Francia dio ayer un paso más hacia hacer historia en Massachusetts, en su intento por convertirse en la primera nación en alcanzar tres finales consecutivas del Mundial.
Un tiro con efecto perfectamente ejecutado por Kylian Mbappé rompió la resistencia marroquí al cumplirse la hora de juego, antes de que Ousmane Dembélé sentenciara el pase de Francia con un remate magistral.
Como es lógico, estos dos jugadores acapararán hoy la mayor parte de los titulares, y con razón.
Sin embargo, otra pieza clave de su feroz arsenal ofensivo también tuvo una presencia destacada: Désiré Doué, que dio la asistencia para el primer gol de su equipo y realizó otros tres pases clave a lo largo del partido.
El jugador de 21 años fue una amenaza constante, tal y como lo ha sido durante gran parte de este verano en América.
El Mundial de Désiré Doué en cifras
Participaciones en goles: 2
Tiros: 11
Pases clave: 11
Duelos ganados: 8,5 por cada 90 minutos
Pases precisos: 22 por cada 90
Sus logros en el Mundial suponen otro hito en un recorrido que le está llevando directamente a lo más alto de su disciplina, pero, en muchos sentidos, también suponen la culminación de una aspiración de éxito largamente acariciada que comenzó en la histórica ciudad de Angers, en el oeste de Francia.
Destinado al éxito
Sería erróneo afirmar que el ascenso de Désiré Doué al fútbol profesional estaba predeterminado. El destino no tiene en cuenta el talento innato ni la determinación inquebrantable de acudir siempre a los entrenamientos en la cercana ciudad de Rennes, independientemente del tiempo o las circunstancias.
Sin embargo, es cierto que el árbol genealógico del jugador invita a hablar de destino.
Su hermano mayor, Guéla, prometía tanto como Désiré, y, al ser dos años mayor que él, fue el primero en conseguir una prueba en el Rennes.
Mientras su hermano impresionaba sobre el terreno de juego, Désiré -que por entonces solo tenía cinco años- se entretenía haciendo malabares con el balón. Su habilidad con el balón era tan notable que un entrenador le ofreció también una prueba, allí mismo y en ese mismo momento.
También hay que tener en cuenta a sus primos, ambos futbolistas profesionales por derecho propio. Yann Gboho es centrocampista ofensivo en el Toulouse. Marc-Olivier Doué juega en la Segunda División española con el Castellón.
Y no olvidemos a su tío, que fue árbitro internacional y arbitró en tres ediciones de la Copa Africana de Naciones.
El fútbol, por lo tanto, corría por las venas de Désiré Doué. Al igual que el talento innato. Y una determinación inquebrantable.
Crecimiento y disciplina
Durante casi una década, Doué se formó en las categorías inferiores del Rennes. Siempre aprendiendo y mejorando.
Hasta que finalmente llegó el día en que debutó con el primer equipo, saliendo desde el banquillo durante 17 minutos en la primera jornada de la temporada 2022/23.
Con diecisiete años y sin miedo a nada, el joven demostró su amplio abanico de habilidades a lo largo de esa campaña; su talento y su destreza técnica lo convirtieron en un activo valioso para el Stade Rennais, que terminó cuarto en la Ligue 1 y se clasificó para la Europa League.
En su segunda temporada asumió mayores responsabilidades, con una disciplina táctica más estricta.
Doué estuvo a la altura del reto y creció como jugador, participando en nueve goles en la máxima categoría del fútbol francés.
No tardaron en surgir rumores de traspaso cada vez más concretos. El PSG estaba interesado y, según se informaba, una oferta era inminente.
Un gran paso dado con naturalidad
El extremo fichó por el gigante parisino a mediados de agosto de 2024 por una cantidad superior a los 50 millones de euros.
Ese mismo verano, el PSG fichó a Khvicha Kvaratskhelia, procedente del Nápoles, y con Ousmane Dembélé y Bradley Barcola ya formando parte del ataque del club, todo apuntaba a una nueva era para el 12 veces campeón de Francia tras la marcha de Mbappé, Messi y Neymar.
Bajo la astuta dirección de Luis Enrique, esta nueva y polifacética línea de ataque ha convertido esa era en una de gran éxito, al ganar dos títulos de liga, una Copa de Francia y conquistar Europa de forma consecutiva durante los dos primeros años de Doué en la capital.
A nivel individual, su estrella también se ha disparado.
En ambas temporadas ganó el premio al Mejor Jugador Joven de la Ligue 1, mientras que el pasado septiembre Doué quedó subcampeón, por detrás de Lamine Yamal, en la carrera por el prestigioso Trofeo Kopa. En la categoría principal Ballon d’Or, obtuvo 74 votos, quedando en 14.ª posición, justo por detrás de Harry Kane y de su compañero de equipo Kvaratskhelia.
Con solo 21 años, da la sensación de que Désiré Doué está a punto de lograr algo especial. Sin embargo, sus considerables logros hasta la fecha demuestran que ya lo ha conseguido.
Estadísticas de Désiré Doué en la temporada 2025/26
Partidos disputados: 41
Goles: 13
Asistencias: 11
Pases clave: 0,8 por cada 90
Pases precisos: 32 por cada 90
Duelos ganados: 9,4 por cada 90
Un momento decisivo en la escena internacional
Hay numerosos momentos emblemáticos con el PSG -entre los que destacan dos goles y una asistencia en la final de la Liga de Campeones de 2024- que ilustran la trayectoria ascendente del extremo, pero podría decirse que igual de significativo fue un partido amistoso con la selección francesa a principios de este año.
A pocos meses del Mundial, Les Bleus viajaron a EE. UU. para enfrentarse a Colombia y, aunque la plaza de Doué en la convocatoria para el próximo torneo estaba sin duda garantizada, su protagonismo dentro de la misma no lo estaba.
Entre los que competían por un puesto en el once inicial de Didier Deschamps se encontraban el ganador del premio Ballon d’Or del año pasado, Ousmane Dembélé, además de figuras destacadas como Kylian Mbappé, Michael Olise y Bradley Barcola.
Hasta ese momento, Doué había causado buena impresión en la escena internacional, pero no había marcado ni dado ninguna asistencia en sus cinco primeros partidos.
Un disparo desviado al principio del partido cambió esa situación, mientras que un segundo gol, marcado con sangre fría en los últimos compases del encuentro, supuso toda una declaración de intenciones.
Había surgido una nueva estrella francesa, y estaba rindiendo al máximo.