El segundo obstáculo en el camino hacia el sexto título
Una semana después del inicio del Mundial de 2026, Brasil mantiene vivo el objetivo de recuperar el protagonismo que caracterizó a generaciones históricas de la selección y ampliar su ventaja como el país más laureado del torneo, con cinco títulos.
Para ello, la selección brasileña deberá, ante todo, superar la fase de grupos, algo que solo ha dejado de conseguir en dos ocasiones a lo largo de su historia: en 1930 y en 1966.
En el camino de la 'Amarelinha' en esta primera fase se encuentran tres rivales:
-
13 de junio: Marruecos (MetLife Stadium, East Rutherford, Nueva Jersey)
-
19 de junio: Haití (Lincoln Financial Field, Filadelfia, Pensilvania)
-
24 de junio: Escocia (Hard Rock Stadium, Miami Gardens, Florida)
Solo el tiempo dirá la magnitud del reto que le espera a Brasil en esta fase de grupos, pero ya podemos repasar el historial de la Seleção frente a cada uno de sus rivales.
Brasil y Haití se han enfrentado ya tres veces a lo largo de la historia.
El primer capítulo: Brasilia, 1974
El primer encuentro tuvo lugar hace poco más de 50 años, el 21 de abril de 1974. Disputado en el Estadio Mané Garrincha, en Brasilia —que en aquella época aún se llamaba Estadio Hélio de Silveira Prates—, el partido amistoso sirvió como preparación para el Mundial de Alemania Occidental, que comenzaría unos dos meses después.
Las dos selecciones llegaban al torneo en situaciones completamente opuestas. Brasil era el vigente tricampeón del mundo, impulsado por el legado de la histórica selección de 1970 —a menudo considerada una de las mejores de la historia del fútbol—, con nombres como Jairzinho, Rivellino, Carlos Alberto Torres y, por supuesto, Pelé.
Haití, por su parte, vivía un momento igualmente memorable, aunque por razones muy diferentes. La selección se preparaba para disputar la primera Copa del Mundo de su historia, tras ganar el Campeonato de la CONCACAF el año anterior y asegurarse una clasificación sin precedentes para el torneo.
La diferencia de experiencia y calidad entre ambos equipos quedó patente desde los primeros minutos y se mantuvo evidente hasta el pitido final. Brasil se impuso con comodidad por 4-0.
Paulo César abrió el marcador en el minuto 22 de la primera parte. Poco después, Leivinha protagonizó una de las jugadas más bonitas del partido al dar una asistencia de tacón a Rivellino para que marcara el segundo.
A partir de ahí, el protagonista inesperado fue el defensa Marinho Chagas. Apenas cinco minutos después del gol de Rivellino, se arriesgó desde lejos y conectó un disparo raso que sorprendió al portero haitiano. Ya en el minuto 14 de la segunda parte, volvió a participar al dar la asistencia a Edu para cerrar la goleada.
El Partido de la Paz: Puerto Príncipe, 2004
Las dos selecciones no volverían a enfrentarse hasta 30 años después, en una de las historias más curiosas y memorables del fútbol moderno.
Era el 18 de agosto de 2004.
En aquel momento, Haití atravesaba un periodo de intensa inestabilidad política y social. Para intentar restablecer el orden en el país, el Consejo de Seguridad de la ONU creó la MINUSTAH, una misión de estabilización que estaría liderada por Brasil durante el gobierno del presidente Lula.
Fue en ese contexto donde surgió una idea insólita. El entonces primer ministro de Haití, Gérard Latortue, se quejó de que Brasil sería más útil si enviara a su selección de fútbol al país, en lugar de a sus soldados. Interesado en acercar la cultura brasileña a la población haitiana mientras el país lideraba los esfuerzos de pacificación, Lula se tomó la sugerencia muy en serio, y lo que parecía una idea improvisada pronto se convirtió en un plan concreto.
Con el apoyo de la FIFA y la CBF, se organizó el llamado 'Partido de la Paz'.
