El récord de Mo Salah en el Mundial está a la altura del de un jugador que ha sido nominado seis veces al premio Ballon d’Or.

Si sumamos los partidos que Egipto disputó en Rusia en 2018 a los del torneo de este verano hasta la fecha, el delantero ha marcado tres goles en cuatro partidos, lo que supone un gol cada 113 minutos.

Es un rendimiento con el que cualquier jugador estaría satisfecho, sea una superestrella o no.

Sin embargo, las estadísticas ocultan una realidad engañosa, ya que las experiencias de los Faraones en el Mundial se han traducido, en gran medida, en frustración y decepción de cara al partido de anoche contra Nueva Zelanda.

Lo mismo puede decirse también de Salah.

En el segundo partido de la fase de grupos de Egipto en 2018, un penalti bien ejecutado por la estrella del Liverpool no fue más que un gol de consolación después de que la selección africana encajara tres goles ante Rusia, la nación anfitriona.

Seis días después, un partido 'sin importancia' contra Arabia Saudí al menos comenzó con buen pie, con Salah corriendo a por un pase en largo para superar al portero con un globo a mitad de la primera parte. Sin embargo, un gol encajado en cada tiempo de descuento supuso la tercera derrota consecutiva para los Faraones.

Esas derrotas tuvieron, casi inevitablemente, repercusiones negativas: el delantero criticó a la Federación Egipcia de Fútbol e incluso —según Reuters— se dice que se planteó seriamente abandonar el fútbol internacional.

Triunfo en tándem

Ocho años después, el empate en el debut contra Bélgica el 15 de junio se consideró en general un resultado alentador para los Faraones, que aguantaron a un equipo dotado de talentos tan ilustres como Kevin De Bruyne y Jeremy Doku.

Sin embargo, desde una perspectiva individual, Salah no logró brillar. Discreto durante todo el partido, fue sustituido en el minuto 73.

Por eso destaca su impactante actuación a costa de Nueva Zelanda, un episodio significativo en la consecución de la primera victoria de Egipto en un Mundial. Es la primera vez en la historia, en el mayor escenario futbolístico del mundo, que esta orgullosa nación y su figura más famosa triunfan juntos.

Cabe señalar que este logro tardó un tiempo en producirse.

En los primeros compases del partido, los All Whites fueron indiscutiblemente el mejor equipo, creando ocasiones desde el principio y adelantándose pronto en el marcador gracias a un potente cabezazo de Finn Surman.

Salah, por su parte, se vio limitado a ocasiones a medias y pases precisos.

A la hora de juego, Mostafa Zico empató para Egipto y, a partir de ese momento, el jugador más laureado sobre el terreno de juego tomó las riendas del partido, marcando desde cerca poco después y asistiendo en el tercer gol de su equipo.

Una curiosidad de este torneo de verano es que han destacado muchos de los grandes jugadores. Prueba de ello es que Kylian Mbappé se ha convertido en el máximo goleador histórico de Francia y que Lionel Messi ha marcado un hat-trick que ha acaparado los titulares de todo el mundo. El doblete de Erling Haaland en su debut en el Mundial también ha acaparado la atención.

El gol decisivo de Mo Salah en Vancouver significa que él también se suma ahora a esta prestigiosa lista.

La actuación de Salah contra Nueva Zelanda en cifras

  • 1 gol

  • 1 asistencia

  • 5 tiros

  • 2 tiros a puerta

  • 5 pases clave

  • 23/29 pases precisos en el campo contrario

  • 23 regates

  • 2/3 regates completados

Enorme actuación del 'Faraón' en su primera victoria mundialista con Egipto.