Aquí estamos. El Mundial de 2026 entra en su recta final, ya no hay margen para el error y los mejores jugadores tendrán que ser decisivos para llevar a sus equipos hasta el final del torneo. Un rendimiento que, naturalmente, aumenta las posibilidades de ocupar un lugar destacado en la siguiente edición del Ballon d'Or. Pero, ¿es imprescindible ganar el Mundial para hacerse con el trofeo individual más prestigioso del fútbol?
Para averiguarlo, hemos analizado los datos. Bobby Charlton (1966), Paolo Rossi (1982) y Lothar Matthäus (1990) ganaron el Mundial y el Ballon d'Or el mismo año. Pero nuestro análisis se vuelve especialmente interesante (y revelador para la actualidad) a partir de 1995, año en que el Ballon d'Or se convirtió en un premio mundial y dejó de estar reservado exclusivamente a los europeos.
¡Solo un 57 % de éxito!
En 1998, Zinédine Zidane no dejó lugar a dudas al ganar el Mundial en casa antes de alzarse con el Ballon d'Or poco después. Cuatro años más tarde, Ronaldo siguió sus pasos al triunfar con Brasil. Dos de dos. Luego, tres de tres en 2006, con la coronación del defensa italiano Fabio Cannavaro. Pero ahí es donde se rompe la tendencia.
En 2010, un impresionante Lionel Messi, del FC Barcelona, se impuso a los españoles Andrés Iniesta y Xavi, a pesar de su triunfo en el Mundial. En 2014, Cristiano Ronaldo se impuso de la misma manera a Lionel Messi, finalista del Mundial, y al alemán Manuel Neuer, ganador del título. Y en 2018, Luka Modrić, finalista con Croacia, quedó por delante de Cristiano Ronaldo y del francés Antoine Griezmann, el primer campeón del mundo de la generación de 2018 en aparecer en la clasificación.
Por lo tanto, hubo que esperar hasta el último Mundial, en el invierno de 2022, para que un campeón del mundo ganara también el siguiente Ballon d'Or. Al triunfar con Argentina, Lionel Messi se alzó también con el Ballon d'Or de 2023. Esto eleva a siete el número de jugadores que han logrado el doblete. Pero desde 1995, cuatro de los siete lo han conseguido (el 57 %). Sí, ganar el Mundial ayuda, pero no garantiza el Ballon d'Or. Para ganarlo, hay que haber sido el mejor jugador de la temporada, no solo del Mundial.