Las calles de Milán se tiñeron de rojo y negro esta semana, mientras la ciudad rendía homenaje a una leyenda inmortal. El 31 de julio, tras un periodo de problemas de salud, Franco Baresi falleció a los 66 años.
A lo largo de dos décadas, el defensa elevó su arte a cotas excepcionales, neutralizando a los mejores delanteros de su época con una combinación de anticipación posicional impecable y distribución de élite. Hacía que todo pareciera tan fácil.
Tras disputar 719 partidos con el AC Milan y 81 con la selección italiana —la mayoría de ellos como capitán—, se retiró en 1997, tras haber ganado todos los títulos importantes imaginables.
Con los rossoneri ganó la Liga de Campeones en tres ocasiones, así como seis títulos de la Serie A. Con los Azzurri, un Mundial, en 1982.
Tras disputar su último partido en San Siro en los años noventa, el Milan anunció que retiraría para siempre su emblemática camiseta con el número seis. Era la primera vez en su historia que el club rendía un homenaje de este tipo.
Adorado por las leyendas y un campeón del pueblo
Su funeral se celebró ayer en la Basílica de Sant’Ambrogio y, como era de esperar, la hermosa y antigua iglesia se llenó de la realeza del fútbol, allí para rendir homenaje a un auténtico gigante de este deporte.
Entre los portadores del féretro se encontraban Marco Van Basten y Roberto Donadoni; el primero, tres veces ganador del Ballon d’Or.
También asistió Roberto Baggio, compañero de Baresi tanto en el club como en la selección —ganador del Ballon d’Or en 1993—, junto con Clarence Seedorf y Paolo Maldini, ambos nominados en múltiples ocasiones.
El propio Baresi quedó subcampeón del Ballon d’or en 1989, por detrás de su amigo Van Basten. Es uno de los cuatro únicos defensas que han quedado entre los dos primeros en los setenta años de historia de este prestigioso galardón.
Aunque el AC Milan se encuentra actualmente en Australia, el martes estuvo representado por un grupo de estrellas que no pudieron unirse a la gira, entre ellas Christian Pulisic, el primer hombre estadounidense en ser nominado al premio Ballon d’Or.
Con motivo del triste fallecimiento del jugador, Maldini habló de forma conmovedora sobre la inmensa influencia que Baresi tuvo en él y en el club al que ambos sirvieron con gran distinción, diciendo…
"Me protegiste cuando era niño, me guiaste en mi juventud y me inspiraste en mi edad adulta; fuiste el mejor futbolista con el que he tenido el honor de jugar".
Por su parte, Seedorf escribió en Instagram…
"Fuiste, y sigues siendo, un símbolo eterno de liderazgo, lealtad, elegancia y clase".
Como es lógico, estos nombres tan conocidos acapararon ayer gran parte de la atención, pero la verdadera muestra de la inconmensurable importancia del jugador quedó patente más allá de la gran entrada de la iglesia.
A lo largo del recorrido de la procesión hacia el funeral, y en la plaza situada frente a la iglesia, miles de personas acudieron a presentar sus últimos respetos, muchas de ellas seguidores del AC Milan, pero también aficionados del Inter, el club rival de la ciudad.
Esta semana se disputará un partido amistoso en el que se enfrentarán ambos equipos. Se han previsto más homenajes antes del partido para rendir tributo a una figura con clase —tanto dentro como fuera del campo— a quien la comunidad futbolística echará mucho de menos.