Cuando la elección deja de ser sencilla
Quienes siguieron el Campeonato de Europa Sub-17 pudieron encontrarse, de vez en cuando, con un rostro muy conocido en las gradas: Marcelo, el legendario lateral izquierdo brasileño que se convirtió en uno de los jugadores más laureados de la historia del Real Madrid, con 25 títulos conquistados con el club.
El ex lateral, dos veces nominado al Ballon d'Or, estaba en el torneo para apoyar a su hijo, Enzo Alves, de 16 años, capitán de la selección española en la competición.
A pesar de ser hijo de dos brasileños —Marcelo y la actriz Clarice Alves—, Enzo nació y creció en Madrid, ciudad donde su padre forjó gran parte de su carrera, y decidió representar a España en el fútbol internacional en lugar de a la selección brasileña.
Con su primer contrato profesional ya firmado con el Real Madrid, el joven delantero viene acumulando cifras impresionantes en las categorías inferiores del club y también en la selección española. En su debut con el Infantil B, marcó un hat-trick. Después, repitió la hazaña en solo 35 minutos en la goleada sobre el Diocesano. Y también vio puerta con España frente a la anfitriona Estonia en el Europeo Sub-17.
Para muchos brasileños que soñaban con verlo vestir la camiseta de la Amarelinha, la elección no fue fácil de aceptar. Hace unos años, Enzo aún mostraba dudas sobre qué selección defendería, pero hoy la sensación es que su futuro internacional está cada vez más ligado a España.
Marcelo, que introdujo a su hijo en el fútbol cuando aún era un niño —con entrenamientos improvisados en el salón y en el jardín de casa—, explicó: "Lo importante es que sea feliz. Enzo nació en España, su vida está aquí. Quiere a Brasil, pero lo tiene todo aquí". (GE)
Aunque un cambio a la selección brasileña aún es posible, ya que Enzo nunca ha disputado un partido oficial con la selección absoluta de España, ese escenario parece cada vez más improbable.
Y casos como el suyo tienden a ser cada vez más frecuentes.
El reto de la CBF en un fútbol sin fronteras
En un mundo cada vez más marcado por la movilidad internacional, crece el número de jóvenes brasileños con doble nacionalidad que deben elegir qué selección representar.
La CBF está atenta a esta realidad. Desde la llegada de Samir Xaud a la presidencia de la entidad el año pasado, la confederación ha intensificado el seguimiento de los atletas elegibles para defender a Brasil que juegan en el extranjero, en un intento por evitar que los talentos prometedores se escapen del radar.
Pero, ante el creciente número de jugadores repartidos por todo el mundo y con múltiples nacionalidades, el reto es cada vez mayor.
La tradición italo-brasileña: el camino más habitual
Otro caso destacado, además del de Enzo, es el de Samuele Inácio. El delantero de 18 años es hijo del exjugador brasileño Piá. Como su padre pasó la mayor parte de su carrera jugando en Italia, Samuele nació en Bérgamo, de madre italiana.
Aún de niño, ingresó en las categorías inferiores del Atalanta, club en el que Piá también inició su trayectoria profesional a finales de los años noventa. Sin embargo, fue en los últimos dos años, tras su fichaje por el Borussia Dortmund, cuando su nombre comenzó a ganar proyección internacional.
En Alemania, Samuele está llamando la atención de aficionados, directivos y compañeros. Tras su primer partido como titular en el primer equipo a principios de este año, el entrenador Niko Kovač no escatimó elogios: "Este chico aún nos va a dar muchas alegrías. Es un talento enorme". (Trivela)
En el ámbito internacional, sin embargo, todo apunta a que seguirá un camino similar al de Enzo. Tras quedarse fuera de su tercera Copa del Mundo consecutiva, Italia inició una profunda renovación en su selección y convocó a varios jóvenes talentos para los últimos amistosos. A pesar de que la CBF lleva años siguiéndole, Samuele optó por representar a los Azzurri y pasó a formar parte del proyecto a largo plazo del equipo, que ya tiene la vista puesta en el Mundial de 2030.
