El fútbol mundial ha perdido a uno de sus mayores pilares. Franco Baresi ha fallecido a los 66 años tras llevar meses luchando contra una enfermedad en absoluto silencio.
Nacido en Travagliato, en la provincia de Brescia, Baresi conoció la adversidad demasiado pronto al perder a su madre con tan solo 12 años. A los 17, sin embargo, ya se entrenaba con el primer equipo del AC Milan.
Sus compañeros comenzaron a llamarlo 'Piscinin' (el pequeño, en milanés) por ser el menor de todos en el vestuario.
Nadie imaginaba entonces que aquel chico acabaría convirtiéndose en el mejor defensa de la historia del club y en uno de los más grandes que jamás ha pisado un terreno de juego.
Una vida con el Milan
Baresi defendió la camiseta del AC Milan en 716 partidos. Jamás se la quitó. Incluso, su grandeza quedó en evidencia mucho antes de que empezara a levantar sus mayores trofeos con el club.
En 1980, cuando el Milan descendió a la Segunda División por un escándalo de amaño de partidos, él decidió quedarse. Pudo haberse marchado a cualquier grande de Europa. No lo hizo.
Esa lealtad inquebrantable definió quién era Franco Baresi y por qué se convirtió en leyenda absoluta.
Una carrera repleta de títulos
A partir de ahí, su historia se convirtió en un poema. Su elegancia y liderazgo lo llevaron a dominar el mundo tanto con su club como con su país.
Con la 'Azzurra', tocó el cielo a los 22 años al proclamarse campeón del Mundo en España 1982, un triunfo que lo consagró en la élite internacional.
Su talento fue tan grande que acumuló 7 nominaciones al Ballon d'Or, alcanzando la segunda posición en 1989 en un histórico podio junto a sus compañeros de equipo Marco van Basten y Frank Rijkaard.
A lo largo de su carrera, Franco Baresi construyó un palmarés de leyenda. Estos fueron los grandes títulos que coronaron su trayectoria:
6 Serie A
3 Champions League/Copas de Europa
3 Supercopas de Europa
2 Copas Intercontinentales
4 Supercopas de Italia
2 Serie B
1 Copa del Mundo
Corazón 'azzurro'
Sobre el cierre de su carrera, Baresi terminó de forjar su leyenda en el Mundial de Estados Unidos 1994.
Tras ser operado de la rodilla apenas tres semanas antes, Baresi forzó su físico al límite para capitanear a Italia hasta la final contra Brasil.
En aquel partido, falló el penalti decisivo e Italia se tuvo que conformar con el subcampeonato del mundo.
La imagen de Baresi mirando al suelo tras aquel fallo es una de las fotografías más desgarradoras que ha dejado el fútbol.
Un hombre que entregó literalmente todo lo que tenía por su nación y estuvo muy cerca de alcanzar la gloria una vez más.
Lealtad se paga con lealtad
Tres años más tarde, cuando Baresi decidió colgar las botas en 1997, el Milan retiró para siempre su emblemático dorsal número 6.
Eso explica lo que significó para el club y para todo el fútbol italiano.
Lealtad se paga con lealtad.
Descansa en paz, leyenda.
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