Ángel Di María se ha consolidado como uno de los talentos más determinantes de su generación tras brillar en los mejores clubes del mundo, como Real Madrid, PSG, Juventus y Manchester United, entre otros.
A lo largo de toda su carrera, el futbolista argentino, que actualmente milita en Rosario Central, fue nominado al Ballon d’Or en el año 2010 y llegó a convertirse en una leyenda absoluta para su selección, a la que renunció tras la Copa América 2024.
En esta profunda entrevista con France Football, el 'Fideo' habla sobre su capacidad de reinvención, el aprendizaje táctico bajo la tutela de los entrenadores más ganadores de la historia y su renacer personal y deportivo tras su recordado paso por el Paris Saint-Germain.
Además, relataa qué hay detrás de su convivencia en el campo con astros como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, cómo asimiló las derrotas más crueles en la Champions League y los detalles milimétricos de su histórico gol en la final del Mundial de Qatar 2022 antes de cerrar su glorioso ciclo internacional.
El renacer en París y su legado en el PSG
- Estamos en agosto de 2015, acabas de fichar por el Paris Saint-Germain tras una temporada complicada en el Manchester United. ¿Lo viviste como un renacer?
Sí, porque efectivamente había sido un año complicado en Mánchester, donde ocurrieron muchos sucesos familiares y futbolísticos (sufrió un intento de robo en su casa y no contaba con la confianza de su entrenador, Louis van Gaal). Luego, perdimos la Copa América (0-0, 1-4 en penaltis contra Chile). Estaba en una espiral negativa y París me cambió la vida.
Empecé a sentirme de nuevo como me sentía en Madrid (durante su etapa en el Real, de 2010 a 2014). Y el público me dio su cariño desde el primer día. Siempre se dice que en París, si no hablas francés, los franceses no te quieren. ¡Pues yo no sentí eso en absoluto!
- ¿Ese fichaje por el Paris Saint-Germain marcó un antes y un después en tu carrera?
Lo que necesitaba en ese momento era un nuevo lugar para empezar de cero. Y París se encontraba en una fase de crecimiento, con jugadores extraordinarios, y desde el primer día me sentí a gusto allí. Es el lugar donde más tiempo he pasado en mi carrera. Aunque, cuando pienso en esos siete años, me digo que pasaron muy rápido. ¡Era feliz en París, por eso! Y, por cierto, tuve una pequeña francesa (su segunda hija, Pía, nacida en 2017), así que siempre guardaré un vínculo especial con París. Pasé allí siete años inolvidables para mí y mi familia.
- ¿Te sientes parisino, en cierto modo?
Sí. A veces es difícil permanecer en el mismo lugar, en el mismo club, durante tanto tiempo. Esto es aún más cierto hoy en día en el fútbol, con todos estos jóvenes tan talentosos que surgen cada temporada. Durante esos siete años, llegaron jugadores al grupo, otros se fueron y yo logré quedarme.
- ¿Sigues los resultados del PSG?
Claro, siempre veo al París. Me hace recordar todo lo que viví, lo feliz que fui allí. Y me quedan algunos amigos en París, aunque con quien más hablaba era con Marco (Verratti), que se fue (en septiembre de 2023 a Catar, al Al-Arabi SC)... Hablo de vez en cuando con los utileros del club. Veo los partidos de la Ligue 1. Y no me pierdo ningún encuentro de la Liga de Campeones. También sigo al Real Madrid de Luka Modrić y Dani Carvajal, mis antiguos compañeros que siguen allí.
- ¿Te hubiera gustado quedarte en el PSG en 2022, al final de tu contrato?
Sí, mi idea era quedarme un año más. Me habría gustado, pero el club decidió otra cosa. Quisieron que me fuera, probablemente porque querían traer a otros jugadores. Lo entendí, aunque no fue fácil después de tantos años allí. El fútbol es así. La temporada siguiente no fue fácil para el París y, con el tiempo, terminé admitiendo que me fui en el momento justo.
- En el PSG tuviste cuatro entrenadores: Laurent Blanc, Unai Emery, Thomas Tuchel y, finalmente, Mauricio Pochettino. ¿Cuál de ellos te marcó especialmente?
Si tengo que quedarme con uno, creo que Blanc desarrolló un estilo de juego atractivo con nosotros. Fue la temporada (2015-2016) en la que más disfruté jugando al fútbol en París.
Era imposible quitarles el balón a Thiago Motta y a Marco Verratti en el centro del campo, con Blaise Matuidi subiendo y bajando constantemente. Jugábamos un fútbol espectacular, con Ibra (Zlatan Ibrahimovic), (Edinson) Cavani, el Pocho (Ezequiel Lavezzi) y (Javier) Pastore en la delantera. Fue una primera temporada increíble para mí, me marcó mucho.
- ¿Siente que creó un vínculo especial con los aficionados del PSG?