Su vínculo con Italia no es nuevo. El año pasado disputó el Mundial Sub-17 como número 10 de la selección italiana y ayudó al equipo a conquistar el tercer puesto, superando precisamente a Brasil en los penaltis.
Pero eso no significa que Samuele haya dejado atrás su conexión con el fútbol brasileño. En varias entrevistas, el delantero ya ha mostrado su admiración por algunos de los principales talentos del país. El año pasado afirmó que el jugador con características más parecidas a las suyas es Rodrygo, del Real Madrid. Cuando se le preguntó por su mayor ídolo, fue directo: "Mi héroe en el fútbol es Neymar, me inspira mucho". (FIFA)
Otro joven talento que podría acabar cambiando la camiseta amarilla por la azul es Renato Marin, un portero de 19 años nacido en São Paulo.
Renato comenzó su trayectoria en el Palmeiras, donde jugó como defensa antes de pasar a la portería. Junto a Endrick, hoy uno de los nombres más destacados de la selección brasileña, formó parte de una generación ganadora en las categorías inferiores del club. Más tarde, se trasladó al São Paulo y ganó el Campeonato Paulista Sub-13 en 2019.
Durante la pandemia de COVID-19, se mudó a Roma con su madre y recibió una oportunidad en el equipo de la capital italiana. Fue allí donde su carrera cobró impulso. Con el Roma, ganó los títulos de las categorías Sub-16 y Sub-17 de la Coppa Primavera, además de llegar a una final con el equipo Sub-20. En 2024, fue elegido mejor portero Sub-20 de Italia.
Su ascenso continuó al año siguiente, cuando firmó contrato con el París Saint-Germain. Desde entonces, se ha ido ganando cada vez más protagonismo en la plantilla principal. Tras debutar como profesional en diciembre, empezó a ser alineado con mayor frecuencia en los partidos de la Ligue 1, especialmente ante los problemas físicos que sufrían otros porteros del equipo, como Lucas Chevalier.
A pesar de tener solo 19 años, Renato ya suma cinco títulos con el PSG de Luis Enrique en una temporada, incluida la Liga de Campeones. El brasileño también recibió elogios públicos del entrenador español, quien destacó sus cualidades: "Me gustan sus entrenamientos. Tiene cualidades físicas y técnicas". (Lance!)
Al igual que Samuele, Renato tiene doble nacionalidad. Convocado por primera vez para la selección italiana sub-19 en 2023, disputó el Europeo de la categoría al año siguiente y sigue formando parte de las categorías inferiores de la Azzurra. Aun así, como nunca ha jugado con la selección absoluta, sigue siendo elegible para defender a Brasil en caso de que la CBF decida apostar por su convocatoria en el futuro.
Debido al gran número de familias de origen italiano en Brasil, esta doble nacionalidad en concreto sigue siendo una de las más comunes entre los jóvenes más prometedores del fútbol mundial. Y los ejemplos no dejan de surgir.
Uno de ellos es Emanuel Benjamín, defensa de 18 años que pertenece al Real Madrid. Nacido en Santa Catarina, nunca llegó a jugar en un club brasileño. En 2018, a los 11 años, se mudó a España con su familia y continuó su formación en el fútbol europeo.
Con abuelos originarios de Pievepelago, en la región de Módena, Emanuel optó por representar a Italia a nivel internacional. La elección ya ha dado sus frutos: ganó el Europeo Sub-17 con los Azzurri y fue elegido mejor lateral derecho de la competición. Desde el principio, nunca mostró dudas sobre qué selección defender, y llegó a declarar: "Estoy muy feliz de vestir la camiseta azul. En cuanto tuve la oportunidad de ponérmela, no lo pensé dos veces". (GE)
Otro nombre que llama la atención es el de Matheos Ferreira, extremo de 20 años del Newcastle United. Nacido en Inglaterra, hijo de padre brasileño y madre italiana, reúne los requisitos para defender a tres selecciones diferentes: Brasil, Italia o Inglaterra.
