Antes de que el fútbol se convirtiera en un deporte de equipo, a los jugadores versátiles solían menospreciarlos con elogios a medias.
Se les conocía como 'jugadores polivalentes'. Unos todoterreno.
La naturaleza mucho más flexible de las tácticas y las alineaciones semana tras semana en el siglo XXI ha cambiado radicalmente esa percepción.
Ahora, la capacidad de adaptarse como un camaleón se ha convertido en un bien escaso e inestimable, aunque, naturalmente, esto viene con una salvedad importante: que el jugador en cuestión sea capaz de cumplir cada función con un alto nivel de calidad.
El paradigma de la flexibilidad
Durante la última década, Dani Olmo se ha convertido en el ejemplo por excelencia de esta inusual capacidad para dar lo mejor de sí mismo en cada uno de los diferentes roles que desempeña.
Ya en la Eurocopa Sub-21 de 2019, jugó como extremo izquierdo con La Rojita en su primer partido, antes de pasar a la banda contraria en el siguiente.
En la semifinal, el catalán fue alineado como centrocampista ofensivo, antes de ser adelantado como delantero centro titular en la final contra Alemania.
Olmo marcó el gol de la victoria y fue elegido mejor jugador del partido.
En sus 57 partidos posteriores con la selección absoluta española, ha jugado principalmente como número 10, pero también ha ocupado ambas bandas, la delantera y, en ocasiones, ha actuado como segundo delantero para apoyar al delantero centro.
Incluso hay que tener en cuenta una sexta posición: en su debut internacional jugó en el centro del campo en una breve aparición desde el banquillo.
Esta flexibilidad se extiende también a su rendimiento en el club, como ilustran sus participaciones como titular con el RB Leipzig y el Barcelona a lo largo de las últimas cinco temporadas y media.
Posiciones de titular de Dani Olmo con el RB Leipzig y el Barcelona, en conjunto
Partidos: 236
Centrocampista ofensivo: 147
Extremo izquierdo: 32
Extremo derecho: 29
Delantero centro: 12
Centrocampista: 9
Segundo delantero: 7
Versátil, pero siempre decisivo
Por supuesto, una cosa es ser decisivo en toda la superficie del campo y otra muy distinta es destacar en cualquier posición en la que se le alinee. El nivel de las actuaciones de Olmo con el Barcelona y la selección española es tan alto que ha dado lugar a innumerables debates en Internet sobre cuál podría ser su mejor posición.
En el corazón de su versatilidad se encuentra un conjunto de habilidades multifacéticas; el jugador está dotado de una percepción innata del espacio y el movimiento y, además, de un toque de balón refinado en La Masía, donde se formó.
Si a esto le sumamos una aguda inteligencia de juego —cabe destacar que este jugador de 28 años es un apasionado del ajedrez en su tiempo libre—, junto con una actitud desinteresada y una gran dedicación, el resultado es un jugador capaz de adaptarse de un partido a otro, sin dejar de ofrecer un rendimiento excepcional.
Estas cualidades no solo han convertido a Olmo en uno de los favoritos de la afición en el Dinamo de Zagreb, el RB Leipzig y el Barcelona —el jugador regresará al Camp Nou en 2024 tras haber dado sus primeros pasos allí como promesa de la cantera—, sino que le han valido el respeto y la gratitud de todos los entrenadores a las órdenes de los que ha jugado.
Como señaló a principios de este verano el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, según Tribuna…
"Es muy versátil y puede jugar con naturalidad en posiciones de máximo nivel. Muy pocos jugadores poseen la capacidad de Dani para jugar entre líneas. Es una gran alegría para nosotros que pueda rendir en cualquier puesto".
Un reconocimiento muy bienvenido
Sin embargo, incluso en los tiempos actuales, en los que se valora de forma merecida y novedosa la versatilidad, sigue existiendo el peligro de que un jugador así pase desapercibido. Incluso de que se le dé por sentado.
Por eso el reconocimiento de Olmo como nominado al Ballon d’Or en 2024 fue tan bien recibido por tantos, fruto de un año especialmente destacado para el jugador.
En su última temporada en el Leipzig, antes de regresar a Cataluña por 60 millones de euros, desempeñó un papel fundamental en la clasificación del club alemán para la Liga de Campeones, y la mayor parte del daño que infligió a sus rivales lo causó por ambas bandas.
Antes de eso, había comenzado la temporada de forma espectacular, marcando un hat-trick contra el Bayern de Múnich en la Supercopa de la DFL.
A continuación, el jugador centró su atención en los compromisos internacionales, donde resultó fundamental para el éxito de España en la Eurocopa de aquel verano.
Al igual que cinco años antes con la selección sub-21, Olmo volvió a salirse de su posición en el centro del campo para dar asistencias decisivas en la prórroga desde las bandas y lanzarse al ataque, marcando tres goles, el mejor registro del torneo.
El más decisivo de ellos fue, sin duda, el gol de la victoria en la semifinal contra Francia.
Hubo un tiempo en el que un jugador como Daniel Olmo Carvajal habría sido considerado un todoterreno. Sin embargo, ha demostrado constantemente ser un maestro en muchas cosas.