Disputado poco antes del inicio de la misión de la MINUSTAH, el partido tenía como objetivo fortalecer los lazos entre ambos países. El escenario fue el Stade Sylvio Cator, en Puerto Príncipe.
Por motivos de seguridad, la delegación brasileña llegó a Haití apenas dos horas antes del pitido inicial, y los jugadores fueron trasladados desde el aeropuerto hasta el estadio en vehículos blindados. Aun así, miles de personas se echaron a las calles de la capital para intentar ver de cerca a sus ídolos. Muchos se subieron a árboles, tejados y coches en busca de un mejor lugar desde donde ver pasar a la selección.
Al fin y al cabo, en 2004, Brasil era el vigente campeón del mundo: un equipo repleto de leyendas como Ronaldo, Ronaldinho, Adriano y Roberto Carlos. Haití, por su parte, ocupaba apenas el puesto 95 en la clasificación de la FIFA y no disputaba un Mundial desde su histórica debut en 1974.
Era obvio que el partido estaría completamente desequilibrado, hasta tal punto que el propio primer ministro Latortue llegó a ofrecer mil dólares a cualquier jugador haitiano que consiguiera marcar contra Brasil, además de prometer cien dólares de su propio bolsillo a cada miembro del equipo en caso de victoria.
No hubo que pagar ninguna de esas recompensas.
Como era de esperar, el partido se convirtió en una goleada.
Brasil ganó por 6 a 0. Nilmar marcó un gol, Roger Flores anotó dos y Ronaldinho brilló con un hat-trick. Menos de un año después, sería elegido mejor jugador del mundo y recibiría el premio Ballon d’Or de 2005.
Pero el marcador acabó siendo solo un detalle. Lo que realmente marcó aquella noche fue el ambiente en las gradas.
Lula, presente en el estadio, fue testigo de una escena insólita: la afición haitiana celebraba los goles brasileños como si fueran de su propia selección. La admiración por las estrellas de la 'Amarelinha' era evidente.
Los propios jugadores haitianos rendían homenaje a sus rivales. En el documental de 2005 sobre el partido, el centrocampista haitiano Peter Germain explicó: "Como dice todo el mundo aquí, [los jugadores brasileños] son dioses en la tierra, son extraterrestres". (El día en que Brasil estuvo aquí)
La experiencia también dejó una profunda huella en los brasileños. El seleccionador Carlos Alberto Parreira llegó a afirmar: "En el futuro, cuando me pregunten cuál fue mi mayor emoción en el fútbol, diré que fue esta. Fue increíble". (UOL)
El evento se consideró un gran éxito y, como reconocimiento a la organización y celebración del partido, la CBF recibió el Premio Fair Play de la FIFA.
El impacto del partido siguió sintiéndose en los meses siguientes. El 25 de julio, por ejemplo, los aficionados haitianos salieron a las calles para celebrar la victoria de Brasil sobre Argentina en la final de la Copa América.
Una vez más, el fútbol demostró su capacidad para acercar a los pueblos y crear vínculos insospechados. Aquella noche en Puerto Príncipe nació un vínculo entre Brasil y Haití que sigue vivo hasta hoy.
Una goleada en el Centenario: Orlando, 2016
El tercer y más reciente encuentro entre Brasil y Haití tuvo lugar en la fase de grupos de la Copa América Centenario, en 2016.
Diez años antes del duelo que ambas selecciones disputarán en el Mundial, ya se habían enfrentado en suelo estadounidense. El escenario fue el Citrus Bowl, en Orlando, Florida.
El resultado fue una demostración indiscutible de la superioridad brasileña: 7 a 1.
Renato Augusto, Gabigol y Lucas Lima anotaron sus goles, pero la gran estrella del partido fue Philippe Coutinho. El entonces centrocampista del Liverpool marcó el primer hat-trick de su trayectoria con la selección y terminó la noche elegido mejor jugador del partido.