Aunque aún no ha definido su futuro internacional, Matheos ya ha demostrado ser un gran admirador de sus compatriotas brasileños del Newcastle, Bruno Guimarães y Joelinton, figuras clave en la plantilla del club inglés.
También está Fellipe Jack. Nacido en São Paulo, este defensa de 20 años destacó en las categorías inferiores del Palmeiras, donde conquistó varios títulos antes de fichar por el Como italiano en 2024.
Su situación es quizás una de las más abiertas entre los nombres citados. A pesar de haber participado en actividades de la selección italiana sub-19 el año pasado, Fellipe ya ha vestido la camiseta de Brasil en competiciones oficiales de categorías inferiores, formando parte del equipo campeón del Torneo de Montaigu de 2022. Entre sus principales referentes en su posición se encuentra uno de los mejores defensas de la historia reciente de la selección brasileña: Thiago Silva.
Hablando de Thiago Silva, los hijos del exdefensa —Isago, de 17 años, e Iago, de 15— también siguen una carrera en el fútbol y, en algún momento, tendrán que decidir a qué selección representar. Ambos juegan en las categorías inferiores del Chelsea, club con el que su padre conquistó tres títulos en cuatro temporadas. El más joven de los dos, incluso, fue convocado recientemente para una concentración de la selección inglesa sub-15.
Aún es pronto para saber qué camino seguirán los hermanos, pero representan otro ejemplo de una realidad cada vez más común: jóvenes talentos brasileños criados en el extranjero que crecen divididos entre diferentes países, culturas y camisetas.
España y Portugal: compitiendo por el talento con Brasil
Además de Italia, las otras dos nacionalidades más comunes entre los jóvenes brasileños que crecen en el extranjero son la portuguesa y la española.
Está el ejemplo de João Muniz. Nacido en la isla de Madeira, el defensa de 20 años juega en el Sporting CP B y tiene doble nacionalidad. Aunque todavía es elegible para defender a Brasil, su trayectoria en las selecciones juveniles portuguesas sugiere un camino diferente. João ya disputó el Europeo Sub-17 de 2022 con Portugal y ha vuelto a ser convocado para el Europeo Sub-21 de 2025.
Otro nombre en alza es el de Mateus Mide. El centrocampista de 18 años debutó como profesional con el Oporto esta temporada tras pasar prácticamente toda su formación en el club portugués.
Hijo del exjugador y deportista de fútbol sala brasileño Adriano Mide, también tiene doble nacionalidad, pero todo apunta a que su elección internacional ya está decidida. Nacido en Portugal, Mateus fue una de las figuras destacadas de la campaña que llevó a la selección portuguesa al título del Campeonato de Europa Sub-17 de 2025.
En el Mundial Sub-17, recibió el Balón de Oro como mejor jugador de la competición y tuvo un papel decisivo en la campaña portuguesa, que eliminó a Brasil durante el torneo.
En cuanto a España, otros dos nombres destacan junto a Enzo Alves.
El primero es Bryan Bugarín, compañero de Enzo en las categorías inferiores del Real Madrid. A sus 17 años, el centrocampista ofensivo se está consolidando como una de las promesas con más talento de su generación.
Hijo de padre español y madre brasileña, Bryan nació y creció en España y ha tenido un contacto limitado con Brasil, ya que solo visitó el país una vez cuando era un bebé. Aun así, la CBF sigue de cerca su evolución, atraída por la creatividad y la calidad técnica que lo han convertido en una de las joyas más valoradas de su franja de edad.
Estas características ya eran evidentes en su etapa en el Celta de Vigo, donde se le consideraba la principal promesa de las categorías inferiores y muchos llegaron a verlo como un posible sucesor de Iago Aspas.
Desde que fue fichado por el Real Madrid en 2021, su proyección no ha hecho más que aumentar. Al obtener la doble nacionalidad a principios del año pasado, Bryan se convirtió en otro nombre que puede alimentar las esperanzas de los dirigentes brasileños. Aunque ha jugado con las selecciones juveniles españolas, aún es posible un cambio de afiliación deportiva.
