Diego Forlán firmó en 2010 la temporada más icónica de su carrera, alcanzando la quinta posición en el Ballon d'Or, solo superado por Messi, Iniesta, Xavi y Sneijder. Pero su éxito no nació en los estadios de Sudáfrica, sino meses antes, en la soledad de un campo de entrenamiento en Madrid.

El buen momento del uruguayo fue novedad absoluta porque se originó en medio de una queja global. Durante ese año, había un malestar generalizado provocado por la Jabulani, la pelota oficial del Mundial de Sudáfrica 2010.

Mientras las grandes estrellas se quejaban por las dificultades que generaba el balón, Forlán hizo exactamente lo contrario: decidió adaptarse rápidamente y aprender a dominar el esférico.

Esa actitud le permitió dominar el juego. Para ser más precisos, sus actuaciones lo llevaron a marcar cinco goles en aquella Copa del Mundo y a levantar el premio al mejor jugador del certamen.

Para valorar realmente este hito de Forlán, es necesario mirar los detalles, repasar cuestiones técnicas y entender por qué la Jabulani causaba tanto terror entre los jugadores de élite.

El terror de los porteros: "Una pelota de supermercado"

El rechazo hacia la pelota oficial de Sudáfrica 2010 tenía fundamentos científicos. El fabricante diseñó la Jabulani con apenas 8 paneles tridimensionales sellados térmicamente, cuando en la élite se suelen usar entre 14 y 32.

Esta estructura buscaba crear la esfera perfecta, pero al final generó una verdadera pesadilla para los futbolistas que disputaron el Mundial. Su redondez extrema y su diseño ultraligero alteraron la aerodinámica tradicional del juego.

"La pelota no dobla", fue una de las primeras frases que destapó el problema con la Jabulani. ¿El autor? Diego Armando Maradona, quien en aquella época era entrenador de la Selección Argentina.

Para entender mejor, al superar los 70 kilómetros por hora, el balón perdía estabilidad en el aire. Sus trayectorias se volvían erráticas, impredecibles e imposibles de leer para los porteros.

Gianluigi Buffon, arquero y capitán de la Selección Italiana, también alzó la voz: "Es vergonzoso disputar un partido tan importante con un balón así. El Mundial reúne a los mejores jugadores del mundo y a esos jugadores hay que darles algo decente. El nuevo balón no es decente".

Su colega brasileño Julio César aseguró ante los medios que la Jabulani le parecía "una pelota de supermercado", mientras que Iker Casillas, quien fuera campeón del mundo con España, la definió como "un balón de playa".

En medio de este escenario de caos, Diego Forlán decidió tomar un camino distinto desde varios meses antes de viajar a Sudáfrica y aplicó un entrenamiento especial para poder dominar el esférico.

El método de Forlán: Tres meses de obsesión

Diego Forlán se negó a ser víctima de la Jabulani. Tres meses antes de que comenzara la Copa del Mundo, el uruguayo tomó una decisión clave: contactó a su patrocinador y solicitó que le enviaran de forma anticipada varias unidades del nuevo balón.

Su excompañero de selección, Sebastián 'Loco' Abreu, recordó aquel método. "Diego le pidió a la marca que le mandaran la Jabulani tres meses antes del Mundial. Al terminar los entrenamientos con el Atlético de Madrid, se quedaba solo 30 o 40 minutos pateando", dijo el uruguayo, en 'El Observador'.

El delantero instaló su propio "laboratorio de pruebas" en la ciudad deportiva del Atlético de Madrid e implementó una rutina de entrenamiento que nadie más pudo predecir.

Cuando terminaban las prácticas con su club, él se quedaba solo en el campo de juego y se dedicaba a patear la Jabulani repetidamente contra una pared vacía. Su único objetivo era entender la aerodinámica de la pelota.

Forlán evaluó cada detalle hasta que encontró la forma exacta de dominarla. El uruguayo descubrió que golpear el balón con un impacto seco, sin darle rotación, generaba una caída en picada difícil de anticipar para los arqueros.

Luego de aquel Mundial, el propio delantero confesó su estrategia en el medio 'Tribuna': "Entrené mucho. Tuve suerte, la Jabulani se portó bien en ese momento y nos entendimos muy bien".

Ese método marcó la diferencia. Gracias a la fórmula de Forlán, Uruguay tuvo una Copa del Mundo memorable (terminó en la cuarta posición) y Forlán decoró la mejor temporada de su carrera

La práctica tuvo premio: Cinco obras de arte


Gracias a sus prácticas con la Jabulani, Forlán llegó al Mundial de Sudáfrica con una clara ventaja sobre el resto. El delantero aplicó lo aprendido en el campo y se dio el gusto de anotar cinco goles claves durante el torneo.

Frente a Sudáfrica, la selección local, desató la sorpresa con un misil de larga distancia que bajó de golpe y dejó sin posibilidades al portero Khune. Mientras que, contra Ghana, en un partido clave, transformó un tiro libre en gol gracias a un disparo que realizó una curva casi "sobrenatural".

Por su parte, ante Países Bajos, también sorprendió con un disparo potente desde fuera del área. Sin embargo, su broche de oro a esta espectacular colección de goles con la Jabulani llegó en el vibrante enfrentamiento contra Alemania por el tercer puesto de aquella Copa del Mundo.

En una demostración de técnica pura, conectó una volea perfecta desde la frontal del área que resultó absolutamente imparable tras un pique en el suelo. Esta magistral definición no solo cerró su participación con brillantez, sino que terminó siendo premiada oficialmente como el Mejor gol del torneo.

Sus goles no fueron obra de la casualidad. El delantero del Atlético de Madrid evidenció que la preparación y la adaptación también son parte de lo que se necesita para triunfar en la élite.

Diego Forlán y el Ballon d’Or

Sin ir más lejos, Forlán tuvo premio por aquella actitud. A finales de 2010, fue reconocido por su mentalidad competitiva y finalizó en la quinta posición del Ballon d’Or por detrás de Lionel Messi, Andrés Iniesta, Xavi Hernández y Wesley Sneijder.

Ranking final del Ballon d'Or 2010:

  1. Lionel Messi (22,65%)

  2. Andrés Iniesta (17,36%)

  3. Xavi Hernández (16,48%)

  4. Wesley Sneijder (14,48%)

  5. Diego Forlán (7,61%)

Además del recordado 2010, Forlán dejó una marca importante en la historia del galardón y fue nominado en otras tres ediciones a lo largo de su carrera:

  • 2005: 34º lugar

  • 2009: 19º lugar

  • 2010: 5º lugar

  • 2011: 7º lugar

Simplemente, Diego Forlán. El uruguayo.