo vive a su manera. Pero cuando vas al estadio, es para animar, para disfrutar de los tuyos, no para este tipo de episodios, como también me ha pasado a mí. Si a mí me dicen esas cosas, imagínate lo que le dicen a gente que no tiene mi impacto mediático... Pero creo que las cosas están cambiando.
- ¿Cómo le gustaría que le recordaran dentro de veinte años?
Me encantaría que dentro de cien años, de cincuenta años, dijeran 'guau, había un extremo súper hábil con unos regates increíbles'. Que se me recuerde por esos regates. ¡Y si es posible, por los goles también!
- Mientras tanto, ¿qué se le puede desear a más corto plazo?
Diez goles y diez asistencias. ¡Sí, un doble-doble!