Sí, y me di cuenta el día de mi despedida. Nunca olvidaré lo que los hinchas hicieron por mí. Para despedirme, organizaron una fiesta fuera del estadio, con fuegos artificiales, como en el partido de vuelta de octavos de final contra el Borussia Dortmund en la Liga de Campeones (2-0, el 11 de marzo de 2020). Es un momento inolvidable para mí y mi familia.
Un líder de los ultras me regaló una foto grande en la que celebro un gol con la camiseta del PSG. Luego, los aficionados me hicieron subir a su tribuna y me pidieron que la firmara. Me sentí muy orgulloso y emocionado por todas esas muestras de afecto y reconocimiento.
- Sin embargo, también hubo momentos muy difíciles, como la remontada del FC Barcelona el 8 de marzo de 2017 (1-6; 4-0 en la ida)...
En la vuelta, quizás Unai (Emery) pensó que ya estaba casi ganado, que era difícil que nos pasara algo. Por mi parte, yo volvía de una lesión, había jugado un poco contra el Marsella (5-1, el 26 de febrero) y no quiso arriesgar poniéndome de titular. Desafortunadamente, enfrente estaba el Barça, en el Camp Nou, con todo lo que eso representa. Era evidente que iban a querer pasarnos por encima, matarnos, y eso fue lo que pasó.
- También estuvo la derrota en la final de la Liga de Campeones en 2020 contra el Bayern de Múnich (0-1, el 23 de agosto, en Lisboa)...
Creamos muchas ocasiones. Pero en la Liga de Campeones, el más mínimo error se paga caro. Lo vimos de nuevo esta temporada en las semifinales entre el Bayern de Múnich y el Real Madrid (2-2, 1-2). No puedes relajarte ni un segundo, porque enfrente hay jugadores capaces de cambiar el partido con un solo gesto. En mi opinión, merecimos ganar esa final en 2020. Se decidió por muy poco.
Supervivencia en la élite y sus grandes maestros
- Ha jugado en grandes clubes como el Benfica, el Real Madrid, el Manchester United, el PSG y la Juventus, siendo prácticamente siempre titular. ¿Qué le inspira eso?
Tengo la satisfacción de decirme que, dondequiera que fui, jugué. Hice mi trabajo de la mejor manera, lo que me permitió ser titular y, al final, eso es lo que queda, ¿no? Cuando llegué al Benfica, había grandes jugadores y terminé haciéndome un sitio. Cuando llegué al Real Madrid, había estrellas increíbles y acabé jugando, incluso cuando estaban Benzema, Bale, Cristiano Ronaldo...
Me hice un hueco en el centro del campo junto a Modric y Xabi Alonso. Lo mismo cuando fui al MU o a París con Leo (Messi), Kylian (Mbappé) y "Ney" (Neymar). Siempre he jugado con futbolistas más importantes que yo. Pero, con mi trabajo, mis esfuerzos, a fuerza de insistir, sin rendirme nunca, siempre logré hacerme un lugar en el once.
- Ha trabajado bajo las órdenes de José Mourinho, Carlo Ancelotti e incluso Diego Maradona. ¿Qué ha aprendido de estos diferentes entrenadores?
Algunos te dejan una enseñanza táctica, mientras que otros, como Maradona, se centran más en tu motivación. Los entrenadores que ha mencionado han tenido carreras extraordinarias. Me encantó trabajar con Mourinho en el Real Madrid después de su triplete con el Inter de Milán (en 2010, Liga de Campeones, Campeonato y Copa de Italia).
Cuando llegó Ancelotti, yo nunca había jugado en un mediocampo de tres y él inventó una posición para mí en su equipo, a pesar de que había grandes jugadores en la plantilla. Y terminé ganando la Liga de Campeones jugando en esa posición, al final de una gran temporada a nivel personal y colectivo. Todo es una cuestión de aprendizaje.
Soy grande y sigo aprendiendo. Todavía intento mejorar cada día mi forma de disparar, de centrar, los uno contra uno. Para mantenerse en la élite durante mucho tiempo, hay que seguir mejorando cada día.
El debate histórico: Messi, Cristiano y las nuevas estrellas
- Ha jugado con todos los ganadores del Ballon d'Or desde 2007: Messi y Cristiano Ronaldo, pero también Benzema, Modric y Kaká. Su mejor clasificación fue décimo en 2014. ¿Merecía más?
Soy un trabajador, el tipo de jugador que está en la sombra, que corre y corre... Esa ha sido siempre mi forma de ser. Nunca me gustaron las cámaras, ni las luces, nada de eso me interesa. Todo lo que he conseguido en mi carrera ha sido a base de esfuerzo. Estar más arriba o más abajo en las clasificaciones de los mejores jugadores es algo que deciden la gente o la prensa. Para mí, eso no cambia nada.
- Usted es probablemente el jugador que más partidos ha disputado junto a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. ¿Qué los hace tan especiales en su opinión?
