Un doblete histórico y el dominio europeo
Cuando Vincent Kompany llegó a la Säbener Straße, los escépticos se preguntaban si el exentrenador del Burnley tenía las credenciales necesarias para dirigir el club más grande de Alemania.
Dos temporadas después, esas dudas se han disipado por completo, ya que Kompany ha guiado al Bayern de Múnich a su 35.º título de la Bundesliga de una forma impresionante, asegurándose así su segundo título de liga consecutivo.
La temporada 2025/26 del Bayern reescribió los libros de historia. Los bávaros acumularon 89 puntos con un formidable balance de 28 victorias, cinco empates y una sola derrota, encajando tan solo 36 goles.
Y lo que es aún más llamativo, el equipo de Kompany batió el récord histórico de goles de la Bundesliga al marcar 122 veces en 34 partidos, con una media de más de 3,5 goles por partido.
Innovación táctica: la lección magistral del 2-4-4
La clave del éxito de Kompany reside en una filosofía táctica radical y de alto octanaje, influenciada por su antiguo mentor, Pep Guardiola, pero que es, a la vez, totalmente propia.
Mediante una estructura fluida 2-4-4 en posesión que se transforma a la perfección en un 3-3-4 o un 3-2-5, el Bayern envuelve a sus rivales en zonas más adelantadas del campo y domina el control territorial.
Impulsado por la progresión vertical y una contrapresión agresiva liderada por Harry Kane y Thomas Müller, el Bayern encabezó las cinco principales ligas europeas en goles de contra (12) y pases en profundidad por cada 90 minutos (4,3).
En combinación con una pléyade de estrellas en ataque, entre ellas Michael Olise, que sumó 35 participaciones en goles en todas las competiciones, Kompany creó una fuerza irresistible que arrasó con sus rivales nacionales.
Ambición implacable de cara al futuro
Más allá de su triplete nacional y de la victoria en la Supercopa ante el Borussia Dortmund, el equipo de Kompany demostró su valía en la escena europea, eliminando al Real Madrid —15 veces campeón— en unos dramáticos cuartos de final de la Liga de Campeones con un resultado global de 6-4, antes de caer por la mínima ante el París Saint-Germain, que acabaría proclamándose campeón, en las semifinales.
Con una nominación al premio al mejor entrenador del Ballon d'Or, que reconoce su estatus entre la élite de los entrenadores del fútbol mundial, Kompany sigue sin saciarse.
Mientras el Bayern pone su mirada en nuevas glorias, el técnico belga ha forjado una mentalidad y una identidad táctica capaces de dominar el fútbol europeo durante los próximos años.