Lionel Messi acumula 8 Ballon d'Or, cerca de 50 títulos oficiales y más de 900 goles en su carrera. Es el futbolista más ganador en la historia de este deporte. Sin embargo, para alcanzar y sostener estos números a lo largo de dos décadas, su talento natural no fue suficiente.

Entre los años 2013 y 2014, el físico del argentino dio claras señales de alerta. El mundo del fútbol vio repetidas veces cómo el delantero se detenía en medio de los partidos, tanto con el FC Barcelona como con la Selección Argentina, para vomitar sobre el campo de juego. A esto se sumaron diversas lesiones musculares que afectaron su rendimiento y continuidad.

La causa principal de estos problemas estaba fuera de la cancha. El detonante era su alimentación. El propio jugador reconoció tiempo después que sus hábitos diarios estaban lejos de ser los ideales para un atleta de máxima competencia. A tal punto que su cuerpo había comenzado a pasarle factura.

Para frenar este deterioro y proteger su carrera, Messi tomó una decisión drástica: comprendió que necesitaba una intervención profesional y un cambio radical en su rutina alimenticia diaria para modificar de raíz lo que poco a poco estaba poniendo en riesgo su físico.

Ese ajuste estricto terminó por completo con los episodios de vómitos y redujo sus lesiones. Además, fue el factor clave para alargar su permanencia en la élite. Pero, ¿cuál fue exactamente la fórmula secreta que le permitió a Messi reinventar su metabolismo y seguir levantando el Ballon d'Or superada la barrera de los 30 años?

La confesión: El origen de los vómitos

Durante un tiempo, las imágenes de Messi con arcadas o vomitando en pleno partido se volvieron habituales. Ocurrió en encuentros con Argentina y con el FC Barcelona. Durante meses, la prensa deportiva y distintos especialistas especularon con múltiples causas: estrés, nerviosismo excesivo o problemas gástricos crónicos.

Sin embargo, para sorpresa de muchos profesionales, la verdadera razón era más sencilla y estaba directamente ligada a su rutina diaria: una alimentación desordenada y perjudicial para un deportista de alto rendimiento. Sin ir más lejos, el propio jugador se encargó de despejar las dudas años más tarde.

En marzo de 2018, antes del Mundial de Rusia, durante una entrevista exclusiva para el programa 'La Cornisa', Messi reconoció públicamente que sus malos hábitos alimenticios fueron los únicos causantes de aquellos malestares físicos. Con total sinceridad, detalló cómo era su dieta antes de buscar ayuda profesional.

"Tenía 22 o 23 años y no sabía nada. Comía chocolate, alfajores, gaseosa... Ahora como bien: pescado, carne, verdura, ensalada. Todo ordenado y cuidado. A veces tomo una copa de vino, pero no es siempre. Noté mucho el cambio, sobre todo en el momento de vomitar. Se dijeron muchas cosas, pero al final era eso, me acomodé y no me pasó más", explicó.

Esta declaración oficial confirmó que su talento necesitaba con urgencia una estructura disciplinada fuera de los estadios. Por eso, tras reconocer el problema principal, el siguiente paso de Messi y su familia fue buscar al especialista indicado para iniciar su transformación.

La intervención profesional: El método Poser

Tras reconocer que sus hábitos diarios lo estaban perjudicando, Messi acudió a Sacile, una pequeña localidad en el norte de Italia. Allí se encontraba el consultorio del doctor Giuliano Poser, un especialista en medicina deportiva reconocido en el ambiente del fútbol por su trabajo con figuras como Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín, Paulo Dybala y Ángel Di María.

Poser evaluó el estado físico del "10" y diseñó un plan estricto para desintoxicar su organismo. La filosofía del médico italiano se basaba en un principio innegociable para el alto rendimiento. Así lo explicó en posteriores declaraciones a la prensa deportiva: "El azúcar es lo peor que hay para los músculos. Mientras más lejos se esté del azúcar, mejor".

"Si quería permanecer a nivel de Ballon d'Or, tenía que cambiar... Imagino que la primera vez habrá derramado lágrimas amargas. Lo importante es que algunos alimentos sean tratados lo menos posible", reconoció Poser, en 'AS', sobre el tratamiento del futbolista argentino.

Para lograr la transformación física de Messi, el especialista reestructuró por completo su dieta en torno a lo que él mismo bautizó como "gasolina súper" para el cuerpo de un atleta. Esa "gasolina súper" consistía en la incorporación de 5 alimentos elementales.

Los 5 alimentos clave que incorporó a su rutina diaria:

  • Agua en abundancia: Para mantener una hidratación celular constante antes y después del esfuerzo.

  • Aceite de oliva virgen extra: Como fuente principal de grasas saludables.

  • Cereales integrales: Para asegurar energía limpia, duradera y de fácil asimilación.

  • Frutas frescas: Consumidas en momentos específicos del día para favorecer la recuperación.

  • Verduras biológicas: Vegetales estrictamente libres de pesticidas y químicos.

Los 5 alimentos que fueron prohibidos o limitados al máximo:

  • Azúcar refinada: El enemigo principal de los músculos y la recuperación, según el médico.

  • Harinas blancas o refinadas: Se eliminaron porque dificultan enormemente la digestión.

  • Carnes rojas en exceso: Fueron reducidas de manera drástica, a pesar de ser un alimento central en la cultura argentina.

  • Bebidas carbonatadas (gaseosas): Eliminadas por completo por su altísimo aporte de azúcares artificiales.

  • Alimentos ultraprocesados: Se suprimieron definitivamente los chocolates, alfajores y snacks industriales de su vida cotidiana.

Este cambio nutricional sentó las bases para la segunda etapa de la carrera de Messi, permitiéndole blindar su cuerpo para los desafíos físicos que le deparaban los años siguientes y mantenerse en la élite mundial hasta la actualidad, prácticamente. El cambio fue efectivo.

"Tenía 22 o 23 años y no sabía nada. Comía chocolate, alfajores, gaseosa... Ahora como bien" - Lionel Messi


El impacto en la cancha: Longevidad y gloria

Los resultados físicos de este reseteo nutricional se notaron de inmediato. Messi bajó de peso, recuperó su velocidad explosiva y dejó de sufrir las lesiones musculares que frenaban su continuidad. Además, tal como él mismo lo confirmó, los episodios de vómitos desaparecieron para siempre.

El impacto de este cambio físico se tradujo rápidamente en títulos. Con un cuerpo renovado y capaz de soportar el desgaste del calendario, lideró al FC Barcelona para ganar la Champions League en 2015. Años más tarde, con la Selección Argentina, rompió una sequía histórica al conquistar la Copa América (2021 y 2024) y el anhelado Mundial de Qatar 2022.

A nivel individual, esta disciplina fue una de las claves de su longevidad. Lejos de iniciar un declive físico al superar los 30 años, Messi ganó 4 Ballon d'Or adicionales (2015, 2019, 2021 y 2023) después de haber cambiado su alimentación, consolidando un dominio sin precedentes en la historia del fútbol.

Hoy, la vigencia del argentino es la prueba definitiva del éxito de aquella decisión. Con casi 40 años, se prepara para disputar su sexto Mundial en este 2026. Un hito histórico y un récord absoluto que demuestra una lección clara: para mantenerse en la cima durante más de dos décadas, el talento puro no alcanza si no está acompañado por el cuidado del cuerpo.