La temporada 2025/26 de Federico Di Marco en el Inter de Milán en cifras

  • Partidos disputados: 47

  • Goles: 8

  • Asistencias: 18

  • Entradas ganadas: 1,7 por cada 90 minutos

  • Contribuciones defensivas: 113

  • Oportunidades creadas: 96

  • Oportunidades claras creadas: 33

El ascenso gradual

Algunos jugadores irrumpen con fuerza en nuestra conciencia. Una sensación adolescente. Un niño prodigio instantáneo. Para otros, el camino hacia la cima es lento y constante.

Federico Dimarco entra sin duda en esta última categoría.

No es que el 'quinto' milanés (un centrocampista por la banda o lateral-medio en el fútbol italiano) no haya impresionado en su camino para convertirse en uno de los mejores de su tipo en el mundo. Ni que no haya tenido sus momentos de gloria.

En septiembre de 2018, jugando cedido por el Parma contra su club de origen en San Siro, marcó el único gol del partido. Fue su primer tanto en la Serie A.

Tras el partido, debió de haber una sensación de reconocimiento para el jugador que, hasta ese momento, nunca había tenido una oportunidad de verdad en el Inter de Milán.

Se había formado en las categorías inferiores de los nerazzurri y había disputado un par de apariciones esporádicas saliendo desde el banquillo en su adolescencia, pero el club consideró que lo mejor para su desarrollo era cederlo al Ascoli y, posteriormente, al Empoli.

A su regreso de la Toscana, el Inter vendió a su canterano al Sion suizo, antes de darse cuenta un año más tarde de que habían cometido un error y lo volvieron a fichar.

A continuación, lo volvieron a ceder rápidamente, primero al Parma durante una temporada y, más tarde, al Verona durante otra campaña.

Todo ello apunta a que el Inter valoraba a su estrella de la cantera, pero no lo necesitaba. Apreciaban sus cualidades, pero, por el contrario, lo consideraban prescindible.

No hay que subestimar el grado de resiliencia necesario para darle la vuelta a esa narrativa ya consolidada.

Un momento bajo ante la mirada del mundo

Dimarco ha sido seleccionado para el Equipo del Año de la Serie A durante tres temporadas consecutivas. En mayo fue galardonado con el premio al Mejor Jugador de la Temporada de la Serie A tras desempeñar un papel fundamental en la conquista del segundo Scudetto del Inter en tres años.

Con excelentes actuaciones semana tras semana, además de sus aportaciones defensivas por la banda izquierda, el jugador de 28 años también aportó un gran impulso ofensivo, batiendo de paso el récord de la liga en asistencias.

Frente al Bodø/Glimt en la Liga de Campeones el pasado mes de febrero, acumuló la notable cifra de nueve pases clave.

Pero antes de repasar en detalle su temporada para el recuerdo, merece la pena volver a recordar otro ejemplo de la fortaleza de este jugador. Otro ejemplo de cómo darle la vuelta a una historia.

Es el descanso de la final de la Liga de Campeones de 2025.

El PSG ha dominado durante toda la primera parte y puede considerarse afortunado de ir ganando solo por dos goles. El Inter de Milán está en apuros.

Los comentaristas de todo el mundo se reúnen en sus estudios y todos señalan a DiMarco como el eslabón débil del Inter. Se le culpa ampliamente de ambos goles y ha tenido dificultades para hacer frente a la doble amenaza de Désiré Doué y Achraf Hakimi durante todo el partido.

El 'Corriere dello Sport' califica su actuación de "espectáculo de terror". 'Goal.com' opta por "desastre de primer orden".

Dimarco es sustituido en el minuto 53, con la cabeza gacha.

Estas cosas pasan, claro está. Le pasan a todos los jugadores, ya sean grandes, buenos o mediocres.

Pero tras encadenar una serie de actuaciones destacadas a lo largo de la temporada 2024/25, el italiano reservó su sorprendente momento más bajo para cuando una audiencia de más de 20 millones de personas lo estaba viendo.

Para Dimarco fue un caso excepcional de mala suerte.

Un asistente excepcional

Volver la temporada pasada y jugar como lo hizo es un testimonio del carácter del jugador. Un testimonio de su fortaleza interior.

Empezó a dar asistencias muy pronto, lanzando un córner milimétrico contra la Juventus a las pocas semanas de comenzar una campaña en la que los nerazzurri estaban desesperados por recuperar el título de campeones.

A esto le siguieron dos asistencias en jornadas consecutivas, a costa del Cagliari y del Cremonese, equipos contra los que también marcó.

Ambas llegaron tras desmarques por el interior hacia el espacio y centros rasos y potentes al área pequeña.

No tardó en salir a colación el récord de la Serie A de Papu Gómez, con 16 asistencias, que el extremo del Atalanta alcanzó en la temporada 2019/20. Un triplete de asistencias contra el Sassuolo a principios de febrero llevó a Dimarco a las 13, cuando aún quedaban 14 jornadas por disputar.

El récord se batió a domicilio ante el Torino en abril, y el beneficiario de su pase, Marcus Thuram, le lustró la bota al lateral-extremo para celebrarlo.

Al analizar las 18 asistencias de Dimarco —el doble que su rival más cercano en este aspecto—, destacan un par de aspectos.

El volumen de saques de esquina es uno de ellos, seis en total, lo que representa un tercio de su total. Tal era su precisión en las jugadas a balón parado que, en algunos círculos, se comparaban con los lanzamientos de penalti.

Cuatro de sus asistencias —el 22 %— fueron para Thuram, quien también cuajó una temporada destacada, marcando 18 goles en todas las competiciones.

Además, resulta difícil no quedar impresionado por la trayectoria y la velocidad de los centros de Dimarco. Esa potencia. Y el hecho de que, en la mayoría de las ocasiones, no se limitara a enviar el balón al área, sino que seleccionara con precisión a su compañero.

Un último punto, pero no por ello menos relevante, es destacar que la creatividad del jugador fue mucho más allá de las contribuciones goleadoras que batieron récords y acapararon titulares.

A lo largo de la temporada de la Serie A, creó 96 ocasiones de gol, veinte más que cualquier otro jugador de la máxima categoría italiana.