Su primer y tercer gol —que también fueron el primero y el último del partido— llamaron especialmente la atención. En ambos, Coutinho conectó potentes disparos desde fuera del área, sin dar ninguna oportunidad al portero haitiano. Hasta entonces considerado principalmente como una opción de apoyo en la plantilla, capaz de sustituir a Douglas Costa cuando fuera necesario, el centrocampista ganó confianza y protagonismo tras aquella actuación.
A pesar de la avalancha de goles brasileños, Haití logró marcar el suyo, cuando James Marcelin, del North Carolina FC, aprovechó un rebote del portero Alisson para enviar el balón al fondo de la red. La afición haitiana, que era mayoría en las gradas de Orlando, estalló en júbilo.
El gol tuvo un significado especial: fue el primero —y sigue siendo el único— marcado por Haití contra Brasil. Como resumió el propio Marcelin tras el partido: "Sabíamos que eran mejores que nosotros. Simplemente estoy contento de que hayamos marcado un gol". (The Guardian)
Al final, el resultado no cambió el rumbo del torneo para ninguno de los dos equipos. Tanto Haití como Brasil acabaron eliminados en la fase de grupos, quedando por detrás de Perú y Ecuador en la clasificación.
El próximo capítulo: Filadelfia, 2026
Las dos selecciones llegan al Mundial de 2026 en contextos muy diferentes.
Brasil, presente en todas las ediciones del Mundial, ocupa actualmente la quinta posición en la clasificación de la FIFA. Haití, que disputará apenas su segundo Mundial, figura en el puesto 85.
En cuanto al premio Ballon d'Or, la ventaja brasileña también es evidente. La selección cuenta con siete jugadores que ya han sido nominados al premio: Alisson, Marquinhos, Casemiro, Fabinho, Neymar, Raphinha y Vinícius Júnior.
Haití no tiene ningún nominado, pero cuenta con jugadores destacados en ligas importantes, como el centrocampista Jean-Ricner Bellegarde, del Wolverhampton Wanderers, y el delantero Wilson Isidor, del Sunderland.
Aun así, hay factores que pueden jugar a favor de los caribeños.
Mientras que Brasil llega a cada Mundial cargando con la presión de conquistar el tan soñado sexto título —una espera que ya dura más de dos décadas—, Haití llega sin ese peso. Sin grandes expectativas externas, la selección puede jugar con más libertad, confianza y ganas de dar la sorpresa.
Además, aunque Brasil contrató a Carlo Ancelotti como seleccionador hace poco más de un año, el francés Sébastien Migné dirige a Haití desde 2024, lo que le ha dado más tiempo para implementar su estilo de juego y su planteamiento táctico.
Antes de hacerse cargo de la selección caribeña, Migné trabajó como asistente de Rigobert Song en la selección de Camerún durante el Mundial de 2022. Y, como muchos aficionados recordarán, fue precisamente esa selección de Camerún la que derrotó a Brasil por 1-0 en la fase de grupos: la primera derrota de la Seleção ante un equipo africano en un Mundial.
Cuatro años después, Migné querrá repetir esa hazaña, ahora con Haití. Él mismo reconoce la magnitud del reto: "Desde luego, no será fácil". (CazéTV)
Brasil llega al partido con una racha reciente irregular: en los últimos 10 partidos, ha sumado cinco victorias, tres derrotas y dos empates. Haití presenta cifras similares, con cuatro victorias, cuatro derrotas y dos empates.
En defensa, hay casi equilibrio (12 goles encajados por Brasil y 11 por Haití), pero el ataque marca la diferencia: 23 goles marcados por la 'Amarelinha' frente a los 15 de los haitianos.
El historial de enfrentamientos también deja claro quién sale al campo con ventaja. Brasil ha ganado los tres partidos disputados contra Haití, ha marcado 17 goles y solo ha encajado uno.
Pero, ¿cómo quedará este balance tras el encuentro en Pensilvania?
¿Ampliará Brasil aún más su dominio histórico sobre Haití, o conseguirá la pequeña isla acortar distancias con respecto a la 'Amarelinha'?
Solo el tiempo lo dirá.