Esplendor especial

Situado en Argyll Street, en el barrio de Soho de la capital, el London Palladium pasó por varias etapas antes de convertirse en un teatro de renombre mundial.

El edificio data del siglo XIX y, dentro de su estructura original de madera, albergaba un aviario con aves exóticas procedentes de todos los continentes.

En otras épocas fue un bazar y, posteriormente, un circo, único por contar con una pista inundada de agua.

En la década de 1890 se transformó en una pista de hielo, conocida nada menos que como el National Skating Palace.

Fue en 1910 cuando surgió por primera vez este emblemático templo del entretenimiento británico.

Diseñado por el arquitecto Frank Matcham, un titán en su campo, el imponente edificio conservó su fachada neoclásica, mientras que en el interior cada recoveco y cada nicho era una celebración de la opulencia. Se erigieron grandiosas escaleras. Las molduras rococó y el granito 'Norwegian Rose' adornaban cada ángulo de visión. El foso de la orquesta estaba delimitado por una balaustrada de mármol.

El recinto contaba incluso con su propia centralita telefónica para que los ocupantes de los palcos pudieran hablar entre sí.

No se escatimó en gastos, pero si tenemos que hablar de costes, la majestuosa construcción del Palladium ascendió a 250 000 libras. Eso equivale a cerca de 40 millones de libras al cambio actual.

Una constelación de miles

Cautivada por su grandiosidad, la alta sociedad londinense acudía en masa a ver pantomimas, espectáculos de music hall de la época y operetas. Gracie Fields actuó allí y, entre las dos guerras mundiales, también lo hicieron Duke Ellington y Louis Armstrong.

De hecho, en lo que respecta a los nombres famosos que han honrado el escenario del Palladium, no es exagerado afirmar que es más fácil mencionar a quienes no lo han hecho que a quienes sí, pero sigamos de todos modos por la vía tradicional.

De entre una constelación de miles, algunas estrellas que merecen un reconocimiento especial son Carmen Miranda, Judy Garland y Bing Crosby. Frank Sinatra cantó allí, mientras que Ella Fitzgerald hizo vibrar la platea.

En el otoño de 1963, actuaron los Beatles, y John Lennon animó a los espectadores más adinerados a «hacer sonar sus joyas».

A raíz de aquella velada, uno de los periódicos del día siguiente acuñó por primera vez la expresión «Beatlemanía».

Los 'Fab Four' son relevantes porque nos transportan a una época muy diferente en la larga e ilustre historia del teatro. Una época en la que un cambio radical transformó el modus vivendi tanto del edificio como del mundo entero.

En los salones de todo el país, los televisores cobraron vida.

La variedad es la sal de la vida

'Sunday Night at the London Palladium' se emitió por primera vez el 25 de septiembre de 1955.

A lo largo de los siguientes sesenta años y más, el programa cambió de nombre en varias ocasiones, pero siempre se mantuvo fiel a su objetivo principal: ofrecer entretenimiento para toda la familia a la nación a través de cantantes, cómicos, actuaciones de producciones del West End y números de circo.

Era un programa semanal de variedades que reunía a padres e hijos. Les hacía reír juntos. Les hacía maravillarse juntos.

Con un presentador muy conocido al frente -quizá el más famoso fuera Bruce Forsyth, aunque muchos otros desempeñaron ese papel-, el programa se arraigó en la cultura británica y, en consecuencia, se ganó el cariño del público.

Lo mismo puede decirse del Royal Variety Performance, un evento anual que se celebra desde 1912 y que se retransmite desde los inicios de la televisión.

Con la presencia de un miembro destacado de la familia real, el espectáculo se ha celebrado en el London Palladium más veces que en cualquier otro recinto, en 43 ocasiones.

Homenaje al pasado, regocijo en el presente

El legendario auditorio del London Palladium tiene capacidad para 2.286 personas y, a finales de este mes, esos asientos estarán ocupados por lo más granado del fútbol.

Y es que, para conmemorar el 70.º aniversario del Ballon d'Or, resulta totalmente apropiado celebrar la gala de este año en el país que vio nacer a su primer campeón: el gran Sir Stanley Matthews.

Además, el Ballon d'Or se enorgullece de rendir homenaje a los talentos excepcionales de esta generación en un lugar tan impregnado de cultura británica.

En sus 116 años de historia, el London Palladium ha acumulado innumerables historias, muchas de ellas fascinantes. Esperamos que la nuestra sea la más reciente el 26 de octubre.