Solo piensan en ganar, todo el tiempo. Pero, al final, el mejor es el que tiene más Ballon d'Or y Leo tiene ocho. Para mí, hay una cierta diferencia entre él y Cristiano (el portugués tiene cinco Balones de Oro). Después de haber estado en la élite durante muchos años, siguen dando que hablar en todo el mundo, aunque ahora estén en Estados Unidos y en Arabia Saudí.
La competencia entre ellos permitió que LaLiga (entre 2009 y 2018) creciera e hicieron que todo el mundo amara el fútbol, incluso aquellos a los que les interesaba menos. Con Leo, los estadounidenses están empezando a redescubrir el fútbol.
- También ha jugado con Karim Benzema y Kylian Mbappé. ¿Qué opina de ellos?
Karim y Kylian son dos jugadores inmensos. Kylian posee una velocidad extraordinaria que puede marcar la diferencia en cualquier momento. Incluso cuando el partido parece cerrado, él ve un espacio y se lanza a correr. Y si le das un buen balón, es decisivo.
En cuanto a Karim, es un jugador con una calidad única en el mundo: parece que no lo ves y, de repente, sin previo aviso, se hace con el balón, elimina a dos o tres jugadores y te da una asistencia o marca un gol. Karim mereció ganar el Ballon d'Or (en 2022) y, para mí, es evidente que Kylian terminará ganándolo.
Las batallas mundialistas y el adiós a la Selección Argentina
- En 2018, se enfrentó por primera vez a la selección de Francia en un Mundial, dando lugar a un partido ya épico (4-3 para los Bleus en octavos de final). ¿Qué recuerdo guarda de aquello?
Para ser sincero, si hubiéramos pasado en 2018 contra Francia, habría sido un milagro porque no habíamos hecho las cosas bien. No estábamos haciendo un buen Mundial. Sabíamos que sería difícil jugar contra Francia en esas condiciones, con los jugadores talentosos que tenía en sus filas. Al final, ocurrió lo que tenía que ocurrir: perdimos y quedamos eliminados. Cada vez que Francia atacaba, marcaba. Así son las cosas.
- En 2022, para la revancha en la final del Mundial de Qatar, ¿fue especial para usted reencontrarse con algunos amigos y con el país donde acababa de pasar siete años?
No, sinceramente, cuando llevas la camiseta de la selección, solo piensas en defender a tu país. Aunque hubiera vivido quince años en París, habría dado mi vida por Argentina igualmente. Por supuesto, después del partido, puedes sentirte un poco triste por tus amigos del otro equipo. Me pasó después de la final de la Copa América que ganamos contra Brasil (en 2021, 1-0, gol de Di María). Me rompió el corazón ver a Neymar llorando.
- Ese día, en Doha, fue usted quien hizo sufrir a los franceses...
En el penalti que nos pitan, me meto en el área y (Ousmane) Dembélé me engancha. Yo habría cometido exactamente la misma falta. Somos delanteros y no es algo que controlemos. Hago un recorte, él me toca un poco el pie y me caigo. Y todo el mundo sabe que con el VAR, cualquier contacto en el área, con velocidad, va a ser sancionado.
Y luego está ese gol, que quedará grabado en nuestra memoria porque es una jugada fantástica. Yo simplemente empujé el balón al fondo. (Risas).
"Soy un trabajador, el tipo de jugador que está en la sombra, que corre y corre" - Ángel Di María
- ¿A qué se refiere?
Los magos son Julián (Álvarez), Alexis (Mac Allister) y Leo (Messi), quienes construyeron esa jugada a un toque. Cuando vi salir a Lloris, recordé lo que me había dicho Martín (Tocalli, el entrenador de porteros). Sabía que él tiende a tirarse al suelo rápidamente. A la gente le cuesta creerme porque piensan: "¿Cómo puede pensar en eso en una milésima de segundo?".
Pero es por eso que entrenamos, para poder tomar la mejor decisión en momentos como ese. Salgo a la hora de juego y me hubiera gustado seguir, porque cuando estás en el banquillo, ¡es un infierno! Sufrí muchísimo. Realmente no entiendo a la gente que ve el fútbol, ¡no sé cómo hacen para soportar todo eso!
- Usted dejó la selección después de la Copa América. ¿No hay ninguna posibilidad de que cambie de opinión?
No, mi decisión está tomada. Antes, algunos querían que me fuera y ahora quieren que continúe. (Risas). Después de todo lo que he logrado con la selección, hoy tengo la tranquilidad de decir basta. Aunque, por otro lado, me duele porque la selección es el lugar donde me siento más feliz. Pero lo he dado todo por Argentina durante unos quince años y muchos jóvenes también merecen tener la oportunidad de vestir esta camiseta.
Era hora de dar un paso al costado. Poder irme de vacaciones con mi familia durante las convocatorias, empezar a darme cuenta de que hay vida más allá del fútbol.