Hay señales alentadoras para la CBF: el centrocampista ya ha mencionado a Neymar, Rodrygo y Vinícius Júnior entre sus principales referentes. En casa, sin embargo, el debate sigue abierto. Como bromeó su madre, Gisele Gonçalves: "Me gustaría que fuera a la selección brasileña. Mi marido, en cambio, no está tan de acuerdo, porque es español (risas). No sé... Como nunca ha jugado con la selección brasileña, no lo sabemos. A lo mejor lo convocan y le gusta". (GE)
Otro nombre que merece atención es el de Selton Sánchez.
El centrocampista de 19 años nació en España y se incorporó a las categorías inferiores del Athletic de Bilbao a los 10 años. Su trayectoria es especialmente interesante porque el club vasco mantiene una política histórica de dar prioridad a los jugadores vinculados a la región. Como Selton nació en Durango, en la provincia de Vizcaya, encajaba perfectamente en los criterios del equipo.
Sus actuaciones en la UEFA Youth League llamaron rápidamente la atención. Por su técnica, visión de juego e inteligencia con el balón, empezó a ser comparado con Pedri, del Barcelona. Su rendimiento también convenció a Ernesto Valverde para ascenderlo al primer equipo del Bilbao por primera vez a finales del año pasado.
Aunque ya ha defendido las selecciones españolas sub-18 y sub-19, Selton sigue siendo elegible para representar a Brasil gracias a la nacionalidad heredada de su madre.
Es precisamente por parte de su madre por donde surge una curiosa conexión con el fútbol brasileño. Selton es primo de Roberto Firmino, ex delantero de la selección brasileña y dos veces nominado al Ballon d'Or.
Por ahora, el futuro internacional de Selton sigue en el aire. Queda por ver si seguirá los pasos de su primo vistiendo la camiseta de la selección brasileña o si seguirá forjando su trayectoria en las categorías inferiores de España.
Casos repartidos por todo el mundo
Fuera de la Península Ibérica, encontramos muchos otros jóvenes talentos repartidos por todo el mundo que, tarde o temprano, también tendrán que decidir a qué selección representar.
Uno de ellos es Rafael Cirino, de 17 años, más conocido como Belinho. Nacido en Río de Janeiro, destacó en las categorías inferiores del Vasco, pero su trayectoria tomó un rumbo inesperado a los 11 años, cuando se mudó a Europa con su padre, Misael.
El traslado se produjo después de que Misael recibiera una oferta de trabajo en Croacia. Una vez instalado en este país del sudeste de Europa, Belinho encontró rápidamente un lugar donde continuar su formación futbolística.
Su primer club fue el NK Vinodol, donde solo tardó tres meses en convertirse en el máximo goleador de la liga local. Su rendimiento llamó la atención y le abrió las puertas a un traspaso al Dinamo de Zagreb, la principal potencia del fútbol croata.
En el equipo de la capital, acumuló experiencias importantes en las categorías inferiores, participando en competiciones internacionales y conquistando títulos como la Gol League y la Lubjila. En un curioso regreso a sus orígenes, llegó a volver a Río de Janeiro para disputar la Copa Adidas Sub-16 del Flamengo con la camiseta del club croata.
A pesar del interés del RB Leipzig, de Alemania, Belinho decidió quedarse en Croacia a principios de este año, cerrando su fichaje por el NK Kustošija tras recibir garantías de que formaría parte del proyecto del primer equipo.
La adaptación al país fue tan satisfactoria que llegó a dominar el croata y recibió apoyo directo de la federación local para obtener la ciudadanía. Hoy habla abiertamente de su deseo de defender a la selección croata: "Conseguí el pasaporte croata, es algo muy difícil de conseguir. La federación me ayudó. Ya me han invitado a jugar, el entrenador está deseando que juegue pronto. Solo estoy esperando la próxima convocatoria, ya me han dicho que me llamarán". (Net Vasco)
Las comparaciones con Eduardo da Silva surgieron de forma natural. Al igual que Belinho, el exdelantero nació en Brasil, forjó su carrera en el Dinamo de Zagreb y acabó optando por representar a Croacia en la escena internacional.
