Cuando el FC Barcelona Femení nombró a Pere Romeu entrenador jefe en julio de 2024, tras la marcha de Jonatan Giráldez al Washington Spirit, supuso el tercer ascenso interno consecutivo del club, tras los de Lluís Cortés en 2019 y Giráldez en 2021.
La nominación de Romeu al premio Entrenador del Año del Ballon d'Or 2026 confirma lo acertado de esa continuidad. A lo largo de su mandato, el técnico catalán ha sabido combinar el rigor analítico con el juego posicional tradicional, llevando al Barcelona al dominio nacional y consolidando al mismo tiempo su estatus entre la élite mundial de los entrenadores.
Raíces artísticas y los comienzos en La Masía
Nacido en Barcelona en noviembre de 1993, Romeu creció rodeado de diseño creativo: su padre era arquitecto, su madre, arquitecta paisajista, y su hermano trabajaba en el mundo del cine. Ese enfoque ambiental hacia la estructura, el espacio y la armonía estética se trasladó de forma natural al terreno de juego.
Romeu, un excentrocampista defensivo que se formó en el CE Europa y el CP Sarrià, cita a Pep Guardiola como su principal ídolo como entrenador, y asimiló los principios del 'posicionismo' durante la época dorada del Barcelona en la década de los 2000.
La trayectoria de Romeu como entrenador comenzó en las categorías de base, con los equipos juveniles del Sarrià y L’Hospitalet, antes de incorporarse a la mundialmente famosa cantera del Barcelona, La Masía. En 2021, se incorporó al cuerpo técnico del primer equipo de Giráldez junto al veterano asistente Rafel Navarro.
Especializado en el análisis de partidos, la elaboración de perfiles de los rivales y la preparación de los encuentros basada en datos, Romeu fue el cerebro estratégico detrás de un ciclo histórico en el que el Barcelona conquistó 10 de los 12 trofeos en juego a lo largo de tres temporadas.
Identidad táctica: dominio espacial y desencadenantes de la presión
En el núcleo de la filosofía futbolística de Romeu se encuentra una obsesión por el control espacial y los desencadenantes de la presión de alta intensidad. Aunque mantiene la estructura fundamental del 4-3-3 del Barcelona, Romeu exige una hiperfluidez en la posesión, empujando a los laterales hacia las zonas centrales del centro del campo y creando superioridades numéricas para desmontar los bloques bajos y compactos.
Bajo su dirección, el equipo ataca con precisión, apoyándose en armas de desmarque como Caroline Graham Hansen por la banda, al tiempo que maximiza la influencia creativa en el centro de las ganadoras de l Ballon d'Or, Aitana Bonmatí y Alexia Putellas.
Sin la posesión del balón, el equipo de Romeu opera con una línea defensiva agresiva destinada a asfixiar la construcción del juego en zonas adelantadas del campo. Su meticulosa preparación analítica garantiza que cada jugadora comprenda los desencadenantes específicos de la presión en función del lenguaje corporal del rival y los ángulos de pase.
En su primera temporada como entrenador principal, Romeu logró 43 victorias en 47 partidos, consiguiendo un triplete nacional con triunfos en La Liga F, la Supercopa de España Femenina (una victoria por 5-0 sobre el Real Madrid) y la Copa de la Reina (una victoria por 2-0 en la final contra el Atlético de Madrid), además de alcanzar la final de la Liga de Campeones Femenina de la UEFA.
La evolución del modelo moderno
Más allá de los esquemas tácticos y el análisis de vídeos, Romeu ha introducido un estilo de gestión moderno y comunicativo que encaja a la perfección con un vestuario dinámico.
Equilibrando las exigencias de la élite con la rotación de la plantilla y la integración de las jóvenes —incorporando a la plantilla senior con total naturalidad a talentos como Vicky López, Clara Serrajordi y Aïcha Camara—, Romeu sigue perfeccionando el modelo táctico del Barcelona.
Como pone de relieve su nominación al premio Ballon d'Or de 2026, Pere Romeu no se limita a mantener la dinastía del Barcelona, sino que la está redefiniendo.