Pero, tras el entusiasmo por la selección croata, aún se vislumbran signos del vínculo emocional que mantiene con Brasil. Al recordar la eliminación de Brasil ante Croacia en los cuartos de final del Mundial de 2022, Belinho demostró ese sentimiento con buen humor: "Ya me he hecho una foto con Bruno Petković, que juega en el Dinamo de Zagreb y marcó el gol contra Brasil. Hicimos regates juntos. Le dije que no debería haber marcado ese gol, porque eliminó a nuestro Brasil del Mundial". (Net Vasco)
Otro ejemplo interesante es Pedro Soma.
Pedro fue capitán de la selección estadounidense en la Copa del Mundo Sub-17 de 2023 y también participó en el Campeonato Sub-20 de la CONCACAF en 2024, consolidándose como uno de los nombres más prometedores de la nueva generación del país.
A pesar de su decisión de jugar con Estados Unidos, se empeña en destacar sus raíces brasileñas siempre que puede, afirmando: "La gente dice que tengo el ginga brasileño. Quizás ya nací con él. Me encanta jugar y eso se manifiesta de forma natural". (Chasing a Cup)
Las influencias que han moldeado su estilo reflejan precisamente esa doble identidad. Entre sus mayores ídolos, Pedro cita tanto a Michael Bradley, uno de los principales capitanes de la historia de la selección estadounidense, como a Casemiro, referente del centro del campo brasileño en la última década.
Entre Brasil y Asia
Por último, la lista incluye a dos jóvenes talentos que mantienen las puertas abiertas a las selecciones asiáticas.
El primero de ellos es Kaique Kenji, extremo de 20 años del Cruzeiro.
Nacido en São Paulo, Kaique comenzó a jugar al fútbol en las categorías inferiores del Corinthians cuando aún era un niño, pero fue su llegada al Cruzeiro, en 2022, lo que realmente lo puso en el punto de mira de ojeadores y reclutadores internacionales.
Ascendido al primer equipo en 2024, el delantero se está ganando cada vez más espacio en la plantilla principal. Esta temporada, se ha consolidado como una de las revelaciones del club y ha aprovechado las oportunidades entre los titulares para llamar la atención a nivel nacional. El mes pasado, marcó el gol de la victoria sobre el Bahia en el Brasileirão y fue señalado como el mejor jugador del partido.
Su herencia familiar ayuda a explicar por qué su futuro internacional sigue siendo una incógnita. Por parte de padre, Kaique es hijo del exlateral izquierdo de la selección brasileña Kléber y tiene ascendencia afrobrasileña. Por parte de madre, tiene raíces japonesas e italianas.
Aunque ha vivido toda su vida en Brasil y ya representó a la selección brasileña en el Campeonato Sudamericano Sub-20 del año pasado, la Federación Japonesa sigue de cerca su evolución. De hecho, el jugador está en proceso de obtener la ciudadanía japonesa, lo que mantiene abierta la posibilidad de defender al país asiático en el futuro.
Por último, está el caso de Maycon Cardozo.
Hijo del exjugador Douglas Rodrigues, el delantero de 17 años nació en São Bernardo do Campo, pero se marchó de Brasil siendo aún muy pequeño. Cuando solo tenía dos años, la familia se mudó a Tailandia por motivos profesionales de su padre. A los cuatro años, Maycon ya daba sus primeros pasos en el fútbol en la cantera del Ratchaburi, club en el que Douglas trabajaba como asistente técnico.
El talento se hizo evidente muy pronto. Sus actuaciones en las categorías inferiores llamaron rápidamente la atención de los medios locales y, a los nueve años, llegó a ser protagonista de un programa de televisión llamado 'Super 10', dedicado a mostrar el talento y las habilidades de los niños del país.
A partir de ahí, su trayectoria cobró impulso. Tras pasar por diferentes equipos del fútbol tailandés, ayudó al Chainat Hornbill a conquistar la FA Thailand Youth League en 2023 y, al año siguiente, recibió una invitación para formar parte del World Squad, una iniciativa internacional de desarrollo de talentos promovida por el Bayern de Múnich.
Fue en este proyecto donde su nombre comenzó a resonar a nivel mundial.
Maycon marcó ocho goles durante los amistosos internacionales del programa —incluidos dos precisamente contra el equipo juvenil del Bayern— e impresionó tanto que recibió elogios públicos del entrenador Roy Makaay.
La consecuencia fue casi inmediata. A principios de 2025, el Bayern hizo oficial su fichaje, convirtiendo a Maycon en el primer jugador de la historia en incorporarse directamente al club a través del World Squad.
Desde entonces, su ascenso no se ha detenido. Esta temporada, debutó profesionalmente con el Bayern en la Bundesliga, convirtiéndose en el brasileño más joven en jugar con el club alemán, y también marcó su primer gol con el primer equipo.
En lo que respecta a la selección, Maycon tiene al menos tres opciones posibles.
La primera es Tailandia, país donde ha vivido prácticamente toda su vida y donde se formó como deportista. La federación local lleva años siguiendo su evolución, pero existe un obstáculo burocrático: la legislación tailandesa solo permite la naturalización a partir de los 20 años, lo que significa que aún tendría que esperar algún tiempo para poder ser elegible.
Otra posibilidad es Portugal. Debido a su ascendencia portuguesa, la Federación Portuguesa ya ha establecido contactos preliminares para evaluar su interés en representar al país.
Pero, al menos por ahora, todo apunta a que el sueño de Maycon sigue siendo vestir la camiseta amarilla. Como explicó su padre, Douglas: "Tiene ese sueño, desde niño, de vestir la camiseta de la selección brasileña. Al tener grandes ídolos como Neymar y Ronaldinho, esos grandes jugadores brasileños, tiene ese anhelo y deseo de jugar con la selección". (CNN Brasil)
El peso de la identidad y las lecciones del pasado
Hay muchos otros casos similares a los presentados en este artículo que, por falta de espacio, no se han podido explorar en mayor profundidad.
Para la CBF, esto supone un reto cada vez mayor. En un fútbol globalizado, donde las familias se mudan de país con frecuencia y los jóvenes talentos se forman en los rincones más diversos del planeta, hacer un seguimiento de los jugadores elegibles para defender a Brasil se ha convertido en una tarea compleja y permanente.
El objetivo es claro: identificar pronto a los atletas más prometedores y evitar que las futuras estrellas acaben eligiendo otras selecciones nacionales.
El temor no es infundado. A lo largo del siglo XXI, Brasil ha visto cómo varios jugadores de alto nivel tomaban caminos diferentes en el panorama internacional. Nombres como Deco, Pepe, Marcos Senna, Diego Costa, Jorginho y Thiago Alcântara podrían haber vestido la camiseta de la selección brasileña, pero acabaron representando a otros países.
¿Quién vestirá la camiseta amarilla?
Naturalmente, no todos los jóvenes mencionados a lo largo de este texto alcanzarán el más alto nivel del fútbol mundial. Ese es el destino de muchas promesas. Pero algunos de ellos sin duda llegarán allí.
La gran pregunta es: ¿cuáles?
¿Cuál de estos talentos repartidos por todo el mundo podrá convertirse en una de las piezas clave de la próxima generación de la selección brasileña?
¿Cuál de ellos podrá disputar los títulos más importantes del fútbol internacional?
Por ahora, no hay respuestas definitivas. Solo el tiempo dirá cuáles de estos jóvenes elegirán vestir la Amarelinha y cuáles construirán sus carreras defendiendo otras banderas.
Pero una cosa parece segura: el futuro del fútbol brasileño no se limita a las fronteras del país.
También se extiende por todo el mundo, a la espera de una elección.
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